viernes, 16 de julio de 2021

Vestigios: El telégrafo

El amarre del cable de telégrafos en Playa Blanca (1909-1923)

Con frecuencia el mar nos da sorpresas. Como la de estos días, y especialmente hoy, día de la patrona de las gentes que de él viven y en él trabajan. Suele ser habitual que con las grandes mareas nos muestre vestigios como el que hoy comentamos, de los que un hijo de Casillas, me pasó unas fotos, sorprendido y preguntando que qué podía ser.

Y al tajo vamos: Cuando a fines de la década de 1910, el Telégrafo llegó a Fuerteventura, se amarró en Playa Blanca, dentro del término municipal del entonces Puerto de Cabras y a pocos metros de la "Canterita Blanca" que lo separaba, precisamente de la jurisdicción de Casillas del Ángel. En la inmediaciones del antiguo "Bikini" se habilitó una caseta, luego cubil subterráneo al que se enganchó la conexión a la capital insular.

Una línea aérea enganchada a postes de madera, llevó aquel adelanto que, por fin, llegaba a la isla. Una de las reiteradas peticiones de la burguesía majorera al Estado, especialmente desde el semanario La Aurora que, ya cansada, había cerrado tres años antes de el evento; no vio ni pudo anotar en sus páginas el amarre del cable telegráfico que, según decían, "los comunicaría con el resto del mundo".

Nuestra ciudad ya no conserva el bonito nombre del "Calle del telégrafo"; lo sustituyó en 1951 por decreto del régimen franquista, empeñado por entonces en desenterrar viejas glorias, héroes y leyendas: en todos los pueblos de la isla (le dijeron a los munícipes de entonces) se homenajeará al teniente Eustaquio Gopar Hernández, uno de los últimos de Filipinas que resistió en la ermita de Báler. Así lo hicieron en el Puerto: La vieja calle de irregular trazado y empedrada que desde la calle Barquillos (hoy Teófilo Martínez de Escobar) y playa del muelle Chico se adentraba, se descolgó de nuestro callejero. Pero ahí está en los anales, por si alguien quiere rescatar el callejero histórico y anotar en rótulos que la identifique, nombre actual-nombre antiguo, como se suele hacer en las ciudades orgullosas de su historia y su pasado.

Porque el nombre que señalamos del antiguo callejero, se adoptó en las décadas finales del siglo XIX como un objetivo más de las fuerzas vivas de entonces: Nos comunicaremos con el mundo -se decían... Bueno, les llegó en la centuria siguiente y no dejaron de pregonarlo en su memoria.

Y como lo hacen las mareas desde tiempo inmemorial, en estos días aparecen en Playa Blanca tres gruesos cables que allí se amarraron, detrás del antiguo "Bikini", punto de arranque de la línea aérea que llevaría los hilos de cobre hasta a la oficina de Telégrafos que estuvo en la calle de La Marina, junto a los Cuarteles, y se trasladó al alto de la calle Guise, a la que, precisamente, llegaba perpendicular desde la orilla la calle del Telégrafo.

De los boatos en la inauguración ya hemos hablado en otras entradas de nuestro blog, cuando el maestro Manuel Déniz Caraballo llevó a sus pupilos a contemplar tan grande acontecimiento: estaban viendo la "fibra óptica" de aquellos tiempos.



Así es que el paseante que se tope con estos cables, con estos vestigios del pasado de las comunicaciones en Fuerteventura, sabrá que envuelven el primer cobre que llegó a la isla para dotarla de la telegrafía con hilos, que desde la "Canterita Blanca" conducía a Puerto de Cabras, hoy Puerto del Rosario, donde funcionó la primera estación telegráfica de este tipo, muy cerca del paseo que actualmente se construye hacia Playa Blanca.

[Los fotos son del amigo Gregorio Rodríguez]

lunes, 12 de julio de 2021

Toponimia de Puerto de Cabras: La Rosa Vieja

 Las rozas del Puerto

Una incursión en los orígenes a través de la toponimia de Puerto de Cabras.

Partiremos de que el término "roza" o "rosa", viene de la acción de rozar, en el sentido de desbrozar el suelo, acondicionándolo para la explotación agrícola y, por extensión agropecuaria, pues nos encontramos con la denominación de un tipo de finca basada en el autoconsumo en casi todos los sentidos.

En Fuerteventura recibe esta denominación la unidad de explotación del sector primario que puede o podría estar o no rodeada de bardos o paredes. En origen es posible que siga la tradición de los rompimientos autorizados por el antiguo cabildo para ampliar las zonas de vega o de cultivo sobre el terreno comunal o de "costa ganadera", también conocido como "término de pasto donde todos sueltan sus ganados.

Las rayas, bardos o paredes se registraban en otros tiempos en un libro, hoy desaparecida, que custodiaba el ayuntamiento insular; estaban reguladas en altura y anchura o espesor e un intento de impedir que el ganado arrasase los cultivos de vega. El paisaje majorero aún nos muestra vestigios de aquellas interminables bardos.

Las rozas quizás obedezcan al mismo criterio. Y entre sus paredes estaban los caños, "alcogidas", coladeras y aljibes, la vivienda, gañanía, corrales y era, además de un número variable de gavias y hoyos para frutales y, probablemente, algún pozo, naciente o manadero cercano. Constituía pues, una unidad de producción agropecuaria al combinar la agricultura y la ganadería estabulada; una perfecta simbiosis para el autoconsumo...

Las rozas más conocidas o más efectivas desde el punto de vista de la producción o capacidad para mantener a varias generaciones, trascendieron en la toponimia isleña. Dada sus enormes extensiones, estas rozas han bautizado, por extensión, amplios entornos (Rosa Ucala, Roza Nueva, Roza de los Negrines, Rosa del Vicario, Roza de Catalina García...). Muchas fanegadas de tierra, varias hectáreas de suelo, dieron para mucho y sus nombres aún laten en el mercado inmobiliario.

En Puerto de Cabras encontramos varios topónimos, varias rozas que llevan anexo (o suelen llevarlo) el nombre de la persona que las roturó en origen; y con esto volvemos a recordar los antiguos rompimientos regulados por el Ayuntamiento Insular o cabildo antiguo, mucho antes de los actuales cabildos, en los siglos XVII y XVIII, por ejemplo.


Centrémonos en dos de las rozas que conformaron el espacio humano ocupado entorno al Charco, al norte-naciente del barranco del Puerto de Cabras o del Pilón:

La Roza del Viejo, en puridad "La Rosa Vieja", en el barrio capitalino de El Charco, vinculada a la Capellanía de Los Ocampo, antes de que Puerto de Cabras fuera Municipio, antes de 1834-1835; La Roza de la Monja, en el barranco de su nombre, lindero natural entre los municipios de Tetir y el neonato de Puerto de Cabras, vinculada a los Berriel. De la fragmentación territorial de estas rozas surgieron otras junto al charco que servía de varadero, como la del Maestro Matías y, más al norte, la de Juana Sánchez. Así se fue antropizando el territorio cercano al carenero con gentes de Tetir y del Norte de Fuerteventura, luego con procedencias mucho más diversas...

La Roza Vieja

Con este topónimo encontramos identificado buena parte del territorio ubicado entre los barrancos de Puerto de Cabras (para que nos aclaremos, luego del Pilón) y el de la Herradura (luego de la Monja, en su parte final). Tal extensión de terreno perteneció a la antigua capellanía de Los Ocampo, oriundos de La Vega, tan extensa que llegaba a la Cuesta del camino del propio Tetir (Luego Cuesta de Perico). Desconocemos si estuvo circundada de paredes en su totalidad y el punto exacto de la vivienda, si es que la hubo; sólo la pregonan como Rosa Vieja o Rosa del Viejo, los papeles antiguos del Registro de Hipotecas y de la Propiedad. Como vestigios sus engaviados y sus majadas, como la de Los Paredones y Majada Marcial; pero también otros trozos que de ella se fueron segregando y que formaron otras rozas más pequeñas, rodeadas de paredes, como la del Maestro Matías de León o la de Juana Sánchez y la Roza de La Arena... Podemos figurarnos la enormidad de la finca o roza primigenia: Casi todo lo que hoy es barrio de El Charco estaría dentro de ella, y aún le sobrarían majadas y costas de ganado. Porque en el entorno de Puerto de Cabras, lo que no era o formaba rozas, se consideraba de "costa comunal", "la Costa del Puerto", donde pervivió la ganadería extensiva y por donde serpenteaban los caminos de Casillas, de Tetir, de La Oliva...

Derivaciones del topónimo "Roza Vieja" de Puerto de Cabras, los de Rosa del Viejo, Camino Viejo... que aún perviven junto a la orilla sin ser cuestionada si es "Vieja" o del "Viejo".

La Roza de la Monja

Seguramente deriva también de la Capellanía de Los Ocampo en su extremo nororiental, junto a la desembocadura del barranco de su nombre. En este caso hemos de relacionar los terrenos con los términos "Capellanía" y "Monja", pues fue una hermana religiosa, de apellido Berriel, exclaustrada de algún convento de La Laguna o de Gran Canaria, la que llegó a Fuerteventura tras las desamortizaciones de la década de 1830. Y allí se estableció con sus criados en una porción de terreno facilitada por su pariente de apellido Ocampo.

Ellos roturaron los terrenos de la margen sur del barranco de La Herradura, confín de los términos municipales de Tetir y Puerto de Cabras. La finca se rodeó de paredes, se engavió y se construyó la vivienda con aljibe y alcogidas de aquel barranco, de donde también bebían sus gavias.

La finca o rosa siguió en manos de los Alonso hasta no hace mucho, atravesada por carreteras, cableados y caminos, hasta su parcelación como solares.

Ambas rozas, la de La Monja y la del Viejo o "Roza Vieja, vieron cómo en el entorno de la desembocadura del barrando de Puerto de Cabras o del Pilón, se roturaban nuevas fincas, como la de Los Pozos, la Roza Vila,  o la Roza Felipe, sobre cuyo territorio, por fragmentación fue creciendo la micro-ciudad de los almacenes junto al embarcadero.

Las dos rozas que nos ocupan vieron cómo las calles se abrían camino por entre las viejas paredes, gambuesas y servidumbres de paso, pues no debemos olvidar que en esta parte de Fuerteventura, lo que no era rosa, era pasto o término de ganado, algo a lo que la documentación se refiere como "Costa del Puerto".

Ambos términos, los dos topónimos de La Monja y del Viejo, como los de Pozos, Felipe, Vila, Fabelo, Martos, Don Victoriano y otros que irían surgiendo, fueron el sustrato, el suelo sobre el que hoy se levanta la ciudad de Puerto del Rosario. Estos ejemplos son buena parte de sus orígenes, pues se roturaron unas pocas rozas desde finales del XVIII y comenzaron a fragmentarse desde las primeras décadas del XIX, al calor de la dinámica portuaria que marcó la economía en esta parte de Fuerteventura.

sábado, 29 de mayo de 2021

Aquellos rincones de Puerto de Cabras

 Mira que el Puerto ha perdido señas de identidad en menos de un siglo...

Después del paseo matutino uno se sienta en la esquina sureste de la Plaza de Nuestra Señora del Rosario, por decir algo, porque podría haberlo hecho en cualquier otro sitio; como en los desaparecidos muretes que definen aquel espacio de la actual ciudad de Puerto del Rosario, en los bancos o al pie de la Cruz de los Caídos, en la Cruz del maestro Concepción, junto al laurel de indias.

Y, casi sin quererlo, estaba sentado en un punto equidistante de tres símbolos de poder: eclesiástico, civil local y civil del Estado, adosado éste último, espalda con espalda, con las Casas Consistoriales.

¿Cómo pretenden que sobreviva esto y lo que hay en la esquina opuesta de aquella plaza en medio de la convulsión mundial que ha supuesto una pandemia que hasta parece conchabarse contra símbolos y costumbres?



Oí decir y me comentaron que, tratándose de negocios, la cosa que les preocupaba era la rescisión del arriendo del local más rentable de Puerto de Cabras, "por qué no recomponen -gritaban unos- una parte de la peatonal Primero de Mayo y hacen un kiosco allí", con similares líneas del entorno de la otra plaza del Puerto: la Plaza de España que, después de derruirla, siguen en le más completo abandono los locales que allí inventaron.

Aquellos comentarios me sonaron como un bidón de hojalata lleno de piedras, rodando sobre los adoquines que cubrieron la Explana del Muelle Chico.

En todas partes hay mentideros. También en el Puerto los hubo y los habrá, como en Gran Tarajal o El Cotillo; pero el kiosco de la iglesia del Puerto era otra cosa... Recordé a la gente sentada en los muretes de la esquina de la Delegación del Gobierno, arremolinada en la esquina de la Farmacia de Don Manuel, en el futbolín de la calle León y Castillo, en la mencionada explanada... Pero el kiosco de la iglesia era otra cosa. Además de ser el punto de Canarias con mayor venta de botellines, allí bulleron las noticias de los últimos setenta años del Puerto; casi cuatro generaciones se dieron cita en su entorno, cada viernes...

Desde la década de 1950 se levantó este minúsculo rincón en el ángulo noreste de la Plaza del Rosario. Primero se hizo de madera, siendo coetáneo con los kioscos de Antoñito, "El dulcero anarquista", y el de Eugenio, "Petain", en la Avenida Marítima; éste último cerca de la Fonda de Blas y de la Bola de Oro, junto al dieciocho de julio y la parada de los taxis próxima al Muelle Chico.

Menos el de la Plaza, los otros desaparecieron con los adoquines de la zona, como también lo harían los otros dos, uno junto al muelle grande, camino del Cine Marga, cerca del Hotel Fuerteventura, frente a las residencia militares, levantado por Suso Machín, "el pintor de Puerto de Cabras". Otro, en la Plaza de España, la Churrería de Durante, siguió el destino del propio entorno: desapareció con él.

Recuerdo que, a pie de calle, estos fueron los rincones de un Puerto de Cabras que ha sido empujado a la "autodestrucción patrimonial", hasta sucumbir en un desarrollismo  que no ha sabido ni querido conservar las esencias, como si las fuerzas vivas y el impulso económico se avergonzara de aquellos sitios, como otrora lo hicieron con el propio nombre de la ciudad y municipio.

¿Acaso el Puerto va a continuar renegando de su Historia? El kiosco de la iglesia fue el primero que nació cuando esto aún no era del Rosario.

Cuando, a comienzos de la década de 1960, nos embarcaron en el monocultivo del Turismo y se apostó por el desarrollismo, el Puerto tropezó con el efecto altavoz del famoso eclipse de 1959, solo visible en el extremo sur la isla y, aún así se alentaron iniciativas que se pusieron en marcha en el entorno portuense, en una playa Blanca que salvajemente decoraron con piedra negra sus promotores de ayer, cargándose el farallón blanco de los recuerdos unamunianos. Otra renuncia más que no pudo con la pujanza del sur y sus playas... En el Puerto las veían pasar dejando a un lado sus rincones, más preocupados en la especulación y en la forma de participar también en la Península de Jandía...

No estoy por el optimismo, porque el kiosco de la iglesia es un capítulo más del destrozo identitario; un rincón más al que le llegó su hora de reconvertirse o morir. Pero hay que luchar, aunque se me antoja un poco tarde, por todos los rincones que han hecho del Puerto lo que, en buena parte, somos; tener el valor, por ejemplo, de repensar Playa Blanca y conservar el farallón de arenisca blanca como testigo y fuente de casi todas las pilas de destiladera de la zona y de las exportadas, punto de reflexión  del rector desterrado en la isla en la década de 1920... Tener el valor de poner en marcha el centro de interpretación de los hornos de cal de El Charco y explotarlo sin avergonzarse de que Cabras fue también el "Puerto de la Cal", porque la piedra y sus derivados fueron un capítulo económico muy importante para el municipio y para la isla.


Puerto empezó a morir hace tiempo; su agonía se remonta a los años sesenta del pasado siglo, cuando el desarrollismo alteró todo su frente marítimo; su carenero de El Charco, su Avenida, sus playas y veriles, hasta Playa Blanca que quisieron taparla con piedra negra en una suerte de "castillo"... Se ha seguido especulando en clave inmobiliaria, pensando más en el solar, en el terreno, que en el patrimonio construido y en el patrimonio cultural e identitario. Lo he dicho en otras ocasiones y las circunstancias no me invitan a pensar de otra forma.

Así es que cada palo aguante su vela. Yo, en conciencia, así lo he expresado.


domingo, 16 de mayo de 2021

La flota de Submarinos en Puerto de Cabras, 1921-2021

 Anécdotas y Efemérides de Historia marítima, 1921-2021 

La escuadrilla de submarinos de la Armada en Puerto de Cabras. 


 

El día de la Cruz de 1921 pasó a la historia marítima de Canarias con uno de los episodios más curiosos de la navegación. Por nuestras aguas deambularon una serie de sumergibles y torpederos de superficie que, a modo de escoltas, acompañaban a los integrantes de la flotilla de submarinos que visitó Santa Cruz de Tenerife para enaltecer la festividad de la entonces capital del Archipiélago. 

Pero durante los casi treinta días que estuvieron en nuestras aguas, visitaron otros puertos, entre ellos el de la capital majorera. 

El ambiente de la zona, especialmente en el noroeste africano, no era de tranquilidad; tierra adentro, en el continente, se desenvolvían los follones de Abd-el-Krin en el Rif. 

Pero lo que nos interesa es el periplo de los submarinos en nuestras aguas ya que osaron acercarse a la bahía del entonces Puerto de Cabras, tal y como lo recogen imágenes de la época. 

La flota había zarpado de la Península, Cartagena-Cádiz, el 28 de abril de 1921, y el día primero de mayo, ya fondeaban en El Río, al norte de Lanzarote, donde se reabastecieron. Para continuar viaje al puerto de Santa Cruz de Tenerife, adonde llegaron el día 3 para acompañar en la festividad patronal a instancias de la alcaldía de aquella ciudad; allí hicieron operaciones de inmersión y otras pruebas de exhibición. 

Al amanecer del día 11 ya estaban en Santa Cruz de La Palma, donde atracaron abarloados los sumergibles al muelle de la capital, fondeando los escoltas en la bahía. De ello nos habla Juan Carlos Díaz Lorenzo en su blog “Puente de Mando”, comentando que la los marinos hicieron excursión por la isla. 

El siguiente puerto canario visitado por la flota fue el de San Sebastián de la Gomera, desde donde marcharon al de La Luz, en Las Palmas de Gran Canaria, al que llegaron el día 15 y donde permanecieron con sus maniobras y exhibiciones hasta el día 20 en que pusieron rumbo a Fuerteventura. 

A nuestra bahía llegaron en la mañana del 22 de mayo, Santa Rita, momento que recoge la foto, donde el Puerto de Cabras estuvo muy concurrido, con la presencia del correillo y otros vaporcitos y veleros del tráfico de cabotaje habitual. 

El acontecimiento fue de tales proporciones que algunos no recordaban algo parecido desde la exportación de camellos, a las colonias del Sur de África; la visita del Ministro de Marina, o la del Monarca Alfonso XIII. Por eso el frente marítimo del viejo Puerto de Cabras se llenó de curiosos, entre los que Medina se encontraba, arrastrando su cámara hasta la punta del Charco con objeto de inmortalizar el momento con su armatoste. 

Hasta esa fecha, los únicos submarinos que se recordaban en las costas majoreras fueron los que algunos creyeron ver después de cargar algún pepinazo contra los mercantes que navegaban por nuestras aguas durante la Gran Guerra, frente a JandíaTarajalejo o El Jablito; este último de infausto recuerdo pues con los náufragos se decía que había llegado la gripe a nuestra isla. 

Aquel día de mayo Puerto de Cabras contempló las operaciones que desarrollaron los submarinos de la  Armada Española en una bahía especialmente abierta y arenosa como la nuestra… Pero en los anales del Purto la efeméride apenas dejó otra huella que alguna foto (ya es bastante), y algún gasto ocasionado a las instituciones locales por la comisión para el recibimiento de los marinos. Poco más pues la prensa se centró en el desarrollo de la visita a los puertos de las dos islas centrales, Tenerife y Gran Canaria, haciéndose una mención al de La Palma y, de pasada, a los restantes: todos menos el puerto de El Hierro y el de Arrecife, de los que apenas se hicieron eco, más allá del reabastecimiento en El Río, entre La Graciosa y Lanzarote, tanto a la llegada como a la salida del Archipiélago, el 23 de mayo. 

 


La flotilla estaba integrada por un buque de auxilio, de nombre “Kanguro”, que, por su silueta, fue el que más llamó la atención; los cuatro submarinos de nombres Isaac Peral, Monturiol, Cosme García y A3, que se desplegaron en nuestra bahía pues el correillo enfilaba el muelle chico en sus operaciones de correo inexcusables; y los cuatro torpederos de escolta, el T-1, T-5, T-21 y T-22. Las operaciones de reabastecimiento de combustible  la hicieron con el propio “kanguro” y, estando en Tenerife, desde las bodegas del “Almirante Lobo”, llegado ex profeso desde Galicia. 

 

La foto procede del libro “Puerto del Rosario, 100 años en la memoria”, publicado por el ayuntamiento de Puerto del Rosario en 2000, y fue aportada por Gerardo Mesa Noda a dicha publicación. 

Algún día aparecerán las instantáneas que, sin dudas, se tomaron desde la casa de Josefa Castañeyra, desde la Casa de los Manrique, Peñate, o de los Cabrera; es decir las de primera línea de costa frente al muelle chico o las que, por su altura, ofrecían buena perspectiva para registrar esta anécdota de la historia marítima de Puerto de Cabras, sin olvidar a las de los moradores de las viviendas del risco de playa de Los Mastrantos. 

lunes, 7 de diciembre de 2020

El racionamiento de la década de 1940 en Fuerteventura

Un acercamiento a la década década en que Fuerteventura estuvo "militarizada". A los tiempos del hambre y de las cartillas de racionamiento. A unos momentos en que la II Guerra Mundial puso de manifiesto cuan frágil era la economía insular y el papel que tuvo que adoptar la comandancia de la isla para garantizar los suministros a las tropas y el abastecimiento de la población. En definitiva a la estructura que se adoptó con aquellos fines.


Y ese ha sido nuestro empeño. Abrir caminos basados en las fuentes documentales que nos acercan a las décadas de 1930 y 1940 en Puerto de Cabras y en Fuerteventura. Unos años a los que nuestros mayores se refieren como del hambre y de las cartillas de racionamiento, porque también sus recuerdos forman parte de la Historia.

En principio este trabajo que presentamos, pretendió ser un guion. Y como tal lo orientamos con una introducción, en la que hacemos un recorrido por distintas etapas de la historia del siglo XX, en que la condición de islas aconsejó el cuidado del abastecimiento y el racionamiento, ante momentos especialmente difíciles, como los bélicos de las dos guerras mundiales. Después vendrían las entrevistas que haríamos a los mayores. 

Pero se puede usar para entender cómo se organizó el abastecimiento, especialmente en la posguerra civil española. Un avituallamiento que en Canarias tuvo la singularidad (al menos durante el primer quinquenio de la década de 1940) de que la economía estuvo en manos de Capitanía General de Canarias, a través del Mando Económico de Canarias. 

Durante la II Guerra Mundial la autoridad militar de aquel Mando gestionó las dos Delegaciones Provinciales de Abastecimientos y Transportes de Canarias y, por tanto, la Subdelegación Insular de Fuerteventura (como también se hizo en Lanzarote y demás islas menores) hasta 1946.

La Comandancia Militar, a través de la Subdelegación de Abastecimientos y Transportes y de las Delegaciones Locales, fiscalizó no sólo el abastecimiento, sino el movimiento de la más mínima porción de alimentos que se intentara sacar de la isla. Para su gestión Fuerteventura se dividió en tres zonas de avituallamiento: 

• Zona Norte, integrada por los municipios de Puerto de Cabras y La Oliva, 

• Zona Sur, integrada por los municipios de Antigua, Betancuria, Tuineje y Pájara, 

• Jandía... 

En cada zona, un puerto o embarcadero: Puerto de Cabras, Gran Tarajal y Morro Jable. En ese orden. Pero teniendo una línea de costa tan extensa y plagada de puertos o embarcaderos históricos, la vigilancia del contrabando se practicó con destacamentos de guardia civil en sitios tan alejados como Jacomar, Ajui, Majanicho o Los Molinos, por citar algunos. 

El Organismo que nos ocupa, la Subdelegación de Abastecimientos y Transportes, fue una extensión de la estructura vertical de la Comisaría General del ramo. Durante su andadura tuvo dos momentos: el militar, de 1939 a 1946, y el civil, desde entonces hasta 1952-53, de una forma efectiva. 

Dependiente de la Delegación Provincial, reproducía el esquema de aquella en la estructura de sus negociados, cupones, cartillas, mapas, transportes, guías, inspección, etc. 

Y bajo la dependencia de la Subdelegación Insular, los ayuntamientos funcionaron como Delegaciones Locales, asumiendo similares tareas de abastecimientos en su término, con la singularidad de que a ellos tocaba controlar los movimientos de población y el despacho de las cartillas de racionamiento que debían atender las tienditas de ultramarinos en cada pueblo. 

Controlar el abastecimiento a nivel local suponía que de un municipio no salía, por ejemplo, una res mayor o menor sin que el alcalde o delegado local certificase que ello no redundaría en la escasez local; cada traslado de animales o mercancías, comestibles o no, debía estar acompañado de la correspondiente guía. 

Controlar los transportes, ya fueran marítimos (con barquillos de dos y cuatro remos), por carreteras o con bestias que circularan por antiguos caminos, era otra de las funciones de la Subdelegación que llegó a prohibir a los transportistas los desplazamientos en vacío sin la correspondiente autorización de su oficina o de las delegaciones locales.

Con todos estos mimbres pretendíamos hilvanar las entrevistas sobre los tiempos del hambre y las cartillas de racionamiento. A estas páginas se asoman los nombres de quienes hacían posible el reparto de los productos racionados de primera necesidad, desde el personal de la Subdelegación o “Consorcio” (después), hasta los comerciantes minoristas, los transportistas y los exportadores que conseguían autorizaciones para sacar los pocos excedentes; pero también la gente humilde que intentaba llevar, por ejemplo, huevos y gofio a familiares enfermos en otras islas; patrones de barcos que precisaban de la correspondiente autorización para pertrechar sus naves y el sostenimiento de sus tripulaciones...

Muy sucintamente, este ha sido un breve recorrido por el libro que hoy se presenta. Munición archivística, tal vez, para los mentideros; pero con la sana intención de alentar el recuerdo convencido de que contribuimos a la Memoria e Identidad de nuestro pueblo. 

viernes, 2 de octubre de 2020

Nuestra prensa histórica en Puerto del Rosario y Fuerteventura

La prensa escrita en Fuerteventura. Un recurso al alcance de todos. Ecos de un proyecto.

Porque consideramos que la prensa histórica debe estar digitalizada y al alcance de todos nuestros usuarios, desde 2005, en que me trasladaron a la Biblioteca Municipal de Puerto del Rosario, se inició un proyecto que, poco a poco, ha ido procesando miles de imágenes de los periódicos de nuestra colección. Ahora que ya poco me queda para la jubilación, quiero evocar nuestro empeño, del que se hicieron eco las distintas concejalías de Cultura del Ilustre Ayuntamiento.

Todas las cabeceras locales e insulares, todas las ediciones insulares de la prensa regional, se digitalizaron o se encuentran en proceso, a 300 ppp, se les pasó el reconocimiento óptico de caracteres (OCR) para facilitar las búsquedas por palabra; se le estamparon nuestras marcas de procedencia y de depositarios de los originales en papel, titularidad y trabajo y, puestos en contacto la directora de la Biblioteca Pública Municipal de Puerto del Rosario, María del Carmen, y el técnico de fondos digitales de la Biblioteca Universitaria de Las Palmas de Gran Canaria, Víctor Macías, convinieron en alojar nuestro fondo hemerográfico en el Archivo de Prensa Digital JABLE donde, a día de hoy, puede consultarse en línea, desde casa.

Un proyecto que se ofrecía, como el del Museo Digital de Puerto del Rosario con la fotografía, a cuantos, depositarios particulares de prensa histórica local o insular, desearan digitalizarla y difundir este rico patrimonio poniéndolo al servicio de todos. Ese fue nuestro empeño, se me escuchó.

Y este es el patrimonio que logramos poner en abierto a través del Archivo de Prensa Digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Los originales atesorados en la Biblioteca Municipal de Puerto se complementaron por quienes aportamos números y colecciones privadas para completar el repertorio.

La historia de los periódicos de Fuerteventura se remonta al siglo XIX. Los primeros ecos surgieron en el municipio sureño de Tuineje. Allí Marcial Manuel Velázquez Curbelo lanzó en solitario "El Eco de Tiscamanita", un periódico que se escribía a mano y que vio la luz en la década de 1880.
Pero ello no quiere decir que en la isla faltaran voces. No, lo que ocurre es que nuestros inquietos "cronistas" actuaban como corresponsales de las grandes cabeceras regionales. Todos ellos fueron pioneros de la información en Fuerteventura; los que hicieron lo indecible para que los aconteceres de la isla cenicienta se leyeran en todo el archipiélago y más allá.
A continuación les muestro una síntesis de las cabeceras publicadas en nuestra isla, desentrañando algunos retazos con la intención de animar a que la idea continúe su trayectoria, facilitando el acceso remoto a la prensa escrita en Fuerteventura.

LA AURORA 1900-1906

De 1900 a 1906 vio la luz en Puerto de Cabras el semanario "La Aurora", dirigido por José Castañeyra Carballo e impreso en Las Palmas de Gran Canaria. Como parte integrante del legado que Ramón Fernández Castañeyra, hijo del primer director, hizo al Ayuntamiento de Puerto del Rosario en 1973, con destino al fondo de la Biblioteca Pública Municipal de Puerto del Rosario, entonces ubicada en la planta baja del edificio de la Delegación Insular de Gobierno en Fuerteventura.
Desde febrero de 2018 el Ayuntamiento de Puerto del Rosario ha recuperado el depósito que estaba en el Cabildo de Fuerteventura y, a través de la Biblioteca Pública Municipal, ha restaurado y digitalizado la colección completa de este periódico que ya está alojado en el portal de prensa digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, JABLE, para que pueda ser disfrutado y consultado por todos los interesados.




José Castañeyra Carballo (en 1923), dirigió el semanario que fundó su padre, Ramón Fernández Castañeyra.
Ramón Castañeyra Schamann (en 1923), el amigo majorero de Unamuno, fue uno de los benefactores de la Biblioteca Pública Municipal de Puerto del Rosario, al consignar en su testamento de 1973 que donaba su biblioteca privada con dicho fin. A su donación pertenece la colección de "La Aurora".
El cierre del semanario se anunció en el último editorial de 1906 dejando abierta la posibilidad de una continuación con otra cabecera, que no se produjo.
 
Los cronistas y corresponsales de la prensa regional

Conviene tenerlos presentes (y así lo hicimos) para completar la información en los periodos en que no se lanzaron periódicos en Fuerteventura. Fueron lo voceros que escribieron sobre lo que aquí pasaba; actuaban como corresponsales en Puerto de Cabras de periódicos como El Progreso, Diario de Las Palmas, Gaceta de Tenerife, etc. Las contestaciones a las polémicas aireadas por La Aurora, siguieron teniendo ecos durante algunos años en aquellos periódicos, pues no fue hasta la década de 1920 en que apareció una nueva cabecera en la prensa de Fuerteventura, de la que poco más allá sabemos que su nombre "La Voz de Fuerteventura", de la que nos dio noticia Ángel González Brito desde las páginas de El Progreso.
Pero ya digo: Fuerteventura tenía voz en firmas como la del maestro y polifacético Manuel Déniz Caraballo, entre otros. Y con otros cronistas siguió durante la II República; ellos, los corresponsales merecen un estudio aparte en cualquier trabajo sobre el periodismo en Fuerteventura, pues mantuvieron el testigo de la información en las grandes lagunas de esta pequeña-gran historia.

EL MAJORERO 1944

"El Majorero": Se trata de un semanario que circuló con dos cabeceras y del que ya hemos hablado en otros artículos de nuestro Blog. Vio la luz como El Majorero, Semanario Ilustrado de Fuerteventura, el 2 de octubre de 1944, bajo cuya cabecera sólo imprimió este ejemplar con el número 1, continuando, que sepamos, del 2 al 4 como Herbania, Semanario Ilustrado de Fuerteventura, siendo el último de carácter extraordinario.
Nuestra colección digitalizada está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde pueden consultarse los ejemplares.




HERBANIA 1944

"Herbania".Nuestra colección digitalizada está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las El semanario "El Majorero"/ "Herbania" forma parte del legado de Matías González García, donado a la Biblioteca Pública Municipal de Puerto del Rosario por sus herederos.
Tanto "El Majorero" como "Herbania" se imprimieron en la imprenta del Batallón Fuerteventura XXXII, siendo, que sepamos, el primero impreso en Puerto de Cabras y Fuerteventura pues, como vimos, el "Eco de Tiscamanita" se escribió a mano.
Ya está en el Archivo de Prensa Digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, donde pueden consultarse nuestros ejemplares.

MAHEY 1977-1978

Revista editada por el P.S.P.C., con una periodicidad quincenal, y se vendía al precio de 25 pesetas. Impreso en ciclostil y en papel DIN A-4, a una columna. Publicó 4 números, del 0 al 3 inclusive, pues el 4 no llegó a lanzarse. Comenzó en diciembre de 1977 y fue cerrado en enero de 1978.
La sede administrativa se encontraba en la calle Ayoze, número 4 de Puerto del Rosario.



Administración, Gustavo San Gil.  Redacción y colaboraciones: Tero Brito (seudónimo de Eleuterio Brito Guerra), Juan Manuel Castañeyra, Tony Calero, Juan R. Cerdeña, Sergio Lavandera, Vicente Martínez, Esteban Morales, Paco Morales, Marcial Morales, Adolfo Perdomo y Mary Carmen Pérez.
Nuestra colección digitalizada está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde pueden consultarse.

EL PORTAVOZ MAJORERO, 1982

“Nuestro objetivo: Fuerteventura, la Cultura y el Turismo…
El Portavoz Majorero inicia hoy su andadura y lo hace con los mejores votos de alcanzar el beneplácito de todos los lectores a quienes pueda interesar su temática. No hemos regateado esfuerzos a la hora de confeccionar este número 0 que verá la luz con una tirada de 5.000 ejemplares, distribuidos por todo el territorio regional; este ejemplar no se venderá en los quioscos sino que se distribuirá directamente a domicilio… constará de 32 páginas y en ellas habrá sitio para noticias, comentarios, entrevistas, reportajes, anuncios de interés y muchas cosas más sobre las cuales nos encontramos trabajando en estos momentos…” [Del editorial del número 0, correspondiente al mes de septiembre de 1982].
Director-Editor: Jorge Manuel de León.



Colaboradores: Francisco Navarro Artíles, Carlos Calderón Yruegas, José Francisco Jorge Machín (CHISCO), Alicia Navarro, J.J. Laforet, Domingo Velázquez, Antonio Peña Rodríguez, Mariflor Miranda Serrano.
Fotocomposición, fotomecánica e impresión: Imprenta San Nicolás, Las Palmas de Gran Canaria.
Depósito legal: GC 293/1982
Nuestra colección digitalizada está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse, Consulta de ejemplares.

LA VOZ DE FUERTEVENTURA 1987-1988

“Podemos pues, decir… que ha nacido La Voz de Fuerteventura. Y lo hace desde la más absoluta neutralidad, independencia y legalidad; y con la total ausencia de proteccionismos oficiales… un periódico que ha conseguido Fuerteventura con sus propios y únicos recursos en un gran despliegue de esfuerzos y medios técnicos y humanos…” [De su primer editorial, número 1, 11 de diciembre de 1987, al que tenemos que añadir que desconocían la otra Voz que se publicó en la década de 1920]



Director y Editor: Agustín Cruz
Director Adjunto: Antonio Cabrera de Saa
Fotomecánica, maquetación e impresión: San Nicolás S.A., Las Palmas de Gran Canaria.
Depósito Legal: GC 436-1987
I 710.015/AA 860.102
Los 43 números conservados en esta Biblioteca pueden consultarse en el Archivo de Prensa Digital JABLE, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con quienes colaboramos alojando allí nuestra colección.

MALPAIS. Revista de información Insular (1988-1991)

"Malpaís, malpey: el último refugio.- La voz malpaís, terreno cubierto de lavas volcánicas, se documenta tempranamente en Canarias... Cuando las frecuentes sequías de Fuerteventura ponen al ganado en trance de quedarse sin pastos, aún queda una reserva: los malpaíses. Allí se conservan mejor las tierras húmedas; allí disputando con las tierras lávicas, nace la hierba sobre la escasa tierra vegental que ha llevado el viento; allí, sobre las mismas lavas volcánicas, nacen, crecen y viven de forma permanente los ajicanes y las orchillas... Nuestro periódico se llama MALPAIS. A muchos no les gusta el nombre porque se remontan a una etimología fácil y descomponen la palabra: mal país "país malo". El majorero ha tomado otro camino: el malpey es lo mejor que hay para las cabras. Y punto." [Artículo de Francisco Navarro Artíles en el número 1 de la revista, 28 junio-15 julio 1988].



Director de Información: Juan Pablo Nóbrega
Director de Edición: José Antonio Sierra
Consejo de Redacción: Tero Brito
Sergio Lavandera, Juan Cabrera
Secretaria de Redacción: Ángela Losa
Composición de textos, publicidad y suscripciones: Editorial Prema
Fotomecánica: José Burón
Impresión: Imprenta Maxorata
Depósito Legal: GC 119-1988
Pueden consultar la colección en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con quienes colaboramos alojando allí nuestra colección.

PAPEL POPULAR 1988

Boletín informativo de la Universidad Popular de Fuerteventura.
En su primer número, diciembre de 1988, se hacía balance de los casi cuatro años de gestión en la isla: "En este tiempo son muchos los cambios que han tenido lugar en nuestro trabajo y en la calle. Nuestros objetivos han sido colaborar con las personas que se preocupan e intentan cambiar una realidad social que a veces duele por la dejadez que la ha producido..." Al año siguiente, la hoja informativa daba paso a "Muralla", que se mantuvo como revista popular hasta principios de 1992.



De la propia universidad popular de Fuerteventura, conviene recordar "Proyecto", de corta vida y surgido de un taller de periodismo.
Nuestra colección digitalizada por esta Biblioteca, está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse.

MURALLA 1989-1992

En 1986 el Rey Juan Carlos I, con ocasión de su visita a la isla, inauguraba la Universidad Popular de Fuerteventura que el Cabildo Insular había puesto en marcha en Puerto del Rosario.
El taller de prensa de dicha Universidad Popular diseñó esta publicación que quiso ser su voz institucional:



“Muralla quiere se una revista popular y participativa, de tono ecologista y crítico, destacando aspectos culturales y sociales de nuestra realidad… Llegar a todo tipo de gente, sirviendo como medio de expresión y de comunicación abierto a las sugerencias y colaboraciones de todos los que lo deseen o puedan aportar algo a la idea de la revista… Pretende ser un reflejo de la realidad que se vive en los barrios de Puerto del Rosario, del sentir colectivo y comprometido, denunciando, criticando, mejorando y participando en el crecimiento de nuestra ciudad y nuestra gente…” Taller de prensa de la Universidad Popular. [Del editorial del número 0 de la revista, primer semestre de 1989].
La colección puede ser consultada en el Archivo de Prensa JABLE, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con quien colaboramos alojando allí nuestra colección.

PUERTO LAJAS, 1990

Boletín informativo de la Asociación de Vecinos "El Pino", del barrio de Puerto Lajas.
Nuestra colección digitalizada por esta Biblioteca, está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse,
Consulta de ejemplares.

MALPAIS SEMANAL 1991

“Una nueva etapa.
Hace ahora tres años que Malpaís sacó a la calle su primer número. Desde entonces hemos procurado mantener con nuestros lectores, suscriptores y anunciantes, el compromiso adquirido de hacer de esta publicación un medio informativo independiente, serio y riguroso… Queremos darle una buena noticia: Malpaís se convierte en semanal. Una revista que intentará conservar todo lo que le gusta de Malpaís, pero más comprometida con la actualidad informativa de Fuerteventura. Malpaís Semanal introduce distintas novedades, en su formato, en su número de páginas, secciones informativas y diseño, más acordes con esta nueva etapa, aunque de ningún modo renunciamos a seguir editando Malpaís en su formato habitual, así como el suplemento de Economía Mercado Insular.”
[Editorial del número 1, 29 de marzo de 1991]



Dirección: Juan Pablo Nóbrega y José Antonio Sierra
Redacción: Tero Brito, Concha de Ganzo, Candelaria Fierro
Deportes: Alfonso Guerra y Paco Ramos, Lico y Raimundo Sánchez
Ilustraciones y cómics: Marcos Fernández
Publicidad: Lupe Lemaur
Fotomecánica: Damián Jiménez
Impresión: Imprenta Buenavista.
Depósito Legal:
Nuestra colección digitalizada por esta Biblioteca está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse.

EL ZURRON 1991-1994

“…No podíamos dejar a una isla como Fuerteventura sin una voz pública, sin su palabra escrita, sin su portavoz. Era obligado y necesario. Por eso nos hemos reunido un grupo de amigos y hemos formado este tenderete literario, o cultural y social, pues no pretendemos otra cosa que dar salida a las múltiples inquietudes artísticas, culturales, literarias, sociales, folclóricas, ecológicas y un largo etcétera más, que el pueblo majorero tiene en su entraña canaria y que necesita expresar, explicar, dar a conocer, publicar a los cuatro vientos, y de ahí esta publicación que no va a ser de un grupo, que no va a ser la voz de éstos o de aquellos, sino la voz de todos, de esa multitud de colectivos que por toda la geografía majorera trabajan, actúan, hacen, se mueven, viven; para todos esos, para ustedes, para los del norte y los del sur…” [De su primer editorial, nº 0, diciembre 1991- enero 1992]



Dirección: José E. Burón Monis, Carlos E. Campillo Monzó, Juan A. Cabrera Alemán.
Jefe de Redacción: Antonio Cabrera de Saá.
Fotomecánica e impresión: Imprenta Chacón, Puerto del Rosario.
 Nuestra colección digitalizada por esta Biblioteca está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde pueden consultarse nuestros ejemplares.

EL ALTAY. Semanario independiente de información local, La Oliva 1992

"Objetivo cumplido
Ya estamos en la calle. Objetivo cumplido. Sí. Después de varias semanas de trabajar sobre la idea de sacar a la luz en Fuerteventura un periódico semanal de información general, el Althay, inicia hoy su andadura y lo hace con los mejores votos de alcanzar el beneplácito de todos los lectores a quienes pueda interesar su temática.
… Dentro de las escasas posibilidades que nos ofrece un espacio geográfico tan reducido como el nuestro de suministro de noticias, intentaremos informar lo más ampliamente que podamos sobre las novedades, que a nuestro juicio merezcan ser destacadas, así como dar a conocer a nuestra gente y a nuestras cosas.
Es nuestra intención también apoyar a los nuevos valores artísticos y deportivos, así como colaborar con el desarrollo turístico de nuestra isla, y proporcionar a nuestros lectores un panorama de la actualidad insular, ciñéndonos siempre a un orden de preferencia en base a nuestro juicio personal; lo que no deseamos en modo alguno, es dar la imagen de un periódico “quisquilloso”, en el que se arremeta contra personas o entidades, a menos que existan suficientes razones para hacerlo…”
[Editorial publicado en el número 1, de 9 de mayo de 1992].



Editor, Director: Leo Betancor
Colaboradores: Francisco Navarro Artíles, María del Pino Sosa, Germán Rodríguez, Pedro Ramos, Jorge Mesa.
Deportes: Ramón Hernández
Diseño y fotocomposición: Taller del Surrón
Imprime: Gráficas Corralejo
Depósito Legal: GC 1004-1992.
También este periódico fue digitalizado en nuestra Biblioteca y puede consultarse en el Archivo de Prensa Digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, JABLE.

PUERTO CABRAS, 1992

Boletín informativo del Rosario Club de Lucha, Puerto del Rosario, 1992.
El Rosario Club de Lucha ha creído conveniente editar este primer boletín informativo, como homenaje a la sufrida afición no sólo de nuestro Club, sino de la del deporte vernáculo en general. Pretendemos hacer revivir viejos recuerdos y que al mismo tiempo sirva de homenaje a muchas de las personas que han pasado por nuestra lucha Canaria y que en la actualidad no se le reconoce la importancia y el valor que en su momento tuvieron. Editorial.



Coordinador, Pedro Gordillo.- Colaboración, Pedro Padilla.- Foto de Portada, Miguel Vera.
Nuestra colección digitalizada por esta Biblioteca, está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde pueden consultarse nuestros ejemplares.

EL ZURRON DEPORTES 1993-1994

“Después de dos años de andadura, El Zurrón cambia su formato y su contenido en un giro de 180º. El motivo del mismo es la necesidad de encontrar una vía de comunicación directa con el pueblo majorero, con temas que de verdead le puedan interesar, y un modo de asegurar la supervivencia económica de nuestro medio de vida, no tenemos remedio, insistimos en vivir de aquello que nos gusta hacer.
El mismo planteamiento que en principio fuimos desarrollando se mantiene en esta nueva etapa.
Como decíamos en nuestro primer número, ahora hace dos años justos: “no podíamos dejar a una isla como Fuerteventura sin una voz pública…, sin su portavoz…” Y seguimos en lo mismo…” [Del editorial del número 1, diciembre 1993]



Dirección y Redacción: Carlos E. Campillo Monzó, Juan A. Cabrera Alemán
Colaboradores: Vicente Alemán, Tomás Figueroa, Estrella, Tere Armas, Ángel Mederos, Alfonso Guerra, Luís Díaz, Esteban Pérez Bordón
Fotografías: Taller el “Surrón”, Celeste, Laboratorios ACNION-QSS
Ilustraciones: El Quique y Jaca
Edita: El Taller del “Surrón”, Puerto del Rosario
Fotomecánica e impresión: Imprenta Chacón
Depósito Legal GC 1.001
Nuestra colección digitalizada por esta Biblioteca está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse ejemplares.

EL CORREO DE FUERTEVENTURA 1995-1996

“…El Correo de Fuerteventura nace como una aventura informativa con la que se pretende cubrir el vacío que existe en la isla en lo que concierne a la edición de un medio escrito en el que tenga cabida el amplio espectro de la sociedad majorera… Detrás de esta iniciativa periodística sólo existen buenas intenciones por parte de las personas que hemos decidido llevar a cabo esta iniciativa. No existen ni intereses políticos ni de otra índole ya que, no en vano, los promotores de El Correo de Fuerteventura somos personas jóvenes que confiamos en que esta isla puede contar con un periódico que no esté mediatizado por personas de ideología determinada…” [De su primer editorial, en el nº 0, del 15 al 31 de enero de 1995]
Su último número, el 41/Año II, correspondió a la semana del 1 al 15 de noviembre de 1996. En la segunda quincena de dicho mes y año, salió el número 42 con una nueva cabecera: "La Isla de Fuerteventura".



Director: José D. González
Redactor Jefe: Octavio Caraballo
Redactores colaboradores: Ruperto Díaz, Octavio Caraballo, Ruth Corujo, Carmen Bataller y Roberto Brasero.
Impresión: Imprenta Chacón, Puerto del Rosario.
Depósito Legal: GC 505/95
Colaboramos con el Archivo de Prensa Digital Jable, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, donde alojamos la digitalización de ejemplares para su consulta.

EL SUR DE FUERTEVENTURA 1999

Periódico de información general de los municipios de Pájara, Tuineje, Antigua y Betancuria.
Nuestra colección digitalizada por esta Biblioteca, está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse.


La continuidad del proyecto

El empeño de difusión en abierto siguió clasificando otras cabeceras de revistas y periódicos locales e insulares, como "El zorrocloco majorero", "Crónica de Fuerteventura", "Capraria", "Puerto Habitat", etc. y las ediciones insulares de "Canarias7" y "La Provincia" que, seguramente se retomarán para ofrecerlos como elementos de la colección. Porque todo es cultura, todo son manifestaciones a tener en cuenta para conocer la historia de la prensa escrita en la isla.