lunes, 7 de diciembre de 2020

El racionamiento de la década de 1940 en Fuerteventura

Un acercamiento a la década década en que Fuerteventura estuvo "militarizada". A los tiempos del hambre y de las cartillas de racionamiento. A unos momentos en que la II Guerra Mundial puso de manifiesto cuan frágil era la economía insular y el papel que tuvo que adoptar la comandancia de la isla para garantizar los suministros a las tropas y el abastecimiento de la población. En definitiva a la estructura que se adoptó con aquellos fines.


Y ese ha sido nuestro empeño. Abrir caminos basados en las fuentes documentales que nos acercan a las décadas de 1930 y 1940 en Puerto de Cabras y en Fuerteventura. Unos años a los que nuestros mayores se refieren como del hambre y de las cartillas de racionamiento, porque también sus recuerdos forman parte de la Historia.

En principio este trabajo que presentamos, pretendió ser un guion. Y como tal lo orientamos con una introducción, en la que hacemos un recorrido por distintas etapas de la historia del siglo XX, en que la condición de islas aconsejó el cuidado del abastecimiento y el racionamiento, ante momentos especialmente difíciles, como los bélicos de las dos guerras mundiales. Después vendrían las entrevistas que haríamos a los mayores. 

Pero se puede usar para entender cómo se organizó el abastecimiento, especialmente en la posguerra civil española. Un avituallamiento que en Canarias tuvo la singularidad (al menos durante el primer quinquenio de la década de 1940) de que la economía estuvo en manos de Capitanía General de Canarias, a través del Mando Económico de Canarias. 

Durante la II Guerra Mundial la autoridad militar de aquel Mando gestionó las dos Delegaciones Provinciales de Abastecimientos y Transportes de Canarias y, por tanto, la Subdelegación Insular de Fuerteventura (como también se hizo en Lanzarote y demás islas menores) hasta 1946.

La Comandancia Militar, a través de la Subdelegación de Abastecimientos y Transportes y de las Delegaciones Locales, fiscalizó no sólo el abastecimiento, sino el movimiento de la más mínima porción de alimentos que se intentara sacar de la isla. Para su gestión Fuerteventura se dividió en tres zonas de avituallamiento: 

• Zona Norte, integrada por los municipios de Puerto de Cabras y La Oliva, 

• Zona Sur, integrada por los municipios de Antigua, Betancuria, Tuineje y Pájara, 

• Jandía... 

En cada zona, un puerto o embarcadero: Puerto de Cabras, Gran Tarajal y Morro Jable. En ese orden. Pero teniendo una línea de costa tan extensa y plagada de puertos o embarcaderos históricos, la vigilancia del contrabando se practicó con destacamentos de guardia civil en sitios tan alejados como Jacomar, Ajui, Majanicho o Los Molinos, por citar algunos. 

El Organismo que nos ocupa, la Subdelegación de Abastecimientos y Transportes, fue una extensión de la estructura vertical de la Comisaría General del ramo. Durante su andadura tuvo dos momentos: el militar, de 1939 a 1946, y el civil, desde entonces hasta 1952-53, de una forma efectiva. 

Dependiente de la Delegación Provincial, reproducía el esquema de aquella en la estructura de sus negociados, cupones, cartillas, mapas, transportes, guías, inspección, etc. 

Y bajo la dependencia de la Subdelegación Insular, los ayuntamientos funcionaron como Delegaciones Locales, asumiendo similares tareas de abastecimientos en su término, con la singularidad de que a ellos tocaba controlar los movimientos de población y el despacho de las cartillas de racionamiento que debían atender las tienditas de ultramarinos en cada pueblo. 

Controlar el abastecimiento a nivel local suponía que de un municipio no salía, por ejemplo, una res mayor o menor sin que el alcalde o delegado local certificase que ello no redundaría en la escasez local; cada traslado de animales o mercancías, comestibles o no, debía estar acompañado de la correspondiente guía. 

Controlar los transportes, ya fueran marítimos (con barquillos de dos y cuatro remos), por carreteras o con bestias que circularan por antiguos caminos, era otra de las funciones de la Subdelegación que llegó a prohibir a los transportistas los desplazamientos en vacío sin la correspondiente autorización de su oficina o de las delegaciones locales.

Con todos estos mimbres pretendíamos hilvanar las entrevistas sobre los tiempos del hambre y las cartillas de racionamiento. A estas páginas se asoman los nombres de quienes hacían posible el reparto de los productos racionados de primera necesidad, desde el personal de la Subdelegación o “Consorcio” (después), hasta los comerciantes minoristas, los transportistas y los exportadores que conseguían autorizaciones para sacar los pocos excedentes; pero también la gente humilde que intentaba llevar, por ejemplo, huevos y gofio a familiares enfermos en otras islas; patrones de barcos que precisaban de la correspondiente autorización para pertrechar sus naves y el sostenimiento de sus tripulaciones...

Muy sucintamente, este ha sido un breve recorrido por el libro que hoy se presenta. Munición archivística, tal vez, para los mentideros; pero con la sana intención de alentar el recuerdo convencido de que contribuimos a la Memoria e Identidad de nuestro pueblo. 

viernes, 2 de octubre de 2020

Nuestra prensa histórica en Puerto del Rosario y Fuerteventura

La prensa escrita en Fuerteventura. Un recurso al alcance de todos. Ecos de un proyecto.

Porque consideramos que la prensa histórica debe estar digitalizada y al alcance de todos nuestros usuarios, desde 2005, en que me trasladaron a la Biblioteca Municipal de Puerto del Rosario, se inició un proyecto que, poco a poco, ha ido procesando miles de imágenes de los periódicos de nuestra colección. Ahora que ya poco me queda para la jubilación, quiero evocar nuestro empeño, del que se hicieron eco las distintas concejalías de Cultura del Ilustre Ayuntamiento.

Todas las cabeceras locales e insulares, todas las ediciones insulares de la prensa regional, se digitalizaron o se encuentran en proceso, a 300 ppp, se les pasó el reconocimiento óptico de caracteres (OCR) para facilitar las búsquedas por palabra; se le estamparon nuestras marcas de procedencia y de depositarios de los originales en papel, titularidad y trabajo y, puestos en contacto la directora de la Biblioteca Pública Municipal de Puerto del Rosario, María del Carmen, y el técnico de fondos digitales de la Biblioteca Universitaria de Las Palmas de Gran Canaria, Víctor Macías, convinieron en alojar nuestro fondo hemerográfico en el Archivo de Prensa Digital JABLE donde, a día de hoy, puede consultarse en línea, desde casa.

Un proyecto que se ofrecía, como el del Museo Digital de Puerto del Rosario con la fotografía, a cuantos, depositarios particulares de prensa histórica local o insular, desearan digitalizarla y difundir este rico patrimonio poniéndolo al servicio de todos. Ese fue nuestro empeño, se me escuchó.

Y este es el patrimonio que logramos poner en abierto a través del Archivo de Prensa Digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Los originales atesorados en la Biblioteca Municipal de Puerto se complementaron por quienes aportamos números y colecciones privadas para completar el repertorio.

La historia de los periódicos de Fuerteventura se remonta al siglo XIX. Los primeros ecos surgieron en el municipio sureño de Tuineje. Allí Marcial Manuel Velázquez Curbelo lanzó en solitario "El Eco de Tiscamanita", un periódico que se escribía a mano y que vio la luz en la década de 1880.
Pero ello no quiere decir que en la isla faltaran voces. No, lo que ocurre es que nuestros inquietos "cronistas" actuaban como corresponsales de las grandes cabeceras regionales. Todos ellos fueron pioneros de la información en Fuerteventura; los que hicieron lo indecible para que los aconteceres de la isla cenicienta se leyeran en todo el archipiélago y más allá.
A continuación les muestro una síntesis de las cabeceras publicadas en nuestra isla, desentrañando algunos retazos con la intención de animar a que la idea continúe su trayectoria, facilitando el acceso remoto a la prensa escrita en Fuerteventura.

LA AURORA 1900-1906

De 1900 a 1906 vio la luz en Puerto de Cabras el semanario "La Aurora", dirigido por José Castañeyra Carballo e impreso en Las Palmas de Gran Canaria. Como parte integrante del legado que Ramón Fernández Castañeyra, hijo del primer director, hizo al Ayuntamiento de Puerto del Rosario en 1973, con destino al fondo de la Biblioteca Pública Municipal de Puerto del Rosario, entonces ubicada en la planta baja del edificio de la Delegación Insular de Gobierno en Fuerteventura.
Desde febrero de 2018 el Ayuntamiento de Puerto del Rosario ha recuperado el depósito que estaba en el Cabildo de Fuerteventura y, a través de la Biblioteca Pública Municipal, ha restaurado y digitalizado la colección completa de este periódico que ya está alojado en el portal de prensa digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, JABLE, para que pueda ser disfrutado y consultado por todos los interesados.




José Castañeyra Carballo (en 1923), dirigió el semanario que fundó su padre, Ramón Fernández Castañeyra.
Ramón Castañeyra Schamann (en 1923), el amigo majorero de Unamuno, fue uno de los benefactores de la Biblioteca Pública Municipal de Puerto del Rosario, al consignar en su testamento de 1973 que donaba su biblioteca privada con dicho fin. A su donación pertenece la colección de "La Aurora".
El cierre del semanario se anunció en el último editorial de 1906 dejando abierta la posibilidad de una continuación con otra cabecera, que no se produjo.
 
Los cronistas y corresponsales de la prensa regional

Conviene tenerlos presentes (y así lo hicimos) para completar la información en los periodos en que no se lanzaron periódicos en Fuerteventura. Fueron lo voceros que escribieron sobre lo que aquí pasaba; actuaban como corresponsales en Puerto de Cabras de periódicos como El Progreso, Diario de Las Palmas, Gaceta de Tenerife, etc. Las contestaciones a las polémicas aireadas por La Aurora, siguieron teniendo ecos durante algunos años en aquellos periódicos, pues no fue hasta la década de 1920 en que apareció una nueva cabecera en la prensa de Fuerteventura, de la que poco más allá sabemos que su nombre "La Voz de Fuerteventura", de la que nos dio noticia Ángel González Brito desde las páginas de El Progreso.
Pero ya digo: Fuerteventura tenía voz en firmas como la del maestro y polifacético Manuel Déniz Caraballo, entre otros. Y con otros cronistas siguió durante la II República; ellos, los corresponsales merecen un estudio aparte en cualquier trabajo sobre el periodismo en Fuerteventura, pues mantuvieron el testigo de la información en las grandes lagunas de esta pequeña-gran historia.

EL MAJORERO 1944

"El Majorero": Se trata de un semanario que circuló con dos cabeceras y del que ya hemos hablado en otros artículos de nuestro Blog. Vio la luz como El Majorero, Semanario Ilustrado de Fuerteventura, el 2 de octubre de 1944, bajo cuya cabecera sólo imprimió este ejemplar con el número 1, continuando, que sepamos, del 2 al 4 como Herbania, Semanario Ilustrado de Fuerteventura, siendo el último de carácter extraordinario.
Nuestra colección digitalizada está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde pueden consultarse los ejemplares.




HERBANIA 1944

"Herbania".Nuestra colección digitalizada está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las El semanario "El Majorero"/ "Herbania" forma parte del legado de Matías González García, donado a la Biblioteca Pública Municipal de Puerto del Rosario por sus herederos.
Tanto "El Majorero" como "Herbania" se imprimieron en la imprenta del Batallón Fuerteventura XXXII, siendo, que sepamos, el primero impreso en Puerto de Cabras y Fuerteventura pues, como vimos, el "Eco de Tiscamanita" se escribió a mano.
Ya está en el Archivo de Prensa Digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, donde pueden consultarse nuestros ejemplares.

MAHEY 1977-1978

Revista editada por el P.S.P.C., con una periodicidad quincenal, y se vendía al precio de 25 pesetas. Impreso en ciclostil y en papel DIN A-4, a una columna. Publicó 4 números, del 0 al 3 inclusive, pues el 4 no llegó a lanzarse. Comenzó en diciembre de 1977 y fue cerrado en enero de 1978.
La sede administrativa se encontraba en la calle Ayoze, número 4 de Puerto del Rosario.



Administración, Gustavo San Gil.  Redacción y colaboraciones: Tero Brito (seudónimo de Eleuterio Brito Guerra), Juan Manuel Castañeyra, Tony Calero, Juan R. Cerdeña, Sergio Lavandera, Vicente Martínez, Esteban Morales, Paco Morales, Marcial Morales, Adolfo Perdomo y Mary Carmen Pérez.
Nuestra colección digitalizada está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde pueden consultarse.

EL PORTAVOZ MAJORERO, 1982

“Nuestro objetivo: Fuerteventura, la Cultura y el Turismo…
El Portavoz Majorero inicia hoy su andadura y lo hace con los mejores votos de alcanzar el beneplácito de todos los lectores a quienes pueda interesar su temática. No hemos regateado esfuerzos a la hora de confeccionar este número 0 que verá la luz con una tirada de 5.000 ejemplares, distribuidos por todo el territorio regional; este ejemplar no se venderá en los quioscos sino que se distribuirá directamente a domicilio… constará de 32 páginas y en ellas habrá sitio para noticias, comentarios, entrevistas, reportajes, anuncios de interés y muchas cosas más sobre las cuales nos encontramos trabajando en estos momentos…” [Del editorial del número 0, correspondiente al mes de septiembre de 1982].
Director-Editor: Jorge Manuel de León.



Colaboradores: Francisco Navarro Artíles, Carlos Calderón Yruegas, José Francisco Jorge Machín (CHISCO), Alicia Navarro, J.J. Laforet, Domingo Velázquez, Antonio Peña Rodríguez, Mariflor Miranda Serrano.
Fotocomposición, fotomecánica e impresión: Imprenta San Nicolás, Las Palmas de Gran Canaria.
Depósito legal: GC 293/1982
Nuestra colección digitalizada está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse, Consulta de ejemplares.

LA VOZ DE FUERTEVENTURA 1987-1988

“Podemos pues, decir… que ha nacido La Voz de Fuerteventura. Y lo hace desde la más absoluta neutralidad, independencia y legalidad; y con la total ausencia de proteccionismos oficiales… un periódico que ha conseguido Fuerteventura con sus propios y únicos recursos en un gran despliegue de esfuerzos y medios técnicos y humanos…” [De su primer editorial, número 1, 11 de diciembre de 1987, al que tenemos que añadir que desconocían la otra Voz que se publicó en la década de 1920]



Director y Editor: Agustín Cruz
Director Adjunto: Antonio Cabrera de Saa
Fotomecánica, maquetación e impresión: San Nicolás S.A., Las Palmas de Gran Canaria.
Depósito Legal: GC 436-1987
I 710.015/AA 860.102
Los 43 números conservados en esta Biblioteca pueden consultarse en el Archivo de Prensa Digital JABLE, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con quienes colaboramos alojando allí nuestra colección.

MALPAIS. Revista de información Insular (1988-1991)

"Malpaís, malpey: el último refugio.- La voz malpaís, terreno cubierto de lavas volcánicas, se documenta tempranamente en Canarias... Cuando las frecuentes sequías de Fuerteventura ponen al ganado en trance de quedarse sin pastos, aún queda una reserva: los malpaíses. Allí se conservan mejor las tierras húmedas; allí disputando con las tierras lávicas, nace la hierba sobre la escasa tierra vegental que ha llevado el viento; allí, sobre las mismas lavas volcánicas, nacen, crecen y viven de forma permanente los ajicanes y las orchillas... Nuestro periódico se llama MALPAIS. A muchos no les gusta el nombre porque se remontan a una etimología fácil y descomponen la palabra: mal país "país malo". El majorero ha tomado otro camino: el malpey es lo mejor que hay para las cabras. Y punto." [Artículo de Francisco Navarro Artíles en el número 1 de la revista, 28 junio-15 julio 1988].



Director de Información: Juan Pablo Nóbrega
Director de Edición: José Antonio Sierra
Consejo de Redacción: Tero Brito
Sergio Lavandera, Juan Cabrera
Secretaria de Redacción: Ángela Losa
Composición de textos, publicidad y suscripciones: Editorial Prema
Fotomecánica: José Burón
Impresión: Imprenta Maxorata
Depósito Legal: GC 119-1988
Pueden consultar la colección en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con quienes colaboramos alojando allí nuestra colección.

PAPEL POPULAR 1988

Boletín informativo de la Universidad Popular de Fuerteventura.
En su primer número, diciembre de 1988, se hacía balance de los casi cuatro años de gestión en la isla: "En este tiempo son muchos los cambios que han tenido lugar en nuestro trabajo y en la calle. Nuestros objetivos han sido colaborar con las personas que se preocupan e intentan cambiar una realidad social que a veces duele por la dejadez que la ha producido..." Al año siguiente, la hoja informativa daba paso a "Muralla", que se mantuvo como revista popular hasta principios de 1992.



De la propia universidad popular de Fuerteventura, conviene recordar "Proyecto", de corta vida y surgido de un taller de periodismo.
Nuestra colección digitalizada por esta Biblioteca, está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse.

MURALLA 1989-1992

En 1986 el Rey Juan Carlos I, con ocasión de su visita a la isla, inauguraba la Universidad Popular de Fuerteventura que el Cabildo Insular había puesto en marcha en Puerto del Rosario.
El taller de prensa de dicha Universidad Popular diseñó esta publicación que quiso ser su voz institucional:



“Muralla quiere se una revista popular y participativa, de tono ecologista y crítico, destacando aspectos culturales y sociales de nuestra realidad… Llegar a todo tipo de gente, sirviendo como medio de expresión y de comunicación abierto a las sugerencias y colaboraciones de todos los que lo deseen o puedan aportar algo a la idea de la revista… Pretende ser un reflejo de la realidad que se vive en los barrios de Puerto del Rosario, del sentir colectivo y comprometido, denunciando, criticando, mejorando y participando en el crecimiento de nuestra ciudad y nuestra gente…” Taller de prensa de la Universidad Popular. [Del editorial del número 0 de la revista, primer semestre de 1989].
La colección puede ser consultada en el Archivo de Prensa JABLE, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con quien colaboramos alojando allí nuestra colección.

PUERTO LAJAS, 1990

Boletín informativo de la Asociación de Vecinos "El Pino", del barrio de Puerto Lajas.
Nuestra colección digitalizada por esta Biblioteca, está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse,
Consulta de ejemplares.

MALPAIS SEMANAL 1991

“Una nueva etapa.
Hace ahora tres años que Malpaís sacó a la calle su primer número. Desde entonces hemos procurado mantener con nuestros lectores, suscriptores y anunciantes, el compromiso adquirido de hacer de esta publicación un medio informativo independiente, serio y riguroso… Queremos darle una buena noticia: Malpaís se convierte en semanal. Una revista que intentará conservar todo lo que le gusta de Malpaís, pero más comprometida con la actualidad informativa de Fuerteventura. Malpaís Semanal introduce distintas novedades, en su formato, en su número de páginas, secciones informativas y diseño, más acordes con esta nueva etapa, aunque de ningún modo renunciamos a seguir editando Malpaís en su formato habitual, así como el suplemento de Economía Mercado Insular.”
[Editorial del número 1, 29 de marzo de 1991]



Dirección: Juan Pablo Nóbrega y José Antonio Sierra
Redacción: Tero Brito, Concha de Ganzo, Candelaria Fierro
Deportes: Alfonso Guerra y Paco Ramos, Lico y Raimundo Sánchez
Ilustraciones y cómics: Marcos Fernández
Publicidad: Lupe Lemaur
Fotomecánica: Damián Jiménez
Impresión: Imprenta Buenavista.
Depósito Legal:
Nuestra colección digitalizada por esta Biblioteca está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse.

EL ZURRON 1991-1994

“…No podíamos dejar a una isla como Fuerteventura sin una voz pública, sin su palabra escrita, sin su portavoz. Era obligado y necesario. Por eso nos hemos reunido un grupo de amigos y hemos formado este tenderete literario, o cultural y social, pues no pretendemos otra cosa que dar salida a las múltiples inquietudes artísticas, culturales, literarias, sociales, folclóricas, ecológicas y un largo etcétera más, que el pueblo majorero tiene en su entraña canaria y que necesita expresar, explicar, dar a conocer, publicar a los cuatro vientos, y de ahí esta publicación que no va a ser de un grupo, que no va a ser la voz de éstos o de aquellos, sino la voz de todos, de esa multitud de colectivos que por toda la geografía majorera trabajan, actúan, hacen, se mueven, viven; para todos esos, para ustedes, para los del norte y los del sur…” [De su primer editorial, nº 0, diciembre 1991- enero 1992]



Dirección: José E. Burón Monis, Carlos E. Campillo Monzó, Juan A. Cabrera Alemán.
Jefe de Redacción: Antonio Cabrera de Saá.
Fotomecánica e impresión: Imprenta Chacón, Puerto del Rosario.
 Nuestra colección digitalizada por esta Biblioteca está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde pueden consultarse nuestros ejemplares.

EL ALTAY. Semanario independiente de información local, La Oliva 1992

"Objetivo cumplido
Ya estamos en la calle. Objetivo cumplido. Sí. Después de varias semanas de trabajar sobre la idea de sacar a la luz en Fuerteventura un periódico semanal de información general, el Althay, inicia hoy su andadura y lo hace con los mejores votos de alcanzar el beneplácito de todos los lectores a quienes pueda interesar su temática.
… Dentro de las escasas posibilidades que nos ofrece un espacio geográfico tan reducido como el nuestro de suministro de noticias, intentaremos informar lo más ampliamente que podamos sobre las novedades, que a nuestro juicio merezcan ser destacadas, así como dar a conocer a nuestra gente y a nuestras cosas.
Es nuestra intención también apoyar a los nuevos valores artísticos y deportivos, así como colaborar con el desarrollo turístico de nuestra isla, y proporcionar a nuestros lectores un panorama de la actualidad insular, ciñéndonos siempre a un orden de preferencia en base a nuestro juicio personal; lo que no deseamos en modo alguno, es dar la imagen de un periódico “quisquilloso”, en el que se arremeta contra personas o entidades, a menos que existan suficientes razones para hacerlo…”
[Editorial publicado en el número 1, de 9 de mayo de 1992].



Editor, Director: Leo Betancor
Colaboradores: Francisco Navarro Artíles, María del Pino Sosa, Germán Rodríguez, Pedro Ramos, Jorge Mesa.
Deportes: Ramón Hernández
Diseño y fotocomposición: Taller del Surrón
Imprime: Gráficas Corralejo
Depósito Legal: GC 1004-1992.
También este periódico fue digitalizado en nuestra Biblioteca y puede consultarse en el Archivo de Prensa Digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, JABLE.

PUERTO CABRAS, 1992

Boletín informativo del Rosario Club de Lucha, Puerto del Rosario, 1992.
El Rosario Club de Lucha ha creído conveniente editar este primer boletín informativo, como homenaje a la sufrida afición no sólo de nuestro Club, sino de la del deporte vernáculo en general. Pretendemos hacer revivir viejos recuerdos y que al mismo tiempo sirva de homenaje a muchas de las personas que han pasado por nuestra lucha Canaria y que en la actualidad no se le reconoce la importancia y el valor que en su momento tuvieron. Editorial.



Coordinador, Pedro Gordillo.- Colaboración, Pedro Padilla.- Foto de Portada, Miguel Vera.
Nuestra colección digitalizada por esta Biblioteca, está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde pueden consultarse nuestros ejemplares.

EL ZURRON DEPORTES 1993-1994

“Después de dos años de andadura, El Zurrón cambia su formato y su contenido en un giro de 180º. El motivo del mismo es la necesidad de encontrar una vía de comunicación directa con el pueblo majorero, con temas que de verdead le puedan interesar, y un modo de asegurar la supervivencia económica de nuestro medio de vida, no tenemos remedio, insistimos en vivir de aquello que nos gusta hacer.
El mismo planteamiento que en principio fuimos desarrollando se mantiene en esta nueva etapa.
Como decíamos en nuestro primer número, ahora hace dos años justos: “no podíamos dejar a una isla como Fuerteventura sin una voz pública…, sin su portavoz…” Y seguimos en lo mismo…” [Del editorial del número 1, diciembre 1993]



Dirección y Redacción: Carlos E. Campillo Monzó, Juan A. Cabrera Alemán
Colaboradores: Vicente Alemán, Tomás Figueroa, Estrella, Tere Armas, Ángel Mederos, Alfonso Guerra, Luís Díaz, Esteban Pérez Bordón
Fotografías: Taller el “Surrón”, Celeste, Laboratorios ACNION-QSS
Ilustraciones: El Quique y Jaca
Edita: El Taller del “Surrón”, Puerto del Rosario
Fotomecánica e impresión: Imprenta Chacón
Depósito Legal GC 1.001
Nuestra colección digitalizada por esta Biblioteca está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse ejemplares.

EL CORREO DE FUERTEVENTURA 1995-1996

“…El Correo de Fuerteventura nace como una aventura informativa con la que se pretende cubrir el vacío que existe en la isla en lo que concierne a la edición de un medio escrito en el que tenga cabida el amplio espectro de la sociedad majorera… Detrás de esta iniciativa periodística sólo existen buenas intenciones por parte de las personas que hemos decidido llevar a cabo esta iniciativa. No existen ni intereses políticos ni de otra índole ya que, no en vano, los promotores de El Correo de Fuerteventura somos personas jóvenes que confiamos en que esta isla puede contar con un periódico que no esté mediatizado por personas de ideología determinada…” [De su primer editorial, en el nº 0, del 15 al 31 de enero de 1995]
Su último número, el 41/Año II, correspondió a la semana del 1 al 15 de noviembre de 1996. En la segunda quincena de dicho mes y año, salió el número 42 con una nueva cabecera: "La Isla de Fuerteventura".



Director: José D. González
Redactor Jefe: Octavio Caraballo
Redactores colaboradores: Ruperto Díaz, Octavio Caraballo, Ruth Corujo, Carmen Bataller y Roberto Brasero.
Impresión: Imprenta Chacón, Puerto del Rosario.
Depósito Legal: GC 505/95
Colaboramos con el Archivo de Prensa Digital Jable, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, donde alojamos la digitalización de ejemplares para su consulta.

EL SUR DE FUERTEVENTURA 1999

Periódico de información general de los municipios de Pájara, Tuineje, Antigua y Betancuria.
Nuestra colección digitalizada por esta Biblioteca, está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse.


La continuidad del proyecto

El empeño de difusión en abierto siguió clasificando otras cabeceras de revistas y periódicos locales e insulares, como "El zorrocloco majorero", "Crónica de Fuerteventura", "Capraria", "Puerto Habitat", etc. y las ediciones insulares de "Canarias7" y "La Provincia" que, seguramente se retomarán para ofrecerlos como elementos de la colección. Porque todo es cultura, todo son manifestaciones a tener en cuenta para conocer la historia de la prensa escrita en la isla.

viernes, 28 de agosto de 2020

El entorno de la Caleta de Los Pozos

 La Caleta de Los Pozos, hoy playa, en Puerto del Rosario. Recuerdos de un entorno histórico. 

La toponimia 


Partimos de que también los nombres de lugar y de los viales forman parte de nuestro patrimonio histórico y cultural, y así lo recoge la vigente Ley de Patrimonio de Canarias. 

Nos encontramos al sur del ensanche que Puerto de Cabras experimentó en la década de 1920 sobre solares del matrimonio Josefa Castañeyra Carballo- Juan Peñate Quevedo, cerca de la desembocadura del Barranquillo de la Miel; y al noreste de la Finca de Los Pozos, roturada en la primera mitad del siglo XIX por el “inglés” Diego Miller, entre el barranco de Los Pozos y las riberas del mar, junto al camino-carretera que conducía a aquel cauce y seguía hacia el Matorral. 

El topónimo “los pozos” se asimiló en los orígenes de Puerto de Cabras al barranco, a la finca, a la carretera y a la caleta y playa en que vertía sus aguas el barranquillo antes mencionado y que no era más que el desagüe de otra finca, “La Rosa de Felipe” o "Rosa de don Vicente" que cortaba el terreno por delante del viejo cementerio y cruzaba al otro lado del camino de Casillas. 

Pero también la finca de Miller dejó su huella en los nombres de la zona: totalmente desaparecida es la “Hoya del Inglés”, un conjunto de gavias y nateros que aludía a aquel británico que se contaba entre los “fundadores de nuestra ciudad”. Y, si nos fijamos en la huella que quedó en protocolos notariales, también la playa se conoció en otro tiempo como “del inglés”. 


Quedémonos con la Caleta de Los Pozos. 


Aquel elemento de la morfología de las riberas del mar, a la izquierda del Camino de Los Pozos, entre éste y la orilla, se convirtió en un embarcadero de calizas desde finales del XIX. Manuel Bordón y Secundino Alonso construyeron allí sendas fábricas de cal u hornos y almacenes anexos a las mismas. 




En esta parte de nuestro frente marítimo recordamos, andando hacia el sur, el veril, la “playita de los pozos”, las caletas y el carnadero de los pozos donde muchos recordarán las enormes piedras que no eran más que el lastre de uso en las embarcaciones que aquí llegaban en busca de cal. 

Estamos pues ante un entorno que ha tenido diversos usos: agrario, industrial y suministrador de lastre y de aguada para las embarcaciones de vela que descolgaban sus lanchones con tal fin; se ahorraba así el arbitrio del muelle que, antes de los Cabildos, era municipal. 

En esta parte del litoral de Puerto del Rosario se construyó un matadero en la década de 1950 y las instalaciones de DISA en la de 1960. Pero lo que nos interesa ahora son los dos hornos en una misma fábrica que aún se conservan allí y que la señalética turística de Puerto del Rosario identificó con un panel que forma parte de un proyecto del que fui asesor. Poco quedaba del pasado económico de la zona pues el principal centro de fabricación de cal se había derribado desde fines de la década de 1980, borrando para siempre la iniciativa de Secundino Alonso y la explotación que allí hizo la familia Morales a partir de 1930; escaparon del desarrollismo los de Bordón y en ellos ubicamos el cartel informativo, no para atribuírselos a los del Roque-Cotillo. 

En el panel divulgativo sobre los hornos de la Caleta de Los Pozos, se utilizó una foto en blanco y negro que ya se había publicado en el libro del bicentenario de la ciudad “Puerto de Cabras-Puerto del Rosario. Una ciudad Joven”, del que soy coautor. En el cartel, digo, incluimos la foto donde se ve un camión a pie de rampa de horno, rodeado de trabajadores en operaciones de carga y descarga; su pie era, poco más o menos, “operaciones en horno de la familia Morales”. Era la más antigua que habíamos encontrado de la mano de Juan Pedro Morales y nos parecía ideal para ilustrar lo que pretendíamos: la industria de la cal; nunca pretendimos identificar el edificio junto al que se colocó finalmente este panel informativo que, como veremos, perteneció a Manuel Bordón. Y con el aparente equívoco pretendí reflejar el derribo de otro trozo de historia de Puerto de Cabras. 

Así es que, una vez más, intento aclarar y explicar el entorno industrial de la Caleta de Los Pozos, junto a la antigua carretera de El Matorral y camino de Los Pozos. 

Había allí dos casas rurales en la enorme finca de Los Pozos, una a la derecha del camino y la otra, más modesta, al otro lado del barranco, alejándose de Puerto. Y hemos dicho que la citada finca la roturó Diego Miller, siendo agenciada por la familia Martín a través de la herencia de don Secundino Alonso, asesor y apoderado de la hija de aquel inglés, doña Emilia, a raíz del desfalco y huida al Uruguay de su esposo, Isidro Camejo Falcón. Esta era la joya agraria en que Alonso experimentaba y mostraba con orgullo a todos, incluidos los viajeros que visitaban Puerto de Cabras, como el matrimonio Stone que lo cita en su excursión de 1884 por Fuerteventura. 

Pero centrémonos. La enorme finca ocupaba un amplio territorio al suroeste de Puerto de Cabras, desde Risco Prieto, entre la carretera-camino de Casillas, el Barranco de Los Pozos y el mar. En su término había curiosos topónimos como los que más arriba señalamos. 


Un pasado industrial de fábricas de cal. 


Pues bien, en torno a la Caleta, como punto de embarque de la cal de los hornos, había un complejo industrial de fábricas construidas por el apoderado de Emilia Miller a finales del siglo XIX. Junto al mar, digo, se le autorizó a don Secundino la construcción de un almacén de unos 30 metros cuadrados para mejorar las instalaciones con una explanación protegida de las olas por un muro de mampostería. Y junto a aquella infraestructura don Manuel Bordón hizo los dos hornos adosados que aún se conservan; y allí mismo se las arreglaron los “viejos” Morales para hacer dos nuevas hornillas, con lo que ya eran cinco los hornos en dos fábricas. 



Más tarde, también sobre tierras de Los Martín, o linderas con ellos, se construyó en la década de 1960 la factoría DISA y otras fábricas de cal que quedaron sepultadas en la parcelación y desarrollo urbanístico de Los Pozos (calles Duero y Secundino Alonso).
 

Dos décadas después, a finales de la década de 1980, cuando se redactaba el PGOU de Puerto del Rosario, ya se había parcelado buena parte de la vieja finca de Los Pozos y, en las riberas del mar, caían en el abandono un matadero público municipal, tres hornos de Santiago Morales, la vivienda anexa y los almacenes del antiguo apoderado de Los Miller. Poco quedaba ya de los emprendimientos del tutor de doña Emilia y nada de Los Morales. Aquellos hornos históricos se habían convertido en un obstáculo para la vista del mar desde el nuevo ensanche de Puerto del Rosario. Y el tiempo lo confirmó: se derribaron y punto. 

Y por eso, en el diseño de la señalética turística que proponíamos para el Puerto se redactó un panel que, intencionadamente, reivindicaba, por ausencia, las huellas industriales de la familia Morales. A quienes vean un error les convido a reflexionar sobre lo que en esta parte de nuestro litoral pasó.

 

Dando a cada uno lo suyo. 


Los hornos que, de milagro se salvaron en la zona que comentamos, pertenecieron a Manuel Bordón Melián, y datan de finales del siglo XIX o principios del XX (no lo he podido confirmar), si bien fueron retocados en su perfil cuando se remodeló el paseo marítimo. 

Si clavamos allí un panel, éste debió ser más genérico: “Hornos de cal de Caleta de Los Pozos” en lugar de “Hornos de la familia Morales”. 

Los hornos de los Morales o de “la familia Morales” eran también bastante antiguos, de finales del siglo XIX, con ampliaciones y mejoras que ellos hicieron cuando los empezaron a explotar con su empresa, después de 1930. Con anterioridad pertenecían y estaban encuadrados en el entorno de la finca Peñate-Martín y, antes, de Diego Miller y el apoderado y tutor legal de su hija. 

Los Morales fueron unos emprendedores industriales de la cal que comenzaron su andadura en el Puerto de Tostón o El Cotillo. Tenían hornos, molino y barcos que recalaban en Puerto de Cabras como lo hacían en el resto de escalas en sus intercambios con el noroeste de Gran Canaria, con el Sur de Tenerife y con La Palma; porque en Fuerteventura, además de los embarcaderos de la costa occidental o de barlovento, tocaban los de CorralejoJablito, Hondura o Los Pozos... 

Trabajaban en sociedad con los “Chacón” o con los Gutiérrez López y, según Inma de Armas, salvo Simeón, que se fue a La Palma, Juan Manuel (o Manuel Juan) y Santiago Morales Saavedra siguieron en Fuerteventura, siendo este último el encargado de la explotación de los hornos de la Caleta de Los Pozos, entre otros que arrendaron luego, a partir de la década de 1950, como el de Jacinto Lorenzo Rodríguez. 

Se afincaron en Puerto de Cabras en la década de 1930 y (como dijimos) es entonces cuando empezaron a fabricar cal junto a la Caleta de Los Pozos, muy cerca de los hornos de Bordón, únicos que allí se conservan. Hoy día hay que hacer un esfuerzo para imaginar la fábrica de cal de la familia Morales sobre el parque mirador que hay en el paseo marítimo, sobre la Playa de Los Pozos, pues de ellos no queda nada: Santiago Morales Saavedra fue empujado a derribarlos en la década de 1980. 




Entre aquel parquito y los hornos de Bordón hay una escultura contemporánea representando la pelea de gallos, remedo de lo que allí aconteció entre el urbanismo y el pasado industrial de la cal. Ya tienen un nombre para la zona (es un decir) y un graffitti que incorporar: la estampa de los hornos de Los Morales en La Caleta de Los Pozos. 

Nos referimos a una familia que tiene historia por sí sola, con argumentos para ser recordados como de los últimos industriales de la cal en Puerto del Rosario, como los últimos “armadores” de Tostón, sin necesidad de confundirlos con hornos de otros colegas de la primera mitad del XX, como Toro Hermanos, Oramas, Berriel o Bordón. 

Desde los tiempos de Agustín Pérez Rodríguez, a finales del siglo XIX, en Puerto de Cabras y su entorno se sucedieron muchos industriales de la cal y de la exportación de piedra caliza y yeso, que no siempre fueron los mismos. La cosa era distinta según se exportara materia prima (piedras de cal y de yeso) o se calcinara aquí, generando más puestos de trabajo en la isla. Aunque los industriales de entonces, muchas veces, combinaran ambas actividades. 

En las primeras décadas del siglo XX, los industriales de la cal ocuparon puestos de la administración municipal y del cabildo en su momento; aparecieron como concejales y consejeros en un claro signo de la importancia de este sector económico en Fuerteventura. Se construyeron hornos por cualquier punto accesible al embarque; el cabildo tuvo que pactar con los propios industriales la recaudación del arbitrio de exportación desde 1913. 

Y el impulso siguió en las dos décadas siguientes, 1950-1960, en que se abrieron nuevas industrias como la de Jacinto Lorenzo Rodríguez antes mencionada, en La Charca, que fueron arrendadas por los Morales. 

Pero el sector tenía los días contados y, ya en la década de 1970, no pudo competir con el cemento y las puzolanas, y se fue apagando como sus propios hornos. La antracita dejó de calcinar la piedra en Fuerteventura y las viejas paredes divisorias y las casas antiguas de piedra de cal seca, respiraron también. 

Lo que vino después fue el derribo de aquellas infraestructuras y el aprovechamiento de sus piedras en la cimentación del nuevo Puerto del Rosario, de la nueva Fuerteventura, embarcada ya en el monocultivo del Turismo. 

Pero ingratos con nuestro pasado seríamos si no conserváramos algunas de aquellas fábricas de cal, si no hiciéramos o pusiéramos en marcha un centro de interpretación de la vieja y centenaria industria, si no recordáramos la ruta de los hornos y las singladuras de la cal; pues estaríamos obviando la economía de muchas décadas de la historia de Puerto del Rosario y de Fuerteventura, especialmente del siglo XX. 

A quienes subrayan como error la identificación del panel que hemos traído a estas notas para ilustrar el pasado industrial de Caleta de Los Pozos, decimos que la familia Morales, los viejos industriales de la cal y co-armadores de Tostón, por sí sola, no necesita “apropiarse” de unos hornos como los de Bordón para ser rescatada del que entiendo un olvido histórico lamentable.