jueves, 13 de octubre de 2022

Bibliografía sobre Puerto de Cabras

Bajo el título de "El sur contra el norte. La Oposición a Puerto de Cabras en el caciquismo majorero (1892-1936)", Agustín Millares Cantero nos acerca en su libro a los últimos años del XIX y primeras décadas del XX en la política majorera.
Después de los artículos de Vicente Martínez Encinas en la década de 1970 y del propio Agustín Millares en toda su trayectoria investigadora sobre los orígenes de Puerto de Cabras; tras el corpus bibliográfico que ha supuesto el desarrollo de las Jornadas de Estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote desde 1983-84, obras como las que presentamos merecen una atenta lectura.
Porque aborda momentos en que en Puerto de Cabras se construyen sus primeras infraestructuras portuarias y se ponen en marcha empresas como La Esperanza para abastecer de agua a la micro-ciudad; momentos en que se consolida la capital insular, tiempos de reorganización administrativa insular, de plebescito, de ley de Cabildos y de desaparición de la Diputación Provincial, de recomposición municipal, de partido judicial, de dictadura y segunda república... Tiempos de luchas caciquiles que, con trabajos como el que presentamos, dan luz sobre un importante periodo de la política majorera.



Para quien se anime a su lectura, le adelantamos los apartados en que quien fuera pregonero de fiestas de Puerto del Rosario en 1983, estructura su nuevo trabajo sobre Fuerteventura:
La sede del auténtico poder insular: de La Oliva a Las Palmas de Gran Canaria, al socaire de la terratenencia que labró el feudo politico de los oligarcas grancanarios.
Los Velázquez en el reto conservador (1892-1896).
Entre locales y plebiscitarios.
Las elecciones a Cortes por el distrito de Fuerteventura (1912-1923): orígenes y primeras versiones del Partido Majorero.
Todos los caciques con Primo de Rivera (1924-1930). El dominio de los patriotas insulares en la Segunda Repúlica.
Lo publica el Excelentísimo Ayuntamiento de Puerto del Rosario en 2021.

viernes, 19 de noviembre de 2021

Las fábricas de gofio en Puerto de Cabras: molinos y molinas

 Las fábricas de gofio en Puerto de Cabras.

Recuerdos de cuando era chico: molinos de torre y molinas del Puerto.


Hasta donde la memoria alcanza pocos recordarán otros artilugios de molturación de cereales que no sean el de Peñate, luego de Juan Berriel, en la calle Fernández Castañeyra de Puerto del Rosario, anexo a la fábrica de electricidad, y la máquina del gofio de Tetir, de los hermanos Martínez Soto, hoy convertida en museo. Al menos en funcionamiento, sin entrar en las de reciente restauración, como la Molina de La Asomada o la Molina de los Trapos, más antigua, hoy derruida y cuya torre y arboladura vemos en la rotonda de la carretera a Tetir; y otras que luego veremos.

Porque las industrias de molienda que más se recuerdan en nuestro municipio son las que funcionaron con motores de gasoil, como las citadas al principio.

Veamos en primer lugar las fábricas ubicadas en el perímetro de la actual ciudad, basándonos en los recuerdos y la bibliografía consultada.

Yo recuerdo algunos molinos bastante cercanos al domicilio de mi infancia en Puerto del Rosario. No en funcionamiento, pero sí en pie la estructura del inmueble que ocupaban: unas respondían al sistema de molino macho y otras al del sistema Ortega que aquí llamamos molinas.

Pero los sacos de millo tostado los vi llevar a la Molina de Almácigo cuando su arboladura ya estaba desmontada y, olvidándose del viento, se le aplicó motor, creo que en diesel, y la máquina de Los Martín de Tesjuate, que no era más que un motor de bombeo de agua de pozo con aplicación a la molturación.

En el casco urbano, junto a la actual calle Cervantes, por debajo de la Rosa de Bernabé Felipe, recuerdo ver un edificio de dos cuartos cuadrados que albergaban el almacén y la sala de máquinas de una molina que atendía don Juan Díaz, oriundo de Pájara; recuerdo cómo se desmontó su arboladura y las vigas de madera de su torre estuvieron mucho tiempo tiradas junto a la gavia de la higuera, a la izquierda del camino, ya calle, de La Rosa.

Recuerdo que, algo más abajo, donde luego se hiciera la Sección Femenina y hoy aloja al Centro de Artesanos del Cabildo, había otra en una casa que allí se demolió; tenía paredes con esquinas redondeadas por el ángulo nordeste, propiedad de los Medina pero construida por don Indalecio Acosta en el XIX. Era una estructura muy baja y, como digo, de paredes redondeadas para ofrecer poca resistencia al viento, algo que no tenía la del camino de la Rosa.

Van dos,  y las dos, molinas. Quedan otras dos que estaban a ambos lados de la carretera de Tetir, porque la otra antigua fábrica de que tengo referencias se alojaba en molino macho troncocónico, muy cerca de la rotonda de Las Culonas, en el alto que había a la derecha de la calle León y Castillo, en línea con las casas baratas de abajo o Barriada del Rosario. En la actual avenida Juan de Bethenocurt estaban la molina de los trapos que, como dije, muchos recordamos moliendo al revés, y la de Domingo Ruiz, en medio de la bifurcación  que aquella avenida hace con el camino del Time, hoy calle Teresa López, actualmente en proceso de reconstrucción y reposición como símbolo de una actividad que también se desarrolló en Puerto del Rosario.

Socorrido de la bibliografía y la documentación para mitigar mi curiosidad, supe que la de Los Trapos, fue levantada por Agustín Pérez Rodríguez en la década de 1910, cediéndola en última instancia para su explotación a Los Oramas. Y la de Dominguito Ruiz, caminero que, en realidad, la usó como casa, perteneció y fue levantada por el tinerfeño Domingo Ángel Adrián, en la década de 1870; es la más antigua industria de este tipo en la capital majorera, utilizándose para su puesta en marcha el sistema ortega de aprovechamiento eólico. Nadie de los vivos recordamos arboladura en la molina de La Charca, pero está acreditado que este fue uno de los primeros molinos del sistema Ortega en Fuerteventura.

Después vinieron más y, en un proceso de adaptación del modelo palmero a nuestra isla, de dimensiones reducidas, como la molina de Curbelo en Almácigo, que tuvo gemelas en toda la isla y, en nuestro municipio, en donde dicen “Cho Bello”, en Zuritas, construida por Luis Perdomo Ávila para atender la producción de la finca levantada junto a los caños del agua de La Esperanza, a cuya sociedad pertenecía; la instalada sobre una loma al poniente de la montañeta del Ángel, en Casillas, o la ubicada en el centro de Puerto Lajas, cuya máquina, procedente del norte de la isla, se trasladó a la que actualmente vemos restaurada sobre el Roque, cerca del barranco de La Monja.

En el término municipal de Puerto del Rosario hubo otras fábricas de gofio de distinta tipología que se incorporaron como bienes de interés cultural al patrimonio histórico de nuestra isla en la década de 1980, siendo posteriormente restauradas para su admiración por todos.


Cuarto que alojó una molina, loma al poniente de Montañeta del Ángel, Casillas. Una estructura similar a la que hizo en Cho Bello, Zurita, Luis Perdomo Ávila y que funcionó al menos hasta 1912.


Olvidada, entre el Molino de Nemesio y el Molino de Lomo de Tetir, en Llanos de la Concepción, quedó la casa de una molina cuyos maderos estuvieron en el lugar hasta no hace mucho, donde alguien levantó una maqueta de aquella otra... Restaurada fue la arboladura de Molina de Almácigo y la Molina de La Asomada, que aún sigue en funcionamiento, atendida por el último molinero, señor Cabrera Oramas, que también puso en explotación el museo del gofio en Tetir. Y la Molina de Tefía, muy cerca del eco museo de la Alcogida, también restaurada.

Nos queda el molino de Tefía, igualmente restaurado por el Cabildo Insular en las inmediaciones del primer aeropuerto de la isla y e cuyas instalaciones se albergara la que fuera Colonia Agrícola Penitenciaria Fuerteventura, de tan tristes recuerdos para muchos.

La autosuficiencia del campesino majorero, con su aljibe, su horno de pan y sus cabritas, hizo que muchas casas dispusieran también de molino de mano, porque las tahonas de molienda con animales solían tener carácter familiar o pertenecían a familias de la aristocracia rural.

Molina de la Charca, en origen construida por Domingo Ángel Adrián en la década de 1870, teniendo varios propietarios y usuarios después, hasta Dominguito Ruiz Cedrés que la usó de vivienda.

Recorrer el municipio y disfrutar de este patrimonio es un placer que puede brindarse al visitante y a nuestros escolares para que no olviden cómo se vivió aquí hasta no hace muchos años.

Yo he disfrutado paseando por mis recuerdos y mis lecturas de cuyas notas han salido estas líneas que comparto.

Anecdotario:

La Molina de Luis Perdomo Ávila, en "Cho Bello", Zurita, protagonizó un luctuoso suceso en el que falleció un niño, hijo del caminero de la carretera del sur, Manuel Alarcón, entre la maquinaria de molienda, siendo molinero el señor Ortega Cerdeña; fue una de las razones de su cierre a partir de 1912:

Accidente mortal en la Molina de Luis Perdomo Ávila, Cho Bello, Zurita, 1912, siendo molinero el sr. Ortega Cerdeña. Fuente JABLE, Archivo de prensa digital de la ULPGC, Cuaderno de Puerto de Cabras. 


viernes, 16 de julio de 2021

Vestigios: El telégrafo

El amarre del cable de telégrafos en Playa Blanca (1909-1923)

Con frecuencia el mar nos da sorpresas. Como la de estos días, y especialmente hoy, día de la patrona de las gentes que de él viven y en él trabajan. Suele ser habitual que con las grandes mareas nos muestre vestigios como el que hoy comentamos, de los que un hijo de Casillas, me pasó unas fotos, sorprendido y preguntando que qué podía ser.

Y al tajo vamos: Cuando a fines de la década de 1910, el Telégrafo llegó a Fuerteventura, se amarró en Playa Blanca, dentro del término municipal del entonces Puerto de Cabras y a pocos metros de la "Canterita Blanca" que lo separaba, precisamente de la jurisdicción de Casillas del Ángel. En la inmediaciones del antiguo "Bikini" se habilitó una caseta, luego cubil subterráneo al que se enganchó la conexión a la capital insular.

Una línea aérea enganchada a postes de madera, llevó aquel adelanto que, por fin, llegaba a la isla. Una de las reiteradas peticiones de la burguesía majorera al Estado, especialmente desde el semanario La Aurora que, ya cansada, había cerrado tres años antes de el evento; no vio ni pudo anotar en sus páginas el amarre del cable telegráfico que, según decían, "los comunicaría con el resto del mundo".

Nuestra ciudad ya no conserva el bonito nombre de "Calle del telégrafo"; lo sustituyó en 1951 por decreto del régimen franquista, empeñado por entonces en desenterrar viejas glorias, héroes y leyendas: en todos los pueblos de la isla (le dijeron a los munícipes de entonces) se homenajeará al teniente Eustaquio Gopar Hernández, uno de los últimos de Filipinas que resistió en la ermita de Báler. Así lo hicieron en el Puerto: La vieja calle de irregular trazado y empedrada que desde la calle Barquillos (hoy Teófilo Martínez de Escobar) y playa del muelle Chico se adentraba, se descolgó de nuestro callejero. Pero ahí está en los anales, por si alguien quiere rescatar el callejero histórico y anotar en rótulos que la identifique, nombre actual-nombre antiguo, como se suele hacer en las ciudades orgullosas de su historia y su pasado.

Porque el nombre que señalamos del antiguo callejero, se adoptó en las décadas finales del siglo XIX como un objetivo más de las fuerzas vivas de entonces: Nos comunicaremos con el mundo -se decían... Bueno, les llegó en la centuria siguiente y no dejaron de pregonarlo en su memoria.

Y como lo hacen las mareas desde tiempo inmemorial, en estos días aparecen en Playa Blanca tres gruesos cables que allí se amarraron, detrás del antiguo "Bikini", punto de arranque de la línea aérea que llevaría los hilos de cobre hasta a la oficina de Telégrafos que estuvo en la calle de La Marina, junto a los Cuarteles, y se trasladó al alto de la calle Guise, a la que, precisamente, llegaba perpendicular desde la orilla la calle del Telégrafo.

De los boatos en la inauguración ya hemos hablado en otras entradas de nuestro blog, cuando el maestro Manuel Déniz Caraballo llevó a sus pupilos a contemplar tan grande acontecimiento: estaban viendo la "fibra óptica" de aquellos tiempos.



Así es que el paseante que se tope con estos cables, con estos vestigios del pasado de las comunicaciones en Fuerteventura, sabrá que envuelven el primer cobre que llegó a la isla para dotarla de la telegrafía con hilos, que desde la "Canterita Blanca" conducía a Puerto de Cabras, hoy Puerto del Rosario, donde funcionó la primera estación telegráfica de este tipo, muy cerca del paseo que actualmente se construye hacia Playa Blanca.

Copyright Francisco Javier Cerdeña Armas

[Los fotos son del amigo Gregorio Rodríguez]

lunes, 7 de diciembre de 2020

Bibliografía sobre Puerto de Cabras en la década de 1940

Un acercamiento a la década década en que Fuerteventura estuvo "militarizada". A los tiempos del hambre y de las cartillas de racionamiento. A unos momentos en que la II Guerra Mundial puso de manifiesto cuan frágil era la economía insular y el papel que tuvo que adoptar la comandancia de la isla para garantizar los suministros a las tropas y el abastecimiento de la población. En definitiva a la estructura que se adoptó con aquellos fines.


Y ese ha sido nuestro empeño. Abrir caminos basados en las fuentes documentales que nos acercan a las décadas de 1930 y 1940 en Puerto de Cabras y en Fuerteventura. Unos años a los que nuestros mayores se refieren como del hambre y de las cartillas de racionamiento, porque también sus recuerdos forman parte de la Historia.

En principio este trabajo que presentamos, pretendió ser un guion. Y como tal lo orientamos con una introducción, en la que hacemos un recorrido por distintas etapas de la historia del siglo XX, en que la condición de islas aconsejó el cuidado del abastecimiento y el racionamiento, ante momentos especialmente difíciles, como los bélicos de las dos guerras mundiales. Después vendrían las entrevistas que haríamos a los mayores. 

Pero se puede usar para entender cómo se organizó el abastecimiento, especialmente en la posguerra civil española. Un avituallamiento que en Canarias tuvo la singularidad (al menos durante el primer quinquenio de la década de 1940) de que la economía estuvo en manos de Capitanía General de Canarias, a través del Mando Económico de Canarias. 

Durante la II Guerra Mundial la autoridad militar de aquel Mando gestionó las dos Delegaciones Provinciales de Abastecimientos y Transportes de Canarias y, por tanto, la Subdelegación Insular de Fuerteventura (como también se hizo en Lanzarote y demás islas menores) hasta 1946.

La Comandancia Militar, a través de la Subdelegación de Abastecimientos y Transportes y de las Delegaciones Locales, fiscalizó no sólo el abastecimiento, sino el movimiento de la más mínima porción de alimentos que se intentara sacar de la isla. Para su gestión Fuerteventura se dividió en tres zonas de avituallamiento: 

• Zona Norte, integrada por los municipios de Puerto de Cabras y La Oliva, 

• Zona Sur, integrada por los municipios de Antigua, Betancuria, Tuineje y Pájara, 

• Jandía... 

En cada zona, un puerto o embarcadero: Puerto de Cabras, Gran Tarajal y Morro Jable. En ese orden. Pero teniendo una línea de costa tan extensa y plagada de puertos o embarcaderos históricos, la vigilancia del contrabando se practicó con destacamentos de guardia civil en sitios tan alejados como Jacomar, Ajui, Majanicho o Los Molinos, por citar algunos. 

El Organismo que nos ocupa, la Subdelegación de Abastecimientos y Transportes, fue una extensión de la estructura vertical de la Comisaría General del ramo. Durante su andadura tuvo dos momentos: el militar, de 1939 a 1946, y el civil, desde entonces hasta 1952-53, de una forma efectiva. 

Dependiente de la Delegación Provincial, reproducía el esquema de aquella en la estructura de sus negociados, cupones, cartillas, mapas, transportes, guías, inspección, etc. 

Y bajo la dependencia de la Subdelegación Insular, los ayuntamientos funcionaron como Delegaciones Locales, asumiendo similares tareas de abastecimientos en su término, con la singularidad de que a ellos tocaba controlar los movimientos de población y el despacho de las cartillas de racionamiento que debían atender las tienditas de ultramarinos en cada pueblo. 

Controlar el abastecimiento a nivel local suponía que de un municipio no salía, por ejemplo, una res mayor o menor sin que el alcalde o delegado local certificase que ello no redundaría en la escasez local; cada traslado de animales o mercancías, comestibles o no, debía estar acompañado de la correspondiente guía. 

Controlar los transportes, ya fueran marítimos (con barquillos de dos y cuatro remos), por carreteras o con bestias que circularan por antiguos caminos, era otra de las funciones de la Subdelegación que llegó a prohibir a los transportistas los desplazamientos en vacío sin la correspondiente autorización de su oficina o de las delegaciones locales.

Con todos estos mimbres pretendíamos hilvanar las entrevistas sobre los tiempos del hambre y las cartillas de racionamiento. A estas páginas se asoman los nombres de quienes hacían posible el reparto de los productos racionados de primera necesidad, desde el personal de la Subdelegación o “Consorcio” (después), hasta los comerciantes minoristas, los transportistas y los exportadores que conseguían autorizaciones para sacar los pocos excedentes; pero también la gente humilde que intentaba llevar, por ejemplo, huevos y gofio a familiares enfermos en otras islas; patrones de barcos que precisaban de la correspondiente autorización para pertrechar sus naves y el sostenimiento de sus tripulaciones...

Muy sucintamente, este ha sido un breve recorrido por el libro que hoy se presenta. Munición archivística, tal vez, para los mentideros; pero con la sana intención de alentar el recuerdo convencido de que contribuimos a la Memoria e Identidad de nuestro pueblo. 

viernes, 2 de octubre de 2020

Nuestra prensa histórica en Puerto del Rosario y Fuerteventura

La prensa escrita en Fuerteventura. Un recurso al alcance de todos. Ecos de un proyecto.

Porque consideramos que la prensa histórica debe estar digitalizada y al alcance de todos nuestros usuarios, desde 2005, en que me trasladaron a la Biblioteca Municipal de Puerto del Rosario, se inició un proyecto que, poco a poco, ha ido procesando miles de imágenes de los periódicos de nuestra colección. Ahora que ya poco me queda para la jubilación, quiero evocar nuestro empeño, del que se hicieron eco las distintas concejalías de Cultura del Ilustre Ayuntamiento.

Todas las cabeceras locales e insulares, todas las ediciones insulares de la prensa regional, se digitalizaron o se encuentran en proceso, a 300 ppp, se les pasó el reconocimiento óptico de caracteres (OCR) para facilitar las búsquedas por palabra; se le estamparon nuestras marcas de procedencia y de depositarios de los originales en papel, titularidad y trabajo y, puestos en contacto la directora de la Biblioteca Pública Municipal de Puerto del Rosario, María del Carmen, y el técnico de fondos digitales de la Biblioteca Universitaria de Las Palmas de Gran Canaria, Víctor Macías, convinieron en alojar nuestro fondo hemerográfico en el Archivo de Prensa Digital JABLE donde, a día de hoy, puede consultarse en línea, desde casa.

Un proyecto que se ofrecía, como el del Museo Digital de Puerto del Rosario con la fotografía, a cuantos, depositarios particulares de prensa histórica local o insular, desearan digitalizarla y difundir este rico patrimonio poniéndolo al servicio de todos. Ese fue nuestro empeño, se me escuchó.

Y este es el patrimonio que logramos poner en abierto a través del Archivo de Prensa Digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Los originales atesorados en la Biblioteca Municipal de Puerto se complementaron por quienes aportamos números y colecciones privadas para completar el repertorio.

La historia de los periódicos de Fuerteventura se remonta al siglo XIX. Los primeros ecos surgieron en el municipio sureño de Tuineje. Allí Marcial Manuel Velázquez Curbelo lanzó en solitario "El Eco de Tiscamanita", un periódico que se escribía a mano y que vio la luz en la década de 1880.
Pero ello no quiere decir que en la isla faltaran voces. No, lo que ocurre es que nuestros inquietos "cronistas" actuaban como corresponsales de las grandes cabeceras regionales. Todos ellos fueron pioneros de la información en Fuerteventura; los que hicieron lo indecible para que los aconteceres de la isla cenicienta se leyeran en todo el archipiélago y más allá.
A continuación les muestro una síntesis de las cabeceras publicadas en nuestra isla, desentrañando algunos retazos con la intención de animar a que la idea continúe su trayectoria, facilitando el acceso remoto a la prensa escrita en Fuerteventura.

LA AURORA 1900-1906

De 1900 a 1906 vio la luz en Puerto de Cabras el semanario "La Aurora", dirigido por José Castañeyra Carballo e impreso en Las Palmas de Gran Canaria. Como parte integrante del legado que Ramón Castañeyra Schamnn*, hijo de aquel primer director, hizo al Ayuntamiento de Puerto del Rosario en 1973, con destino al fondo de la Biblioteca Pública Municipal de Puerto del Rosario, entonces ubicada en la planta baja del edificio de la Delegación Insular de Gobierno en Fuerteventura.
Desde febrero de 2018 el Ayuntamiento de Puerto del Rosario ha recuperado el depósito que estaba en el Cabildo de Fuerteventura y, a través de la Biblioteca Pública Municipal, ha restaurado y digitalizado la colección completa de este periódico que ya está alojado en el portal de prensa digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, JABLE, para que pueda ser disfrutado y consultado por todos los interesados.




José Castañeyra Carballo dirigió el semanario que fundó su padre, Ramón Fernández Castañeyra.
Ramón Castañeyra Schamann, hijo y nieto de aquellos, el amigo majorero de Unamuno, fue uno de los benefactores de la Biblioteca Pública Municipal de Puerto del Rosario, al consignar en su testamento de 1973 que donaba su biblioteca privada con dicho fin. A su donación pertenece la colección de "La Aurora".
El cierre del semanario se anunció en el último editorial de 1906 dejando abierta la posibilidad de una continuación con otra cabecera, que no se produjo.
 
Los cronistas y corresponsales de la prensa regional

Conviene tenerlos presentes (y así lo hicimos) para completar la información en los momentos en que no se lanzaron periódicos en Fuerteventura. Fueron los voceros que escribieron sobre lo que aquí pasaba; actuaban como corresponsales en Puerto de Cabras de periódicos como "El Progreso", "Diario de Las Palmas", "Gaceta de Tenerife", etc.
Las contestaciones a las polémicas aireadas por La Aurora, siguieron teniendo ecos durante algunos años en aquellos periódicos, pues no fue hasta la década de 1920 en que apareció una nueva cabecera en la prensa de Fuerteventura, de la que poco más allá sabemos que su nombre: "La Voz Majorera"; de ella nos dio noticia Ángel González Brito desde las páginas del diario republicano "El Progreso" (algunos números de esta publicación se conservan en el Archivo Guillermo Sánchez Velázquez, donde pudimos consultarlos...).
Obviaremos la referencia que en 1918, con motivo del hundimiento del vapor "Atlas" frente a la playa de El Jablito, se hace en El Progreso al periódico La Paz, de Puerto de Cabras, dando cuenta de los detalles del torpedeamiento y del que ya hemos hablado en otras entradas de nuestro blog. No hemos encontrado otra noticia de dicha cabecera por lo que la contemplamos como un deseo en medio de la Primera Guerra Mundial.
Pero ya digo: Fuerteventura tenía voz en firmas como la del maestro y polifacético Manuel Déniz Caraballo, entre otros. Y con otros cronistas siguió durante la II República; ellos, los corresponsales merecen un estudio aparte en cualquier trabajo sobre el periodismo en Fuerteventura, pues mantuvieron el testigo de la información en las grandes lagunas de esta pequeña-gran historia.

EL MAJORERO 1944

"El Majorero": Se trata de un semanario que circuló con dos cabeceras y del que ya hemos hablado en otros artículos de nuestro Blog. Vio la luz como El Majorero, Semanario Ilustrado de Fuerteventura, el 2 de octubre de 1944, bajo cuya cabecera sólo imprimió este ejemplar con el número 1, continuando, que sepamos, del 2 al 4 como Herbania, Semanario Ilustrado de Fuerteventura, siendo el último de carácter extraordinario.
Nuestra colección digitalizada está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde pueden consultarse los ejemplares. 




HERBANIA 1944

"Herbania". Nuestra colección digitalizada está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las El semanario "El Majorero"/ "Herbania" forma parte del legado de Matías González García, donado a la Biblioteca Pública Municipal de Puerto del Rosario por sus herederos.
Tanto "El Majorero" como "Herbania" se imprimieron en la imprenta del Batallón Fuerteventura XXXII, siendo, que sepamos, el primero impreso en Puerto de Cabras y Fuerteventura pues, como vimos, el "Eco de Tiscamanita" se escribió a mano, y La Aurora se tiraba en Las Palmas de Gran Canaria.
Ya está en el Archivo de Prensa Digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, donde pueden consultarse nuestros ejemplares.

MAHEY 1977-1978

Revista editada por el P.S.P.C., con una periodicidad quincenal, y se vendía al precio de 25 pesetas. Impreso en ciclostil y en papel DIN A-4, a una columna. Publicó 4 números, del 0 al 3 inclusives, pues el 4 no llegó a lanzarse. Comenzó en diciembre de 1977 y fue cerrado en enero de 1978.
La sede administrativa se encontraba en la calle Ayoze, número 4 de Puerto del Rosario.



Administración, Gustavo San Gil.  Redacción y colaboraciones: Tero Brito (seudónimo de Eleuterio Brito Guerra), Juan Manuel Castañeyra, Tony Calero, Juan R. Cerdeña, Sergio Lavandera, Vicente Martínez, Esteban Morales, Paco Morales, Marcial Morales, Adolfo Perdomo y Mary Carmen Pérez.
Nuestra colección digitalizada está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde pueden consultarse.

EL PORTAVOZ MAJORERO, 1982

“Nuestro objetivo: Fuerteventura, la Cultura y el Turismo…
El Portavoz Majorero inicia hoy su andadura y lo hace con los mejores votos de alcanzar el beneplácito de todos los lectores a quienes pueda interesar su temática. No hemos regateado esfuerzos a la hora de confeccionar este número 0 que verá la luz con una tirada de 5.000 ejemplares, distribuidos por todo el territorio regional; este ejemplar no se venderá en los quioscos sino que se distribuirá directamente a domicilio… constará de 32 páginas y en ellas habrá sitio para noticias, comentarios, entrevistas, reportajes, anuncios de interés y muchas cosas más sobre las cuales nos encontramos trabajando en estos momentos…” [Del editorial del número 0, correspondiente al mes de septiembre de 1982].
Director-Editor: Jorge Manuel de León.



Colaboradores: Francisco Navarro Artíles, Carlos Calderón Yruegas, José Francisco Jorge Machín (CHISCO), Alicia Navarro, J.J. Laforet, Domingo Velázquez, Antonio Peña Rodríguez, Mariflor Miranda Serrano.
Fotocomposición, fotomecánica e impresión: Imprenta San Nicolás, Las Palmas de Gran Canaria.
Depósito legal: GC 293/1982
Nuestra colección digitalizada está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse, Consulta de ejemplares.

LA VOZ DE FUERTEVENTURA 1987-1988

“Podemos pues, decir… que ha nacido La Voz de Fuerteventura. Y lo hace desde la más absoluta neutralidad, independencia y legalidad; y con la total ausencia de proteccionismos oficiales… un periódico que ha conseguido Fuerteventura con sus propios y únicos recursos en un gran despliegue de esfuerzos y medios técnicos y humanos…” [De su primer editorial, número 1, 11 de diciembre de 1987, al que tenemos que añadir que desconocían la otra Voz que se publicó en la década de 1920, ya mencionada]



Director y Editor: Agustín Cruz
Director Adjunto: Antonio Cabrera de Saa
Fotomecánica, maquetación e impresión: San Nicolás S.A., Las Palmas de Gran Canaria.
Depósito Legal: GC 436-1987
I 710.015/AA 860.102
Los 43 números conservados en la Biblioteca Municipal de Puerto del Rosario, y digitalizados por nosotros, pueden consultarse en el Archivo de Prensa Digital JABLE, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con quienes, como dijimos, colaboramos alojando allí nuestra colección.

MALPAIS. Revista de información Insular (1988-1991)

"Malpaís, malpey: el último refugio.- La voz malpaís, terreno cubierto de lavas volcánicas, se documenta tempranamente en Canarias... Cuando las frecuentes sequías de Fuerteventura ponen al ganado en trance de quedarse sin pastos, aún queda una reserva: los malpaíses. Allí se conservan mejor las tierras húmedas; allí disputando con las tierras lávicas, nace la hierba sobre la escasa tierra vegental que ha llevado el viento; allí, sobre las mismas lavas volcánicas, nacen, crecen y viven de forma permanente los ajicanes y las orchillas... Nuestro periódico se llama MALPAIS. A muchos no les gusta el nombre porque se remontan a una etimología fácil y descomponen la palabra: mal país "país malo". El majorero ha tomado otro camino: el malpey es lo mejor que hay para las cabras. Y punto." [Artículo de Francisco Navarro Artíles en el número 1 de la revista, 28 junio-15 julio 1988].



Director de Información: Juan Pablo Nóbrega
Director de Edición: José Antonio Sierra
Consejo de Redacción: Tero Brito
Sergio Lavandera, Juan Cabrera
Secretaria de Redacción: Ángela Losa
Composición de textos, publicidad y suscripciones: Editorial Prema
Fotomecánica: José Burón
Impresión: Imprenta Maxorata
Depósito Legal: GC 119-1988
Pueden consultar la colección en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con quienes colaboramos alojando allí nuestra colección que digitalizamos.

PAPEL POPULAR 1988

Boletín informativo de la Universidad Popular de Fuerteventura.
En su primer número, diciembre de 1988, se hacía balance de los casi cuatro años de gestión en la isla: "En este tiempo son muchos los cambios que han tenido lugar en nuestro trabajo y en la calle. Nuestros objetivos han sido colaborar con las personas que se preocupan e intentan cambiar una realidad social que a veces duele por la dejadez que la ha producido..." Al año siguiente, la hoja informativa daba paso a "Muralla", que se mantuvo como revista popular hasta principios de 1992.



De la propia universidad popular de Fuerteventura, conviene recordar "Proyecto", de corta vida y surgido de un taller de periodismo.
Nuestra colección digitalizada por la Biblioteca Municipal de Puerto del Rosario, donde se custodian los originales, está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse.

MURALLA 1989-1992

En 1986 el Rey Juan Carlos I, con ocasión de su visita a la isla, inauguraba la Universidad Popular de Fuerteventura que el Cabildo Insular había puesto en marcha en Puerto del Rosario.
El taller de prensa de dicha Universidad Popular diseñó esta publicación que quiso ser su voz institucional:



“Muralla quiere se una revista popular y participativa, de tono ecologista y crítico, destacando aspectos culturales y sociales de nuestra realidad… Llegar a todo tipo de gente, sirviendo como medio de expresión y de comunicación abierto a las sugerencias y colaboraciones de todos los que lo deseen o puedan aportar algo a la idea de la revista… Pretende ser un reflejo de la realidad que se vive en los barrios de Puerto del Rosario, del sentir colectivo y comprometido, denunciando, criticando, mejorando y participando en el crecimiento de nuestra ciudad y nuestra gente…” Taller de prensa de la Universidad Popular. [Del editorial del número 0 de la revista, primer semestre de 1989].
Los originales de la colección se conservan en la Biblioteca Municipal de Puerto del Rosario, donde se digitalizó, y puede ser consultada en el Archivo de Prensa JABLE, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con quien colaboramos alojando allí nuestra colección.

PUERTO LAJAS, 1990

Boletín informativo de la Asociación de Vecinos "El Pino", del barrio de Puerto Lajas.
Nuestra colección digitalizada por la Biblioteca Municipal de Puerto del Rosario, está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse,

MALPAIS SEMANAL 1991

“Una nueva etapa.
Hace ahora tres años que Malpaís sacó a la calle su primer número. Desde entonces hemos procurado mantener con nuestros lectores, suscriptores y anunciantes, el compromiso adquirido de hacer de esta publicación un medio informativo independiente, serio y riguroso… Queremos darle una buena noticia: Malpaís se convierte en semanal. Una revista que intentará conservar todo lo que le gusta de Malpaís, pero más comprometida con la actualidad informativa de Fuerteventura. Malpaís Semanal introduce distintas novedades, en su formato, en su número de páginas, secciones informativas y diseño, más acordes con esta nueva etapa, aunque de ningún modo renunciamos a seguir editando Malpaís en su formato habitual, así como el suplemento de Economía Mercado Insular.”
[Editorial del número 1, 29 de marzo de 1991]



Dirección: Juan Pablo Nóbrega y José Antonio Sierra
Redacción: Tero Brito, Concha de Ganzo, Candelaria Fierro
Deportes: Alfonso Guerra y Paco Ramos, Lico y Raimundo Sánchez
Ilustraciones y cómics: Marcos Fernández
Publicidad: Lupe Lemaur
Fotomecánica: Damián Jiménez
Impresión: Imprenta Buenavista.
Depósito Legal:
Nuestra colección digitalizada por la Biblioteca Municipal de Puerto del Rosario está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse.

EL ZURRON 1991-1994

“…No podíamos dejar a una isla como Fuerteventura sin una voz pública, sin su palabra escrita, sin su portavoz. Era obligado y necesario. Por eso nos hemos reunido un grupo de amigos y hemos formado este tenderete literario, o cultural y social, pues no pretendemos otra cosa que dar salida a las múltiples inquietudes artísticas, culturales, literarias, sociales, folclóricas, ecológicas y un largo etcétera más, que el pueblo majorero tiene en su entraña canaria y que necesita expresar, explicar, dar a conocer, publicar a los cuatro vientos, y de ahí esta publicación que no va a ser de un grupo, que no va a ser la voz de éstos o de aquellos, sino la voz de todos, de esa multitud de colectivos que por toda la geografía majorera trabajan, actúan, hacen, se mueven, viven; para todos esos, para ustedes, para los del norte y los del sur…” [De su primer editorial, nº 0, diciembre 1991- enero 1992]



Dirección: José E. Burón Monis, Carlos E. Campillo Monzó, Juan A. Cabrera Alemán.
Jefe de Redacción: Antonio Cabrera de Saá.
Fotomecánica e impresión: Imprenta Chacón, Puerto del Rosario.
Nuestra colección digitalizada por la Biblioteca Municipal de Puerto del Rosario está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde pueden consultarse nuestros ejemplares.

EL ALTAY. Semanario independiente de información local, La Oliva 1992

"Objetivo cumplido
Ya estamos en la calle. Objetivo cumplido. Sí. Después de varias semanas de trabajar sobre la idea de sacar a la luz en Fuerteventura un periódico semanal de información general, el Althay, inicia hoy su andadura y lo hace con los mejores votos de alcanzar el beneplácito de todos los lectores a quienes pueda interesar su temática.
… Dentro de las escasas posibilidades que nos ofrece un espacio geográfico tan reducido como el nuestro de suministro de noticias, intentaremos informar lo más ampliamente que podamos sobre las novedades, que a nuestro juicio merezcan ser destacadas, así como dar a conocer a nuestra gente y a nuestras cosas.
Es nuestra intención también apoyar a los nuevos valores artísticos y deportivos, así como colaborar con el desarrollo turístico de nuestra isla, y proporcionar a nuestros lectores un panorama de la actualidad insular, ciñéndonos siempre a un orden de preferencia en base a nuestro juicio personal; lo que no deseamos en modo alguno, es dar la imagen de un periódico “quisquilloso”, en el que se arremeta contra personas o entidades, a menos que existan suficientes razones para hacerlo…”
[Editorial publicado en el número 1, de 9 de mayo de 1992].



Editor, Director: Leo Betancor
Colaboradores: Francisco Navarro Artíles, María del Pino Sosa, Germán Rodríguez, Pedro Ramos, Jorge Mesa.
Deportes: Ramón Hernández
Diseño y fotocomposición: Taller del Surrón
Imprime: Gráficas Corralejo
Depósito Legal: GC 1004-1992.
También este periódico fue digitalizado en nuestra Biblioteca Municipal de Puerto del Rosario y puede consultarse en el Archivo de Prensa Digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, JABLE.

PUERTO CABRAS, 1992

Boletín informativo del Rosario Club de Lucha, Puerto del Rosario, 1992.
El Rosario Club de Lucha ha creído conveniente editar este primer boletín informativo, como homenaje a la sufrida afición no sólo de nuestro Club, sino de la del deporte vernáculo en general. Pretendemos hacer revivir viejos recuerdos y que al mismo tiempo sirva de homenaje a muchas de las personas que han pasado por nuestra lucha Canaria y que en la actualidad no se le reconoce la importancia y el valor que en su momento tuvieron. Editorial.



Coordinador, Pedro Gordillo.- Colaboración, Pedro Padilla.- Foto de Portada, Miguel Vera.
Nuestra colección digitalizada por la Biblioteca Municipal de Puerto del Rosario, custodia y propietaria de los originales, está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde pueden consultarse nuestros ejemplares.

EL ZURRON DEPORTES 1993-1994

“Después de dos años de andadura, El Zurrón cambia su formato y su contenido en un giro de 180º. El motivo del mismo es la necesidad de encontrar una vía de comunicación directa con el pueblo majorero, con temas que de verdead le puedan interesar, y un modo de asegurar la supervivencia económica de nuestro medio de vida, no tenemos remedio, insistimos en vivir de aquello que nos gusta hacer.
El mismo planteamiento que en principio fuimos desarrollando se mantiene en esta nueva etapa.
Como decíamos en nuestro primer número, ahora hace dos años justos: “no podíamos dejar a una isla como Fuerteventura sin una voz pública…, sin su portavoz…” Y seguimos en lo mismo…” [Del editorial del número 1, diciembre 1993]



Dirección y Redacción: Carlos E. Campillo Monzó, Juan A. Cabrera Alemán
Colaboradores: Vicente Alemán, Tomás Figueroa, Estrella, Tere Armas, Ángel Mederos, Alfonso Guerra, Luís Díaz, Esteban Pérez Bordón
Fotografías: Taller el “Surrón”, Celeste, Laboratorios ACNION-QSS
Ilustraciones: El Quique y Jaca
Edita: El Taller del “Surrón”, Puerto del Rosario
Fotomecánica e impresión: Imprenta Chacón
Depósito Legal GC 1.001
Nuestra colección digitalizada por la Biblioteca Municipal de Puerto del Rosario, propietaria y custodia de los originales, está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse ejemplares.

EL CORREO DE FUERTEVENTURA 1995-1996

“…El Correo de Fuerteventura nace como una aventura informativa con la que se pretende cubrir el vacío que existe en la isla en lo que concierne a la edición de un medio escrito en el que tenga cabida el amplio espectro de la sociedad majorera… Detrás de esta iniciativa periodística sólo existen buenas intenciones por parte de las personas que hemos decidido llevar a cabo esta iniciativa. No existen ni intereses políticos ni de otra índole ya que, no en vano, los promotores de El Correo de Fuerteventura somos personas jóvenes que confiamos en que esta isla puede contar con un periódico que no esté mediatizado por personas de ideología determinada…” [De su primer editorial, en el nº 0, del 15 al 31 de enero de 1995]
Su último número, el 41/Año II, correspondió a la semana del 1 al 15 de noviembre de 1996. En la segunda quincena de dicho mes y año, salió el número 42 con una nueva cabecera: "La Isla de Fuerteventura".



Director: José D. González
Redactor Jefe: Octavio Caraballo
Redactores colaboradores: Ruperto Díaz, Octavio Caraballo, Ruth Corujo, Carmen Bataller y Roberto Brasero.
Impresión: Imprenta Chacón, Puerto del Rosario.
Depósito Legal: GC 505/95
Colaboramos con el Archivo de Prensa Digital Jable, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, donde alojamos la digitalización de ejemplares para su consulta. La Biblioteca Municipal de Puerto del Rosario es propietaria y custodia de los originales que digitalizó y cedió la copia digital.

EL SUR DE FUERTEVENTURA 1999

Periódico de información general de los municipios de Pájara, Tuineje, Antigua y Betancuria.
Nuestra colección digitalizada por esta Biblioteca Municipal, como propietaria y custodia de originales, está alojada en Jable, Archivo de Prensa Digital de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde puede consultarse.


La continuidad del proyecto

El empeño de difusión en abierto siguió clasificando otras cabeceras de revistas y periódicos locales e insulares, como "El zorrocloco majorero", "Crónica de Fuerteventura", "Capraria", "Puerto Habitat", etc. y las ediciones insulares de "Canarias7" y "La Provincia" que dejamos inconclusa cuando nos jubilamos y que, seguramente, se retomarán para ofrecerlos como elementos de la colección. Porque todo es cultura, todo son manifestaciones a tener en cuenta para conocer la historia de la prensa escrita en la isla. Esperamos que así sea.

[Copyright Francisco Javier Cerdeña Armas]

lunes, 28 de octubre de 2019

En el Día de Difuntos, reflexión y recuerdo

La caminata mañanera me trajo al antiguo camposanto de la ciudad. Es un recinto pequeño donde crecen araucarias a modo de bosque de los ausentes y la vegetación va ocultando los recuerdos como el viejo nombre de la localidad: Puerto de Cabras. Cenizas y siglos de historia sobre las que se construye el nuevo Puerto del Rosario.
El inmueble está casi oculto junto a la rotonda del Reloj de Sol del Bicentenario, “la rotonda del cementerio viejo”; allí se adivina la muralla y sus puertas tras los cipreses y los cactus que ya han crecido hasta el remate de aquellas paredes donde apenas unos elementos decorativos a base de copones y puntas de diamantes flanquean cornisas y frontón, como si advirtieran de la solemnidad del inmueble.
No hay perspectiva para leer la fachada, pero recorriéndola vemos los tres cuerpos en que se divide el conjunto: cementerio privado, camposanto público y casa mortuoria. 
La Cantería es roja en el primero, donde la decoración es de copones negros y su puerta es de rejas, convidando al paseante a asomarse al abandono. Una cartela exterior, de mármol blanco, recuerda de quién es esta parte del conjunto; en azulejos, y al otro lado de aquel rótulo, mirando a sus muertos, cuatro azulejos con letra negra recuerdan el año en que se terminó su construcción: 1890.

Detalle del recinto privado anexo al antiguo cementerio de Puerto de Cabras. Foto aportación Paco Cerdeña.

La piedra noble es de arenisca blanca en la parte central que se corresponde con el cementerio público, de titularidad municipal; allí una puerta de enorme altura se cierra en arco rebajado, bajo el eje central de la fachada que remata en frontón triangular en cuyo tímpano una cartela de madera pregona que se terminó en el año 1871, varios elementos en forma de pirámide y punta de diamante rematan las paredes de esta zona y flanquean aquel frontón y el friso que se levanta sobre la puerta de acceso a la casa mortuoria. La puerta de esta última parte también es de reja a través de la cual, hasta no hace mucho, se veía la mesa de autopsias.
Acudimos a los recuerdos y también a la documentación histórica para comprender qué nos está diciendo el frontispicio de este conjunto urbanístico aparentemente equilibrado: mirándolo de frente, ya hemos dicho que la primera parte, a la izquierda, es un cementerio privado, circunstancia que nos habla de una diferenciación social importante. Pero más nos sorprende el ardid arquitectónico empleado para equilibrar la estética del edificio: al lado derecho del cementerio público la sala mortuoria comunica con éste y da también acceso a la zona destinada a la inhumación de los no católicos, que quedó prácticamente en desuso.
De esta manera se han distinguido del público un camposanto privado y un cementerio que bien pudiéramos llamar de los ingleses, o por lo menos de las naturales de las islas británicas, pues de allí procedían quienes donaron y vendieron el suelo para esta zona de servicios funerarios del viejo Puerto de Cabras.
Subamos ahora nuestra imaginación a bordo de un improvisado dróm, a vista de pájaro, para ver cómo las tres partes de la fachada tienen su correlato interior hasta unos veinte metros de fondo; a partir de aquí dos o tres gradas dan acceso a una más reciente área de enterramientos en cuyo centro, frente a la puerta principal, una capilla de cantería noble labrada con elementos propios del mundo funerario está rotulada como Capilla de Los Pérez, 1919 (dos formas de destacar: uno entre todos, uno excluyente y exclusivo, la Sociología y el sentido común explican perfectamente lo que insinuamos); es en esta zona donde se hicieron los primeros nichos.
Desde la altura podemos ver también la zona destinada a panteón de los militares, enmarcado entre cadenas, a la izquierda de la capilla central.
Miremos ahora la zona más antigua, entre las gradas y la fachada, bajemos a ras de suelo, caminemos por el sendero central: ¡casi la mitad de las tumbas, a la derecha, son sepulturas infantiles! Otro rasgo a tener en cuenta.
Ahora el paseante, sorteando las araucarias foráneas que arraigan entre los huesos de quienes nos precedieron, puede recorrer y curiosear las lápidas que pregonan nombres, que reproducen el esquema social de Puerto de Cabras hasta la década de 1920. Aquí la dimensión de la memoria histórica se propaga hasta los orígenes de la localidad, aunque para ello tengamos que darnos un salto a Tetir para encontrar los primeros registros de quienes fallecieron en el germen de Puerto del Rosario, antes de 1871.
Me voy con un mal sabor en el deleite de mi paseo. Allí todo se desmorona, es como si lo único que prosperase fuera la vegetación en un trasunto de lo que aconteció en otras partes del mundo, y me vienen a la memoria las ruinas de Angkor, las ruinas Mayas... Más si allí fue la naturaleza quien recuperó sus fueros, aquí me temo que el abandono obedece a razones más crematísticas. Tristes los pueblos que crecen sobre sus cenizas sin conservar algún hito de su pasado y de su memoria urbana.

Fachada del antiguo cementerio de Puerto de Cabras, vista parcial aportada por Paco Cerdeña.


martes, 30 de abril de 2019

Los buques aljibe en Puerto de Cabras

Sed y Carbón en el Puerto: la operación “Aguada a Puerto de Cabras

Con el incremento de población en nuestra ciudad, cada año, cuando llegaba el verano sin haber llovido el invierno anterior, se activaban aquí los mecanismos para importar el líquido elemento.
El que nos ocupa fue uno de esos operativos. Se llevó a cabo en Puerto del Rosario en la década de 1960, y en él se implicaron La Armada, el Ayuntamiento, la Delegación de Gobierno, el propio Regimiento de Infantería Fuerteventura y los trabajadores, portuarios o no, que intervinieron en la maniobra.
El agua procedía de las empresas suministradoras a distintos puntos de Gran Canaria y, a partir de 1964, cuando Termoeléctrica puso en marcha la primera potabilizadora para abastecimiento de Arrecife, ¡también se trajo de Lanzarote!


Buque aljibe en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife. [Foto publicada en el bloc "De la mar y los Barcos", de Juan Carlos Díaz Lorenzo]

El Puerto ha tenido que importar agua para abastecer a su población en distintos momentos de su historia, cuando la sequía iba más allá de la mera queja municipal para  rebajar los cupos tributarios de imposición estatal o provincial; momentos en los que una gran cantidad de personas, de verdad, llegó a pasar sed.
Porque los pudientes, como lo habían hecho desde los orígenes de la población, recurrieron al autoabastecimiento y construyeron cuantos aljibes se les ocurrió para almacenar las aguas de lluvia que un año sí y muchos no, caían sobre la costa de Puerto de Cabras. El resto no tenía ni terreno donde construir aquellas infraestructuras hidráulicas.
Cuando acuciaba la sed, desde el ayuntamiento se gestionaban las operaciones de abasto acudiendo unas veces a empresas adjudicatarias de servicios públicos de transporte (los correillos interinsulares) y de producción de agua (Termoeléctrica de Lanzarote desde 1964 o el propio ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, siempre); otras a la propia Armada, que desde su base naval en Gran Canaria, se comprometió al traslado de las partidas que el ayuntamiento mercaba en Gran Canaria, Tenerife o Lanzarote.
Y cuando miramos el rótulo de la calle Almirante Lallemand, en el barrio de El Charco, nos encontramos con que homenajea a don Luís Lallemand Menacho, uno de los responsables de la Base Naval de Canarias en quien el Ayuntamiento quiso reconocer el esfuerzo por facilitar que el agua llegase a Puerto del Rosario.
En tiempos del transporte a bordo de los correillos (que también se usó hasta finales de la década de 1910), llevar el agua a tierra para su distribución, ocupaba a los vecinos Marcos Hormiga Hernández y Benito Morales Núñez, que colocaban las mangueras y despachaban, respectivamente.
En tiempos del Mando Económico la presencia de los batallones expedicionarios en la isla movilizó el avituallamiento lógico del Ejército con buques de la Armada. Una operación de la que, indirectamente, se benefició la población civil de Puerto de Cabras.
En la década de 1950 aquella movilización se siguió haciendo cuando, en verano, ni la Charca ni los “filtros” daban abasto y el agua apenas llegaba a los grifos de La Explanada. Un operativo que se mantuvo durante la década siguiente implicando a varias instituciones: desde la Delegación de Gobierno y la Alcaldía, Antonio Alonso Patallo puso en contacto a la Armada con el Cabildo y con la institución municipal que pasó a presidir Santiago Mederos.
El ayuntamiento pagaba las partidas de agua y, en teoría, se ocupaba de los costes del operativo desplegado por La Armada en lo que se conoció como “operación de aguada a la población de Puerto del Rosario”, incluido el Regimiento.
El dispositivo marítimo movilizó las barcazas K-5 y K-6, sus remolcadores y los buques aljibe A-2, A-4 y A-6 (además de algún que otro buque civil contratado al efecto). Las primeras traían el carbón hasta el muelle de Puerto del Rosario; era el combustible para las calderas de los aljibes, algunos de los cuales funcionaban a vapor.
El dispositivo en tierra movilizó camiones cuando se habilitó la rampa para descargar las barcazas y trabajadores portuarios que se encargaron de estibar el carbón a los buques aljibe. Las cubas civiles y militares (Regimiento Infantería Fuerteventura) acarreaban el agua hasta los respectivos depósitos, en uno de los cuales, El Filtro, se redistribuía entre los carreteros y cubas habilitadas para el reparto a los domicilios.
A raíz de aquellas restricciones el propio ayuntamiento condicionó el otorgamiento de las licencias de obras de nueva edificación, a la construcción de un aljibe con capacidad para el abastecimiento de la gente que ocuparía el edificio.

Carboneo en Puerto del Rosario. [Archivo Digital del diario ABC]
Estos fueron algunos de los trabajadores que, con carácter extraordinario, dicen que se ocuparon en la estiba y desestiba de carbón en el muelle de Puerto del Rosario en la década de 1960, incluidos los portuarios pues hasta las tripulaciones de los buques realizaron estas tareas:


Agustín Sosa Aguiar, Juan Alonso Hernández, Nicolás Alonso Melián, Benito Perdomo Díaz, Ceferino Sosa Aguiar, Silvestre Benítez Melián, Simeón Cabrera de León, José Barrera Pérez, Juan Morales Herrera, Pedro Brito Perera, Pedro Cerdeña Curbelo, Felipe Reyes Reyes, Evaristo Pérez González, Marcelino Armas Brito, Anselmo Fragiel Fuentes, Pedro Barrios González, Antonio Cabrera Melo, Victorino Rodríguez Garcia, Blas Gil Sánchez, Cipriano Gutiérrez Betancort, Francisco Chocho Montesdeoca, Juan Machín Domínguez, Antonio Jorge Jorge, Antonio Reynés González, Andrés Cabrera Melo, Raimundo Hormiga Díaz, Roque Gil Sánchez, Fernando Barrera, José Rodríguez Perdomo, Ciriaco Cabrera Coello, Francisco Cabrera Coello, Victoriano Fuentes, Antonio Perdomo, Francisco Morera Figueroa, Agustín Rodríguez Garcia, Jerónimo González, Francisco Rodríguez, Antonio Medina, Luís Rodríguez, Jesús Soto, Antonio Bombo, Enrique Risarte, Leonardo Díaz, Fernando Capotero, Pedro Sarabia Cabrera, Manuel Fleitas Rodríguez, Juan Perdomo, Antonio Armas, Jerónimo Marrero, Antonio Camacho Morales, Luís Armas Brito, Domingo Jorge Jorge, Manuel Morales Fuentes, Juan Barrera Gordillo, Sebastián Gutiérrez Betancor, Manuel Navarro Morales, Bruno González Barreto, Melquíades Rodríguez Pérez...