domingo, 21 de octubre de 2018

Prisioneros republicanos en Fuerteventura, 1941-1943

Presos republicanos en Fuerteventura: el otro "campo de concentración". Sí, porque parece haber algo de interés en la creación de estereotipos,  también en la historia de la isla.

Tefía aparece una y otra vez como el campo de concentración. Y lo fue, al menos entre 1954 y 1966 bajo el nombre de "Colonia Agrícola Penitenciaria", para muchos presos que allí fueron encerrados por motivos de orientación sexual, identidad política o confesión religiosa, mezclados con reos que purgaban sus penas por delitos comunes. Justo y plausible es que se la tome como símbolo en la lucha contra la intolerancia, un monumento a la memoria histórica. 
Pero por los resquicios de la Memoria, alboreando la década de 1940, también se asoman otros presos que aún padecen el olvido, la desmemoria o el eclipse por la otra cárcel majorera, porque ellos no tuvieron ni sede fija: formaban parte de una de las compañías del Batallón 91 en Canarias, nomadeaban por la isla, viviendo en chavolas (Jandía, Pozo Negro, Las Peñitas y toda la costa oriental). La propia Historia los arrincona en una o dos líneas de texto y los ubica en el duro traslado  que desde Santander a Cádiz hicieron en trenes y caminando, y, desde allí hasta Canarias, zarandeados en barco. Me refiero al Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores 91, una de cuyas compañías se destinó a nuestra isla entre 1941 y 1943. Eran los prisioneros que la guerra civil cogió en la "zona roja" y a los que, a los ojos del bando vencedor, había que castigar aprovechándolos como "esclavos por la patria".
Vagamente -contaron los informantes- se los recuerda en el campamento de Matas Blancas, pero su presencia por toda la isla fue evidente, Pozo Negro entre otros puntos: se los empleó en Obras Públicas pero también en fincas y empresas particulares. Hablaremos de ellos porque si se olvidan como un capítulo secuestrado de la historia local, obviaremos su papel en el origen de alguna que otra fortuna y el calvario que aquí pasaron como prisioneros de guerra.
Y de la documentación muy poco. En acta de la Comisión Gestora del Cabildo Insular de Fuerteventura, correspondiente a la sesión de quince de mayo de 1942, leemos que el presidente, Lorenzo Castañeyra, daba cuenta del estado de las obras en el tercer trozo del camino vecinal de Pozo Negro (distinto al de interés militar que le unía con Salinas del Carmen por La Torre y que el Ayuntamiento de Antigua intentó rescatar en la década de 1960), realizadas con notable economía por la ayuda del Mando Militar, Francisco del Valle Marín, que facilitó el personal de "Un Batallón de Trabajadores", en velada referencia al que nos ocupa.

Libro de Actas de la Comisión Gestora del Cabildo de Fuerteventura, copia consultada en Archivo de Carmelo C.Torres Torres (Foto aportación Paco Cerdeña).
Sabemos poco sobre su número y sus nombres, distinto a lo acontecido a los que fueron destinados a las compañías de Gran Canaria o de Tenerife. Da la impresión de que los propios escoltas que los custodiaron en Fuerteventura ignoraban la condición de sus vigilados.
Si las piedras hablaran contarían una historia distinta introduciendo el papel de estos presos en la fortificación de la isla a base de nidos de ametralladora y baterias de costa (Bristol-Corralejo y Cuesta de Matas Blancas), de carreteras en Jandía y Betancuria-Pájara, de embalses como el de Las Peñitas y, posiblemente en la limpieza de lo que sería aeródromo de la isla en Tefía.

La Carretera de los presos en el istmo de Jandía. (Foto aportada por Paco Cerdeña)
Uno de los pozos de la batería de costa de Bristol (Corralejo), frente a la Bocaina, construidas entre 1941 y 1943, aproximadamente. (Foto aportación Paco Cerdeña)
Carretera de Betancuria a Pájara, obra de la década de 1940, en cuyo tramo de Fénduca pudieron trabajar los presos de la compañía del Batallón de trabajadores forzados que vino a Fuerteventura.


En el documental "Palabras de piel" se recogen los testimonios de algunos de los soldados presos del Batallón 91.
Y en los archivos militares dejaron su huella, entre otros: Enrique Abiller Pellicer, Juan Acuña Rodríguez, José Adán Pons, José Afonso Galván, José Alcázar Valls, Francisco Armengol Fontanet, Manuel Balderas García, Francisco Batista Rodríguez, Francisco Bernabé Rodrígue, Antonio Caballero Murillo, Julián Cabezas Laguna, Cecilio Calderón Corrales, Emiliano Calvo Rodríguez, Manuel Cano Prieto, Antonio Cereza Rubiela, José Chaparro García, Antonio Costa Gracia, Francisco Crespo Fernández, Francisco Delgado Alfonso, Alfredo Disla Serrano, Antonio Fernández Luna, Secundino Frías Rius, Fernando Gago Benito, Eduardo Galeote Navas, Antonio Galindo Murillo, Francisco Gallego Sáez, Vicente Gálvez García, Agustín Gasqués Valls, Manuel Gimenez González, Luciano González Galán, Alejandro Gorraiz Ezcurdia, Francisco Gutiérrez Álvarez, Mario Guzmán Aranda, Antonio Guzmán Silva, Antonio Haro Villalta, Juan Higinio Gómez, Manuel Hinojosa Sánchez, José Izquierdo Espallargas, Francisco Izquierdo Ibáñez, Antonio Jiménez Pleguezuelo, Francisco Jorba Punsola, José Jurado Fernández, Donato La Llave Tello, Ramón Llamazares Prado, Francisco Llorente Fraguas, Antonio López Contreras, Pedro López Ferrada, Agustín López Gamero, Manuel López García, Fabián López Núñez, Joaquín Lorenzo García, Lázaro Lozaron Ruiz.
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lunes, 26 de marzo de 2018

El caserío de Tesjuates

Tesjuates, entre la tradición y la historia.
 
Junto a la carretera FV20, a orillas del barranco de Río Cabras nos encontramos con este caserío que perteneció al extinto municipio de Casillas del Ángel hasta su agregación al de Puerto de Cabras, hoy Puerto del Rosario, en 1926. Su población rondará los 250 habitantes que se distribuyen y asientan entre el núcleo de Tesjuates y los agregados de Llanos Pelados, La Laguna y La Solana.

En su origen el topónimo alude a las actividades relacionadas con el tratamiento del cuero y de la ganadería. Surgió a orillas del barranco antes mencionado, muy cercano a las fuentes de "realengo", por donde discurre de forma permanente el agua y donde abunda el tarajal en el paraje denominado como "La Herreña", de titularidad municipal.

La propia mata de tarajal citada, donde se encuentran los primeros tramos de la canalización de aguas hecha por la sociedad La Esperanza entre finales del siglo XIX y principios del XX, constituye un buen lugar de recreo y visita hasta la presa y represas que encontramos siguiendo el cauce de dicho barranco en su dirección al mar.

El caserío posee una escuela unitaria del Plan 1962 y, próximo a ella, dos cruces sobre estructuras troncocónicas de piedra seca, ya descritas por la viajera inglesa Olivia Stone en su visita a la isla en 1884 y constituye uno de los elementos con que el pueblo se identifica.

No hace mucho aquellos símbolos funerarios fueron integrados en un descansadero por el Cabildo Insular que allí colocó un panel recogiendo el significado que la tradición les atribuye.

 
Pero no se les dio catalogación alguna al amparo de la Ley 4/1999 de patrimonio histórico de Canarias, donde podría encontrar cobijo como sitio histórico, al ser levantadas por los antepasados en memoria de un cura y su monaguillo que fueron arrastrados por las aguas en la confluencia de los barrancos de Baja Manga y Río Cabras.

Cuando la tradición y la historia se dan la mano para evidenciar un hecho histórico como el que insinúan las cruces de Tesjuates, el resultado puede ser tremendamente triste, trágico: un clérigo y su acólito arrastrados por las aguas cuando, precisamente, iban a dar la extremaunción a un moribundo. ¿Quiénes eran estas personas que allí dejaron su vida? ¿A quién iban a ungir en sus últimos momentos? ¿De dónde venían?

Un hecho de estas características debió sobrecoger a la población de los lugares comarcanos. De la antigüedad del suceso ya se sospechaba algo cuando viajeros como los ingleses citados, lo recogieron en sus notas de viaje, hace ya más de un siglo; y por ello rastreamos los archivos sacramentales de la parroquia convencidos de que alguna evidencia pudiera quedar. Pero es tan ingrato el esfuerzo que hasta el "tiro" lo erramos buscando en la parroquia equivocada.

Pero hete aquí que, sin quererlo, Manuel Barroso Alfaro, en su última obra sobre las pinturas de la ermita de Ampuyenta, no solo propone la cronología del suceso: 1750; sino que dice quién fue el clérigo ahogado en Río Cabras: Bartolomé Rodríguez del Castillo. Nada se sabe de quién le asistía como monago, posiblemente algún hijo del pueblo de Fray Andresito; una circunstancia fácil de aclarar con el recurso a los archivos parroquiales de Betancuria.

 
 
El propio libro de la ermita lo insinuaba: "…que por cuanto don Bartolomé Rodríguez del Castillo, presbítero, falleció en la corriente del Barranco de Río Cabras, mayordomo que era del glorioso San Pedro de Alcántara…", pero silenciaba el nombre del monaguillo porque la relevancia correspondía al cura, a su familia, emparentada con los fundadores de la ermita de Ampuyenta.

Manuel Barroso nos sigue dando pistas al afirmar que la muerte del cura don Bartolomé quedó reflejada en un cuadrito que se colgó en las paredes de la ermita donde fue mayordomo, y allí podrá verlo cualquiera que la visite, adornando la pared del evangelio. Yo lo hice, volví a la ermita, como lo hago desde 1980 cuando surgen curiosidades como la que nos ocupa, para ver otro cuadrito que pende de una de las paredes de la sacristía del templo de Ampuyenta: representa a un niño bien vestido bajo la irradiante efigie de San Pedro de Alcántara, posiblemente el monaguillo que pereció junto al clérigo en las aguas de Río Cabras.

La cita documental y la lectura de la obra de Manuel Barroso me empujan a proponer estos hechos narrados como la base real de lo que durante más de dos siglos largos ha sido reputado como tradición y anécdota. Porque al ser clérigo y de la importancia del mencionado, se fijaron con vocación de la trascendencia que merecían, dos hitos con intención de perpetuidad en la historia local de la isla: el uno levantar los dos grandes mojones rematándolos con cruces de palo en Tesjuates, como señal de que allí se produjo un hecho luctuoso que las gentes debían recordar; el otro, reflejar en pintura las honras fúnebres por el clérigo fallecido.

Sin conectar ambos mojones con las representaciones pictóricas de Ampuyenta, el autor que hemos leído da crédito a la tradición oral de esta aldea sin caer en la cuenta de que el pequeño cuadro de la sacristía de San Pedro de Alcántara pudiera representar al monaguillo, al otro de los ahogados en Tesjuates.

Cuando estos hechos ocurrieron, abril de 1750, Casillas ni era parroquia ni tenía cura de almas; sus vecinos solo habían levantado una ermitilla en la Montañeta, erigida en honor al Ángel de la Guarda que, como sabemos, acabaría dando nombre al lugar; la actual iglesia aún estaba en obras. Y don Bartolomé, el clérigo ahogado en Tesjuates, asistía también a esta otra ermita y a sus fieles. El centro de entonces para esta parte de Fuerteventura estaba en Ampuyenta y por eso los obispos ilustrados, Tavira y Martínez de la Plaza, se plantearon el pueblo de Fray Andresito como la sede parroquial que luego acabaría en Casillas del Ángel.

Queda dicho. Como tesis sugerente sobre lo que representan las cruces de Tesjuates, junto al barrando de Río Cabras que, ahora sí, merecen su protección como sitio histórico. Un reto que lanzo a los vecinos de la localidad para que éste sea reivindicado como forma de consolidar identidad, un elemento más para proponer allí, por ejemplo, una capillita.

El episodio, evidentemente, no está cerrado. Creo que se ha acertado al 100 % en la vinculación del cuadro de Ampuyenta con las cruces de Tesjuates. Pero abrimos una línea de rastreo en los archivos parroquiales para determinar quién era la otra persona que murió con el cura Rodríguez del Castillo, clérigo devoto de San Pedro de Alcántara hasta el extremo de remedar con peor suerte uno de los milagros del Santo lanzándose temerariamente a cruzar el barranco de Río Cabras que bajaba desbocado para chocar con el aporte del de Baja Manga.

Ahí quedan los apuntes que, como siempre hemos hecho en este bloc, son para general disfrute de los vecinos y aficionados a la historia local majorera; y la propuesta a los de Tesjuates, con respeto.

Si después de haber leído estas notas, deseas utilizarlas, por favor cita esta fuente, y léete el libro de Manuel Barroso, no tiene desperdicio.

jueves, 8 de febrero de 2018

La bendición de la casa consistorial, 1968

Hace 50 años, las casas consistoriales
El Centro Cívico

Se cumplen en estos días los 50 años de la bendición la casa ayuntamiento de Puerto del Rosario, 1968-2018

Después de recorrer viviendas, cuartos y locales cedidos en precario o alquilados, después del esfuerzo del ayuntamiento republicano (1931-1936) por construir un edificio que albergase la sede municipal (luego destinado a otros usos), en febrero de 1968 se bendecían y ocupaban las nuevas instalaciones en su actual emplazamiento, donde, además, se cobijaban otras dependencias de la administración general del Estado en lo que se conocía como "Centro Cívico": el Juzgado, Correos y Telégrafos, además de las viviendas de los jueces.

1968 fue el año en que tres alcaldes presidieron la corporación municipal de Puerto del Rosario: Santiago Mederos González, Rodríguez García Poves y Ceferino Guillermo Martínez Soto.
Santiago Mederos cesó en el Pleno extraordinario que, bajo la presidencia del delegado de gobierno, Antonio Alonso Patallo, se celebró el 27 de enero. En el mismo acto tomó posesión Rodrigo García que presentó a los presentes el nombramiento que en su persona había hecho el gobernador civil de la provincia nueve días antes. Y los presentes eran Manuel Miranda Tejerizo, Juan José Peñate Medina, Juan Armas Brito, Antonio Rodríguez Alonso y Dámaso Rodríguez Gutiérrez; porque el resto de miembros corporativos, Benjamín Castañeyra Schamann, Arístides HernándezMorán, Casto Martínez Soto y José Hierro Umpiérrez, habían excusado su asistencia.

Dos días después de aquel pleno, el 29 de enero habían decidido en sesión ordinaria autorizar el traslado de las oficinas, dependencias, despachos y salón de actos desde el ala izquierda de la planta baja de la Delegación Insular de Gobierno al nuevo edificio, situado según decían, invocando la figura del personaje, en el "Paseo Ramón F. Castañeyra", con entrada por su fachada principal.

Estampa del salón de plenos del ayuntamiento de Puerto del Rosario en 1968, cuando se trasladó la corporación.

Aquellos hechos fueron publicitados para general conocimiento de la población, fijándose la entrada del ayuntamiento en su casa consistorial para el día 25 de febrero de 1968 en que, además se bendeciría el edificio.

Tal acontecimiento, celebrado hace cincuenta años, decidieron los munícipes dejarlo escrito en su libro de actas como expresión de su contento y deseo de trascendencia en la memoria colectiva local. Levantó acta el entonces secretario Manuel Rodríguez Román que nos asistirá en la evocación de la efeméride:
Sesión extraordinaria de 25 febrero 1968:

En Puerto del Rosario, veinticinco de febrero de mil novecientos sesenta y ocho. En el salón de actos del ayuntamiento, bajo la presidencia del señor alcalde-presidente don Rodrigo García Poves y concurrencia de los señores Manuel Miranda Tejerizo, Juan José Peñate Medina, Juan Armas Brito, Dámaso Rodríguez Gutiérrez, Benjamín Castañeyra Schmann y José Hierro Umpiérrez, que con Antonio Rodríguez Alonso, Arístides Hernández Morán y Casto Martínez Soto [excusados de asistir estos tres últimos], integran la totalidad corporativa, asistidos de mí el secretario titular de la corporación... por la presidencia se declaró abierto el mismo pasándose a tratar sobre el asunto del día:

"Único: Entrada corporativa en la nueva sede consistorial y bendición de sus dependencias e instalaciones.- El señor Rodrigo García Poves, alcalde-presidente, acompañado del reverendo don Leonilo Molina Ruiz, párroco, pidió a los concurrentes salir del salón de actos y con toda solemnidad se procedió, por el sacerdote, a la bendición de las dependencias terminando en el propio salón. Acto seguido el propio señor alcalde pronunció las siguientes palabras: Estimados compañeros, hemos pensado celebrar esta sesión de carácter extraordinario para solemnizar corporativamente el histórico acto de iniciar la vida municipal en este espléndido edificio, dejando testimonio para la posteridad local en el libro del quehacer comunitario.- Este edificio, añadía el señor alcalde, fue programado al amparo de las atribuciones conferidas a la Dirección General de Regiones Devastadas como consecuencia de la adopción plena de la isla por el Jefe del Estado y se ha recibido de modo provisional, mediante acta suscrita en el día 24 de enero último por el Delegado Provincial del Ministerio de la Vivienda y el alcalde accidental, nuestro compañero don Benjamín Castañeyra Schamann, y es indudablemente la premisa de posterior formalización definitiva que debemos conseguir sin demora para sancionar así, de modo favorable, el mejor derecho municipal en base a la singularidad del sistema de excepción que lo promovió y a la preeminencia del ayuntamiento por su representación ciudadana que aquí tiene su sede. Es inexcusable, continuaba el señor García Poves, en esta coyuntura genuina de feliz trayectoria para la isla y su capital, que coronan la preocupación que hizo nacer en el Caudillo la idea de su adopción, registrar públicamente los acontecimientos afortunados que hoy son realidad palpitante y anuncio de una vida insular mejor, en la cristalización de los proyectos más esperanzadores, con cargo a la última fase de inversiones del Plan de Adopción y a los cuales, o formando parte de ellos, se nos ofrece como especie de símbolo este edificio en el que Puerto del Rosario tiene hoy prendida su mejor mirada. Por eso también es insoslayable que la corporación eleve expresivo testimonio de congratulación y de gratitud a la superioridad estatal que ha hecho posible que la isla centre en una nueva fase en este periplo".- Las Palabras del señor alcalde fueron recogidas con fervoroso entusiasmo y, por aclamación, se declaró constituido el ayuntamiento en la nueva sede municipal.- Con lo cual y no habiendo otros asuntos de qué tratar, se dio por terminado el acto mandándose levantar el presente que, leída y hallada conforme, firmaron de que certifico.-
 
Viene al caso, pues, traer al recuerdo colectivo la efeméride que ya advirtieron sus protagonistas, debía conmemorarse en la memoria colectiva de Puerto del Rosario como ellos mismos lo hicieron con la flamante edición de un folleto que llamaron Primera Semana Grande.

Portada de la revista que se publicó con motivo de las fiestas patronales de 1968, donde el Centro Cívico que acogería a la Casa Consistorial fue protagonista.

Imagen actual de la casa consistorial de Puerto del Rosario, con su color e imagen corporativa (foto Paco Cerdeña)


El salón de plenos del consistorio de Puerto del Rosario antes de adornarse con las fotos del antiguo Puerto de Cabras que hoy luce.

martes, 9 de enero de 2018

Efemérides 1618-2018

Hace 400 años, en Valle de Santa Inés.

 
Ocurrió en el entorno de la ermita de Santa Inés, en el Valle de su nombre, Betancuria. Pongamos que fuera en la mañana del 21 de enero, el frío se dejaba sentir con crudeza, corría el año 1618.

El ayuntamiento insular o antiguo cabildo se reunía con el gobernador Lucas Gutiérrez y la asistencia de los regidores Lucas Melián Estasio, Marcos Perdomo y Martín Fabricio. Esto lo sabemos porque de ello levantó acta quien actuó de secretario, Juan Alonso.

Guarecidos del relente, en el interior del templo, se dispusieron a celebrar cabildo con el objeto de nombrar personero y regidores diputados, como cada año. Eran éstos últimos los dos regidores "cadañeros" que debían ocuparse de velar por los aconteceres de las bandas o comarcas de Guise y de Ayose en que, como sabemos, se dividía la isla de Fuerteventura, dejando aparte la península de Jandía que constituía la dehesa privativa de los Señores; por su parte, el personero era la voz de la aldea en el cabildo.

Sobre una mesa colocó el secretario 4 cédulas con los nombres de Marcos Perdomo Cabrera, Juan de Cubas Diepa y los títulos de Regidor Diputado de Guise y Regidor Diputado de Ayose, de forma que, en sorteo, debían emparejarse para determinar qué zona correspondía a cada uno.

Mas sencillo era la elección del personero, puen en el mismo acto y mesa colocaban dos papeletas, la una con el nombre de Gabriel Núñez Espargo, y la otra con el título: Personero.

Supervisó el sorteo el capitán general de la isla y lugarteniente del Señor de Fuerteventura, Andrés Lorenzo Arias y Saavedra, Blas García de Gallegos. Así nombrados y aceptados los cargos en el día de Santa Inés, tomarían posesión el 22 de enero en Betancuria.

Guise y Ayose, grupo escultórico de Emiliano Fernández ubicado próximo a "Los Corrales de Guise", en el macizo de Betancuria. (Foto Cuaderno de Puerto de Cabras).

Y allí, en la Villa, al día siguiente de Santa Inés, adoptaron el acuerdo de que los regidores cadañeros reunieran a los ganaderos que tuviesen reses vacunas, el día 25 lo "apañarían" los de la banda de Ayose en la Rosa de Blas de Soto, junto al Malpaís de Goma, al suroeste de Casillas de Morales; 4 días después lo harían lo de la banda de Guise, juntando sus ganados en el corral y aldea de Chincoy. Para asistir a aquella "apañadas", designaron a Simón Pérez para la comarca de Guise y a Marcos Perdomo para la comarca de Ayose.

domingo, 29 de octubre de 2017

La alcaldesa mayor perpetua de Puerto del Rosario

Casi medio siglo de lo que ya es una costumbre

 

Lejanos quedan ya los tiempos en que Teresa López, la española, trajera a Puerto de Cabras, desde algún lugar de la campiña andaluza la primera imagen de la Virgen del Rosario, en los albores del siglo XIX; no es casualidad que su esposo Manuel Martos perteneciera a la Cofradía del Rosario en la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán, en Tetir, y como se sabe, los dominicos profesaron siempre especial devoción por el Rosario… Aquella imagen y la advocación habían llegado para quedarse y fundar nuestra parroquia en la capital majorera. Y algo más: su nombre y sus títulos marcaron para siempre las costumbres religiosas de la localidad.

 
Aparentemente trasnochada, la decisión de dar títulos y honores a elementos de la religiosidad imperante, se sigue dando a lo largo de nuestra geografía. Y eso parece no ser plato del gusto para quienes defiendan la laicidad y acofensionaoidad del Estado, porque considero que también los entes locales son "Estado", son administración y están regulados por leyes dimanantes de las instituciones de un Estado al que, en última instnacia, representan.

En nuestro caso, el título que nos ocupa se otorgó –como no podía ser de otra forma- a la patrona de la localidad, doce años después de que su nombre pasara a formar parte del topónimo de la ciudad y, por extensión, del municipio.

Ocurrió en el año de los tres alcaldes: Santiago Mederos González, Rodrigo García Poves y Ceferino Guillermo Martínez Soto se sucedieron en la alcaldía del Puerto en el año 1968.

La decisión fue tomada por unanimidad en el pleno del ayuntamiento de Puerto del Rosario en el año en que se inauguraba la Casa Consistorial. Y se dijeron los munícipes –un suponer- este es nuestro castillo y Tú, María Santísima del Rosario, llevarás para siempre el simbólico bastón de mando de este municipio. Le otorgaban así el título de Alcaldesa Mayor Perpetua a la Virgen del Rosario.

Y tal y como lo hicieron en otros pueblos de Canarias, como en el municipio grancanario de Agüimes, en otras fechas, nuestra patrona, de la misma advocación que la de aquella localidad, recibió el cetro en presencia de autoridades civiles, militares y religiosas. Se escenificó el acto en la escalinata de acceso al consistorio, con la asistencia de numeroso público.

El secretario de la corporación leyó allí, ante los micrófonos, el acuerdo corporativo que tal y como solía hacer el apasionado cronista y secretario en su momento, Juan José Felipe, aquí reproducimos dicha resolución municipal:

"…En Puerto del Rosario, a seis de octubre de mil novecientos sesenta y ocho…En el salón de actos del Ayuntamiento… el único objeto de esta sesión extraordinaria… Nombramiento de Alcaldesa Mayor Perpetua de la Virgen del Rosario… [Se leyó la moción del alcalde accidental Benjamín Castañeyra]… Por cuanto la Santísima Virgen bajo la advocación multisecular del Rosario es titular de la parroquia y patrona de esta ciudad. Muy acendrada y antiquísima la devoción popular y bien arraigado y profundo el amor filial de todos los vecinos que han sido de este municipio, y siendo así que estos mismos sentimientos inamovibles inspiraron un día de buena fortuna el cambio de nombre de la capitalidad insular, por esta presidencia se promueve y recomienda para la adopción de acuerdo que recoja este ánimo y lo haga patente públicamente y ante la posteridad, nombrando a la Virgen del Rosario Alcaldesa Mayor Perpetua…por unanimidad y aclamación, en memoria respetuosa de la fe católica y mariana de nuestros antepasados, y para ejemplaridad de las generaciones venideras se acordó: Primero: Nombrar a la Santísima Virgen del Rosario Alcaldesa Mayor Perpetua de esta ciudad; y Segundo: Que en ocasión de su festividad, que se celebra en esta misma fecha, se le imponga oficialmente el bastón de mando cuando el cortejo procesional pase ante la puerta principal de la sede del consistorio…"

Leemos en la prensa del día 5 de octubre: "...De acuerdo con la más exigente tradición, después de la solemne función religiosa del mediodía, la imágen hará un recorrido procesional por las calles de la población... pero el recorrido tradicional sufrirá una variante histórica. La procesión pasará frente al Centro Cívico y, frente a la puerta principal de la casa consistorial se detendrá por primera vez. Allí le esperará el ayuntamiento en pleno y en un acto lleno de emotividad, recibirá la ofrenda del bastón de mando del alcalde..."

 
Unos días antes, en sesión corporativa de 21 de septiembre acordaban la edición de una revista que recogiese las expectativas y anhelos conseguidos para la capital de la isla, encomendándose su elaboración a una comisión que también se haría cargo de las fiestas patronales, y que estaba integrada por un presidente, en la persona de Manuel Rodríguez Román; una vicepresidenta, en la persona de Lucía Pérez; dos vocales, en las personas de Benjamín Castañeyra y Dámaso Rodríguez, y un secretario, en la persona de Juan José Felipe Lima.

Esta es la razón por la que, cada año, en el día de la patrona de Puerto del Rosario, la procesión de la venerada imagen llega hasta las puertas del consistorio para renovar el título y tomar el cetro de mando de la alcaldía, uno de los símbolos del poder civil municipal.

Recogido o no en el Reglamento de Honores y Distinciones, este hecho forma ya parte de uno de los símbolos de identidad de un pueblo que se repite cada año con deseo de perpetuidad y de respeto a las costumbres cuando éstas ya dejan de ser leyes para formar parte del acervo de los pueblos de la isla.
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lunes, 3 de abril de 2017

Puerto de Cabras vs Gran Tarajal: La lucha por la ampliación del muelle en 1957

Otro de los episodios que puso de relieve la apuesta por el muelle de Puerto del Rosario fue protagonizado por don Miguel Velázquez Curbelo (1911-1980).
 
En las fiestas del Rosario de 1957 fui testigo de otros de los episodios que enfrentaron a Gran Tarajal y Puerto del Rosario, un hecho que se repetía desde que en la década de 1890 los del Puerto hicieron su muellito municipal. En esta ocasión fue don Miguel Velázquez Curbelo, en calidad de alcalde del municipio (1950-1958) y consejero del Cabildo (1955-1958).

Don Miguel, último alcalde Puerto de Cabras y primero de Puerto del Rosario, había asumido la presidencia municipal en 1950 y desde entonces le cupo protagonizar importantes obras públicas en el área de vivienda, de abastecimiento de aguas, edificios institucionales, prisión... y también estar presente en la pugna por las ampliaciones del muelle de Puerto.

Como capítulos importantes relacionados con la industria y la agricultura aparecían en la economía insular, entonces alejada del monocultivo del turismo: la piedra de cal, el tomate y la alfalfa. Una fuente de ingresos para los empresarios de aquellos sectores y también para el Cabildo Insular, por el monto de arbitrios sobre importación y exportación.

(foto del libro "Los Presidentes del Cabildo de Fuerteventura. 1913-2013"
 
En una importante sesión del Cabildo Insular de Fuerteventura, don Miguel Velázquez Curbelo, alcalde de Puerto del Rosario, pedía la ampliación, en cien metros, del muelle de la capital; el consejero don Juan Guerrero García, defendía al de Gran Tarajal, argumentando que por éste salía toda la exportación de tomates.

La sesión se celebró el pasado miércoles… bajo la presidencia del titular, Istmo. Señor don Roque Calero Fajardo y con la asistencia de los consejeros don Manuel González Rosales, don Juan Rodríguez Pérez, don Miguel Cabrera Méndez, don Miguel Velázquez Curbelo y don Juan Guerrero García.

La moción del alcalde de Puerto:

Detalle del muelle de Puerto del Rosario, (foto aportada por Paco Cerdeña)
Don Miguel Velázquez Curbelo vino a decir que creía que era una facultad del Cabildo prestar apoyo a las realizaciones que tengan rango de mejora insular. Que el Ayuntamiento de Puerto del Rosario pidió al Director General de Puertos se ampliara en cien metros el muelle existente (el muele grande o comercial, pues ya Puerto tenía dos muelles), basándolo en estos razonamientos: Las realizaciones en un futuro próximo del Plan Trienal por el que se adoptó a Fuerteventura, entre las que figuraba la construcción de un embalse con capacidad para tres millones de metros cerca de la capital; el sistema de engaviado y enarenado del Plan Trienal; los proyectos de tipo industrial, entre ellos el de la firma Sansó, de Barcelona, para fabricar cemento, la proliferación de hornos e industrias de la cal próximas a la bahía; las condiciones técnicas de la ensenada de Puerto del Rosario y su situación estratégica militar.

Defendía el consejero y alcalde que el Puerto del Rosario es el punto geográficamente indicado para realizar operaciones de exportación directa en barcos de gran tonelaje (como lo demostraron los fruteros que se acercarían en la década siguiente para cargar tomate con destino a Europa) y que "mirando a los intereses de los majoreros, y no a los particulares de un pequeño núcleo ( en referencia a Gran Tarajal), o los de absorción nefasta para ellos de alguna otra isla del Archipiélago, hay que hacer que se vuelque en ese puerto toda iniciativa de ese orden". Afirmaba don Miguel que "no se podía pensar que la riqueza de la isla sería siempre la misma, y que lo mismo que ocurrió con la cochinilla y la barrilla, podría ocurrir con otros cultivos de hoy. Que era ridículo pretender que hubiese tantos puertos como playas, y que si la experiencia demuestra que está la isla predestinada a tener un solo puerto ese debe ser el del Rosario".

Acabó su intervención "pidiendo que el Cabildo se adhiriese a la petición del ayuntamiento que presido para que se amplíe el muelle de esta capital en cien metros más, y se oponga a cualquier gestión que por persona o entidad irresponsable se lleve a efecto para mejorar el desembarcadero de Gran Tarajal"

Remató su intervención pidiendo que tan pronto se pudiera utilizar el camino vecinal de Casillas del Ángel a Betancuria por Valle de Santa Inés, se gestionara la suspensión definitiva de la escala que los vapores correos hacían hoy en Gran Tarajal. Idea que hirió rotundamente a los representantes del sur de la isla.

La respuesta de los representantes del Sur:
 
Respondió al alcalde de Puerto del Rosario, el consejero don Juan Guerrero García, quien planteó que "el problema no se puede presentar como una opción entre prolongar cien metros el muelle de Puerto del Rosario o en cincuenta el de Gran Tarajal, sino cuál de los dos es realizable en un futuro próximo y si es posible que el Puerto del Rosario absorba para su embarque toda la producción de la isla".

 
(Foto del libro "Los Presidentes del Cabildo de Fuerteventura. 1913-2013")
 
Y añadió que los intereses insulares de que habla el alcalde de la capital son tan particulares como los que defienden los de Gran Tarajal, es decir, "son intereses económicos de bienes de la isla y por tanto intereses generales de Fuerteventura".

El Seños Guerrero hizo un planteamiento topográfico de la isla para concluir que la isla está dividida en tres zonas claramente delimitadas, "Norte, Centro y Sur y que las lluvias son mucho más frecuentes en las zonas Centro y Sur, donde existe también mayor número de pozos y está el mayor número de tierras de regadío".

Invocó don Juan Guerrero a la partición de bienes comunales protagonizada por los hermanos Velázquez Cabrera a fines del siglo XIX en el sur de la isla, frente al mantenimiento de latifundios en el norte: "como consecuencia de esta diferencia resulta que la amplia zona sur es lo contrario de la zona norte.

Y afirmaba que el Hinterland del Puerto de Gran Tarajal llegaría hasta Antigua, insinuando proyectos como el tren que defendían los "Caballeros de la Orden del Sur" para sacar la producción agrícola por aquel puerto. Además, remató el señor Guerrero García, Gran Tarajal se encuentra a 25 millas de la capital provincial.
 
Foto del antiguo muelle de Gran Tarajal, con su pescante, (foto aportada por Paco Cerdeña)
 
Aunque entonces el asunto se dejó sobre la mesa, Puerto del Rosario siguió logrando en sucesivas ampliaciones lo que hoy es el puerto capital de Fuerteventura.
La cuestión dejó ver, una vez más la competición que se dio por mucho tiempo entre los dos principales puerto de Fuerteventura. Unos enfrentamientos que trascendieron y se canalizaron en otras esferas de la vida insular , como los enfrentamientos deportivos entre ambas localidades.

Copyright: Francisco Javier Cerdeña Armas

miércoles, 18 de enero de 2017

La Barriada de las 56 viviendas cumple sesenta años


LA BARRIADA DE LAS CASAS BARATAS DE ARRIBA

O DE LAS 56 VIVIENDAS. PUERTO DEL ROSARIO.

 

Las primeras viviendas económicas o casas baratas se llevaron a cabo en Puerto de Cabras en la década de 1940. Unas fueron en forma de barriadas obreras, como las de la Barriada del Carmen; otras fueron experimentos de organización agraria, como la Colonia Rural García Escámez; otras se hicieron ex profeso para militares, junto a los cuarteles, como la Barriada Militar de El Charco; y otras fueron de realojo de pescadores, expulsados por las obras del muelle y de las residencias de oficiales del ejército, como La Barriada del Señor Ruperto o Las Lojas. Todas esas viviendas se realizaron a través del Mando Económico de Canarias, presidido por el Capitán general de la Región.

 

En la década de 1950 las promociones públicas de viviendas protegidas tuvieron otro signo y se las identificó con otros emblemas y con otros nombres que aún hoy se cuestionan. En Puerto del Rosario fueron dos, una de 25 casas, la Barriada del Rosario o Casas Baratas de Abajo, y otra de 56, La Barriada de José Antonio o Casas Baratas de Arriba.

 
Vista aérea de la zona de las Casas Baratas de Puerto del Rosario en 1967, con la escuela hogar y las viviendas de maestros ya construidas. Foto del Archivo Digital de Paco Cerdeña.

A vista de pájaro aquellos grupos que entonces se construían a las afueras de la población, se nos muestran hoy en zonas céntricas de la ciudad, engullidas por los sucesivos ensanches, pero conservando sus recuerdos, la memoria de las barriadas históricas de Puerto del Rosario.

 

Sobre dos fotos de ayer y de hoy, viejos símbolos, nuevo nombre. Al amparo de la Ley 52/2007 de Memoria Histórica, reflexionamos sobre los cambios de la barriada Islas Canarias en su sesenta cumpleaños.

 
Bendición de la barriada en verano de 1957. Foto del libro "Puerto del Rosario, cien años en la memoria"

Cambió su simbología, pues la fisonomía y la estética, las líneas arquitectónicas se desdibujaron hace ya más de treinta años, posiblemente en aras de la lógica del bienestar y porque las familias adjudicatarias simplemente crecían.

 

Los solares fueron un conflicto. Era y suele ser frecuente que la administración municipal facilitase el terreno a la administración superior; ya fuera cediéndolos de sus bienes de propios, ya comprándolos a algún vecino con ganas de vender, para facilitarlos luego la corporación local al Estado. Así funcionaban las cosas, y la década de 1950, con el ayuntamiento en manos de miembros de Falange, se ocupó en proporcionar edificios públicos, infraestructuras públicas, experimentos de colonización agraria… Se pensaba que la ciudad se estaba haciendo, inventando, y, hasta su propio nombre y el del municipio cambiarían en aquellos años.

 
Al amparo de la Ley de Memoria Histórica de 2007, la Barriada cambia su nombre.

La promoción de viviendas a través del Sindicato único también se dio aquí y, para los solares, se acudió a doña Angeles Fajardo Merino para que vendiese al Ayuntamiento por sí y por sus hijos, una trozada de terreno para lo que calificaba el Consistorio como "Campo de Deportes Municipal". Pero nos asalta la duda de si la cabida de aquella compraventa contenía más terreno del escriturado: ¿y si el solar que compraba el Ayuntamiento fuera de una superficie mayor que llegase, por ejemplo, desde la carretera de La Oliva por Tetir a las paredes de la Rosa de don Vicente Felipe? No me extrañaría nada que éste fuera el caso de lo escriturado en 1952-53 para la construcción de las 56 viviendas prometidas a Puerto de Cabras.

 

Fuera como fuese, tan pronto asumió la alcaldía un falangista, igual que aconteció en la presidencia de otros organismos de la isla desde 1938, los responsables municipales hicieron suyo el empeño de la Obra Sindical del Hogar y Arquitectura y de la Obra Social de Falange, para lograr que de las cuatrocientas y pico viviendas del Plan Sindical de la Vivienda de 1956, se adjudicaran a Puerto de Cabras 56.

 

Tenían pues el terreno. Tenían los dineros de la Sindical. Tenían el empeño de seguir con la tónica de barriadas obreras para todos los municipios. Tal vez le faltara demanda social, algo por estudiar.

 
Una leyenda similar a esta marcaba la partida de nacimiento del barrio en un murete de su minúscula plaza.

Y en abril de 1956 se sacó a subasta la construcción del grupo de viviendas que nos ocupa, cuando aún se trabajaba en la Barriada del Rosario, las casas baratas de abajo en Puerto de Cabras/Puerto del Rosario. Las obras se adjudicaron al contratista majorero Juan Martín Martín, por dos millones y pico de pesetas.

Trabajaron como descosidos, de sol a sol, en un intento de tener acabadas las casas para las inauguraciones del 18 de julio del año siguiente. Y así fue. Aunque nos queda la duda sobre si el acto fue en el 57 o en el 58, apostamos por la primera fecha.

Una vez terminadas las obras, la sorpresa fuñe mayúscula: ¡no había gente para tantas casas en el Puerto! Ni siguiera se cubrieron los cupos de reserva para funcionarios, militares y mutilados de la guerra civil, y difícilmente se justificó el proyecto.

Pero en poco menos de un año se levantaron las 56 viviendas prometidas, cuyos viales fueron bautizados por el Ayuntamiento como calles Tenerife, Hierro, Lanzarote, Gran Canaria y las traviesas de Herbania, La Palma y Gomera.

Y en la minúscula plazoleta ubicada al comienzo de la fila de casas comprendida entre las calles Lanzarote y Gran Canaria, frente a la tienda del barrio, se levantó, a un metro de la pared, un murete de unos dos metros de largo por uno y medio de alto, donde una cartela con los escudos de Falange y de CNS recogían la fecha de nacimiento de la Barriada, punto en el que se bendijo en el verano de 1957.

 

Desde el punto de vista del orden en las adjudicaciones, podríamos afirmar que éstas comenzaron por hilera de casas comprendidas entre las calles Tenerife y El Hierro, las más próximas a las paredes de la Rosa de don Vicente Felipe. Militares y funcionarios ocuparon las casas de aquellas calles.

Y los majoreros. Muchas familias numerosas, lo que se estilaba entonces, que ocuparon las viviendas en las otras dos calles de subida, más próximas al campo de deportes que el Ayuntamiento cedió al Club Deportivo Herbania para su uso y gestión, pero quienes los mantenían "engrasado" fueron los chiquillos de la barriada.

Y como pasó en las otras promociones de viviendas de la década de 1940 en Puerto de Cabras el incremento natural de la población provocó la estampida pues, ni con literas se solucionaba el problema de espacio necesario para las familias ya que la altura de las casas era más bien cortita.

Muchos se fueron, menguó la población al emigrar o embarcarse los hijos mayores que se casaban o simplemente, se iban en busca de trabajo: ahí enfrente estaba el Sahara y la explotación de los fosfatos y de la pesca captó a nuestra gente joven con ganas de hacer perras e independizarse. Así surgió buena parte del barrio de Fabelo.

 
La Barriada con los restos de las casas de los trabajadores a fines de la década de 1960. Foto del libro "Puerto de Cabras-Puerto del Rosario, una ciudad joven"

Sesenta años después, en este año, cumple la barriada, como el que suscribe, las seis décadas de vida. Una buena efeméride para reflexionar y hacer un poco de memoria que compartir e insertar en la historia local de nuestro pueblo.

En fin, al margen de personalizaciones y personalismos, brindemos por la barriada, por el conjunto de memorias que describen y justificarán que somos lo que fuimos.
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