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miércoles, 26 de agosto de 2026

Manuel Velázquez Cabrera en el callejero de Puerto del Rosario

Hace ahora cincuenta y un años que en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Puerto del Rosario celebraba la sesión ordinaria del Pleno correspondiente al mes de Agosto. Lo presidía don Ceferino Guillermo Martínez Soto, con asistencia de los concejales Agustín Medina Martín, Fermín Vera Moseguez, Casto Martínez Soto, Eustaquio J. Santana Gil, Jesús Cabrera Vera, Ildefonso Chacón Negrín, y la ausencia de Manuel Martín Martín y Antonio Peña Rodríguez.


Casa Consistorial de Puerto del Ayuntamiento de Puerto del Rosario

Se reunían en medio de la multiplicidad de demandas que imponía el creciente aumento de población, como los transportes urbanos de viajeros en taxi y en guagua; el ayuntamiento se volcaba en las obras públicas pendientes y curso, como la Avenida Marítima en su trama desde el Mercado hasta el Hospital (hoy Centro de Juventud y antes Universidad popular, entre otros usos), la ampliación de colegios y la construcción de nuevos centros escolares, el alumbrado público, el camino de acceso al nuevo cementerio, el saneamiento en las vías de Puerto del Rosario al Aeropuerto, Tuineje y Corralejo... Y eso que aún no se percibía el viento que empezaba a levantarse en el Sahara Español.

Pero aún así tuvieron tiempo de recordar que la ciudad no había reconocido la labor que un ilustre majorero hiciera por la representación de las mal llamadas islas menores a principios del siglo XX, razón por la que secundaron la propuesta de la alcaldía de llevar el nombre de Manuel Velázquez Cabrera a la lista de honores y distinciones del municipio de Puerto del Rosario.

El alcalde  de Puerto del Rosario Ceferino G. Martínez Soto

Entusiasmado con la lectura del Resumen histórico documentado de la autonomía de Canarias, don Guillermo dejó constancia en acta, de las siguientes anotaciones "El día 11 de noviembre de 1863 nació en Tiscamanita quien habría de llamarse Manuel Velázquez Cabrera. Han transcurrido 112 años desde aquella fecha y 59 desde su su fallecimiento, acaecido en Madrid el 19 de diciembre de 1916. Consecuentemente tuvo una existencia de 53 años [y prosiguió el alcalde] La orfandad materna le sorprendió cuanto contaba solamente tres años de edad y, asistido por su hermano Miguel, que con todo cariño cultivó la patria potestad, cursó estudios de enseñanza primaria en las escuelas de Tuineje, Pájara y Antigua. A los doce años, reclamado por su padre, emprende viaje a Montevideo, acompañado de su hermano Sebastián, pero después de un largo viaje, al llegar a tierras de América, en lugar de ser recibido por el autor de su existencia, recibe la noticia del fallecimiento de aquel, acaecido unos días antes. Al año aproximado de su estancia en el Uruguay, regresa de nuevo a esta isla, ingresando poco después en el Seminario Diocesano de Las Palmas. A los cinco años se traslada a La Laguna para cursar el bachillerato y posteriormente a Madrid, para cursar la carrera de Derecho, cuyo titulo obtiene.

A partir de entonces [siguió el alcalde en el uso de la palabra] su vida está plasmada del más acendrado patriotismo por las cosas de nuestra tierra, de nuestra región en general, pues como dice Bernardino Correa Viera en su prólogo al libro antes citado, su nombre debe perpetuarse en calles y plazas para ejemplo de todos los hombres que tienen que seguir luchando por el engrandecimiento del Archipiélago Canario y de España.

La historia de su vida está íntimamente ligada al acontecer de aquellos tiempos en que Canarias constituía una sola provincia con capital en Tenerife. La lucha entre la unidad provincial y la división llevaba implícito la más completa e inicua postergación de resurgimiento de las Islas Menores. Concibió la idea de que el problema canario fuese solucionado dando a cada cual lo suyo, es decir, promulgar una ley y articularla tomando en consideración la realidad inherente a cada isla y sus peculiaridades, existentes en todos los órdenes.

Suya fue la labor desarrollada para llevar adelante el Plebiscito que condujo a poner en conocimiento de las autoridades superiores de la Nación los derechos que se reclamaban para todas y cada una de las islas. Su audacia, su inteligencia y constancia fueron la base primordial a la que consagró su vida, esa vida que dedicó a las islas en general pero muy particularmente a las más desafortunadas. 

Su espíritu tenaz se encuentra íntimamente ligado a la Ley que se promulgó el 11 de julio de 1912, siendo presidente del Consejo de Ministros José Canalejas Méndez. En virtud de la misma, no solo se crearon los Cabildos Insulares, sino que además logró la representación en Las Cortes de un diputado por cada isla, aunque tuviese menos de cincuenta mil habitantes.

Si como sabemos [concluía el alcalde de Puerto del Rosario] es bien cierto que hace 59 años del fallecimiento del gran patriota don Manuel Velázquez Cabrera, también es por cierto muy lamentable que durante tantos años no hayamos sido capaces, a través de nuestra corporación local, el dedicarle un homenaje o al menos un recuerdo que perpetúe la memoria de tan insigne hijo de esta tierra. Por consiguiente yo me permito con los honores que el caso requiere y justifica, solicitar de este Pleno Municipal ponerle el nombre de Manuel Velázquez Cabrera a la Avenida Marítima iniciada hasta su terminación en el Hospital Viejo (hoy centro de juventud)… que igualmente se ponga el nombre de José Canalejas Méndez a una vía importante de esta capital, como testimonio de gratitud por haber promulgado la Ley de referencia siendo presidente del Consejo de Ministros.

Andando el tiempo el rótulo se colgó en la prolongación de la Avenida de Circunvalación, desde Ciudad Jardín hacia El Charco, dejándose la Avenida Marítima en medio de las obras que iban y venían a su ritmo.

En lo referente a la nominación de una calle a José Canalejas Méndez, se adoptó acuerdo en tiempos de la alcaldía de Manuel B. Travieso Darias (1999-2005), ya en pleno siglo XXI, al que se acompañó nominando otros viales con otros nombres vinculados al proceso que tratamos y que trataremos en otra ocasión.

Y de cincuenta en cincuenta años, más o menos, este 25 de agosto se cumplió el medio siglo de aquel reconocimiento a uno de los padres de los cabildos canarios en la ciudad de Puerto del Rosario.

Copyright Francisco J. Cerdeña Armas, Agosto 2026.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

La Calle "Guanchinerfe"

Puerto del Rosario cuenta en su callejero con este curioso nombre. Se ubica en el vial que, en rampa, se sitúa a la salida del muelle comercial o muelle grande, uniendo las calles de Ruperto González Negrín y Almirante Lallemand con la del Comandante Díaz Trayter.

Ingeniero de Caminos que diseñó el primer frente marítimo del Puerto, uno; militares los otros dos. En medio, El motovelero "Guanchinerfe".

Perteneciente a la flotilla del armador chicharrero oriundo de Fuerteventura, Rodríguez González, este buque fue el beneficiario de cuantos transportes marítimos hizo la Comisaría de Abastecimientos y Transportes en tiempos del Mando Económico de Canarias, década de 1940, cuando la gente se alimentaba con las cartillas de racionamiento y cuando surgió un buen número de comerciantes que ampliaron sus negocios en torno a los organismos derivados del abastecimiento a la isla, aún terminadas las funciones de aquellas instituciones a partir de 1953, alrededor del Consorcio cuyo almacén se situaba en la calle León y Castillo, cerca de la Explanada del Muelle Chico.

 
El "Guanchinerfe" fue uno de tantos veleros que, a lo largo de la década de 1920, fueron aparejados con motor para darles mayor rapidez y para seguir haciendo lo de siempre: el cabotaje entre islas y el cabotaje interior en unas islas con pésimas carreteras y donde era más fácil utilizar camellos que llevaran las mercancías desde los lugares de producción a los embarcaderos y viceversa. Y en las playas se vio recortar las velas de todos estos buques en lo que denominaban "escalas", pues si el manifiesto de la singladura era, por ejemplo desde cualquiera de los puertos de Tenerife con Puerto de Cabras y escalas, la principal se hacía en La Luz y, desde allí Jandía (por Morro Jable), Matas Blancas, Tarajalejo, Gran Tarajal, Las Playas, Pozo Negro, La Torre, Las Salinas y el Puerto… y regreso por los mismos sitios cuando para ello se los requería.

El protagonismo insinuado para el caso del "Guanchinerfe" tiene especial relevancia en la memoria colectiva porque especialmente se movió en las condiciones dichas cuando la gente de verdad pasó hambre en Fuerteventura, soportando mas de cinco mil militares de los batallones expedicionarios en sus pueblos, y ver recortarse la silueta de aquel velero en las bahías suponía reponer abastos, utilizar la cartilla de racionamiento, llenarse los almacenes del Consorcio e incrementar el movimiento de las tienditas con cartillas adscritas… Pero también la salida del queso, del pescado salado, de las viejas secas y del marisco; del estiércol, de la tierra blanca, de la piedra cal, la cal y el yeso…

Pero la estela del "Guanchinerfe", como la de los Correíllos y otros vapores que nos visitaron, no debería ocultar otros muchos barcos que hicieron exactamente las mismas funciones, como el "Taburiente", "la Inés", "el Arlequín", "la Enriqueta", "la Juanita", "la Dolores", "María del Rosario", "La Rosa", "El Telémaco", "El Rosario", "el Asterope", "la Bella Lucía", "el Diana", "la Estrella", "el Cazón", "La Evelia", "la Estelena", "el Capitán Pírez", "El Marte", "El San Miguel" y tantos otros… especialmente los vinculados a los también oriundos de Fuerteventura "Cotillo-Oliva" o el "Pájaro", este ultimo de Manuel Saavedra. Todos con cargas generales pero, la mayoría, relegados a la carga de la piedra de cal y sus derivados. Todos renquearon haciendo posible las comunicaciones cuando las carreteras ni se imaginaban… ¡Bueno! Algunas sí, que para algo sirvieron los presos de la compañía del Batallón de Castigo en la isla, pero eso es otra historia.

Copyright: Francisco Javier Cerdeña Armas.-

domingo, 17 de noviembre de 2013

La Calle León y Castillo, Puerto de Cabras, 1895

Luce la placa más antigua de Puerto del Rosario.

Un  rótulo que data de 1895, casi un año después de la inauguración del muelle municipal de Puerto de Cabras, con el que se le homenajeaba agradeciéndole la intercesión mostrada en la consecución de dicha infraestructura.
Conviene saber que hasta ese año la calle se denominaba calle Principal o calle Real y es la más antigua de la localidad, al ser el extremo del viejo camino que unía el embarcadero con la cabecera parroquial y municipal de Tetir, del que se independizó el municipio de Puerto de Cabras en 1835.


Rótulo de la calle León y Castillo, Puerto del Rosario, en la actualidad. [Foto aportación de Paco Cerdeña]

La formalización de este cambio en el callejero de la ciudad la llevó a cabo el Ayuntamiento Pleno en sesión de 28 de julio de 1895, donde se acordó por unanimidad poner el nombre de Don Fernando de León y Castillo a la Calle Principal, remitiéndole copia certificada como testimonio de gratitud:
            “...Habiendo dado en distintas ocasiones el Excmo. Sr. Don Fernando de León y Castillo pruebas de su interés por el bien estar y fomento de este pueblo, como a todos consta, era acreedor a que se le demostrara la gratitud del vecindario. Nadie ha podido olvidar, dijo el Sr. Presidente [habla Ramón Fernández Castañeyra], el empeño con que este ilustre patricio atendió nuestras peticiones cuando los dolorosos efectos de una calamidad terrible pesaba sobre Fuerteventura; nadie tampoco ha podido olvidar la creación, a él debida, de una Dirección de Sanidad Marítima que más tarde nos arrebató el afán de economías; grabado en la memoria de todos se halla el recuerdo de la subvención obtenida por su mediación para las obras del muelle, y cifra una de nuestras más lisonjeras esperanzas el favorable éxito que cuando las circunstancias la permitan obtendrán sus gestiones para el establecimiento del telégrafo, asunto que ya está muy adelantado, la erección de una parroquia y subasta de la carretera. Aparte de esto, hay otras cosas de utilidad general que apoyan con decidido interés, y nada más justo que corresponder en la débil medida de nuestras fuerzas a tanta distinción y a tantos servicios. Propone, pues, la presidencia, que para que en todos tiempos se recuerden los favores del Excmo. Señor Don Fernando de León y Castillo se ponga su nombre a la calle Principal de esta población como humilde testimonio de agradecimiento.”
Así lo aprobó la corporación de forma unánime.
Pero la calle, como suele ocurrir en todos los pueblos cabecera de distrito municipal, tuvo, siquiera en papel o en intención, otros nombres.
Así vemos cómo, mucho más tarde, durante la II República, el Ayuntamiento acordaba cambiar aquel nombre en sesión del 20 de enero de 1933 por el de Indalecio Prieto, en atención y agradecimiento de este vecindario por la concesión del Puerto (léase muelle comercial) y depósito de aguas. Desconocemos si este acuerdo se ejecutó en algún momento, pues fueron más las ocasiones en que declarativamente se acordó cambiarle el nombre, no trascendiendo a la documentación otros que no fueran Principal, hasta 1895, y León y Castillo, después de dicho año, para referirse a este vial de nuestra ciudad.

El muelle chico, junto a la casa número 1 de la calle León y Castillo, Puerto del Rosario. [Del libro Puerto de Cabras. Puerto del Rosario, una ciudad joven]

Sea como fuere, allí sigue el viejo rótulo con placa de mármol enmarcada en madera, clavado en la pared del edificio número uno de la calle, haciendo esquina con la de Teofilo Martínez de Escobar, en la “Explanada”, mirando la evocadora fuente, tal y como 118 años antes lo hizo por primera vez, entre voladores y adoquines, frente al muelle municipal, bañado en el salitre de la maresía.
Copyright: Francisco Javier Cerdeña Armas

martes, 5 de noviembre de 2013

La Calle Comandante Díaz Trayter

Parte de la Calle Nueva de Puerto de Cabras cambió su nombre en 1943.
El cambio recuerda a don Santiago Díaz Trayter, y lo aprobó el ayuntamiento en el 5º aniversario de su muerte.

Y es que la Calle Nueva, abierta sobre los desaparecidos acantilados, se adentraba en demanda del Charco, donde el Mando Económico de Canarias construía la barriada militar con un acuartelamiento, viviendas para oficiales y suboficiales, residencias, escuela y dos plazas, demandando su propio nombre... Y así lo propuso uno de los jefes de la guarnición.
Con lenguaje propio de la época que tratamos, la documentación oficial dice así:
“...Correspondiendo gustosa la Corporación a la laudable y patriótica iniciativa del Sr. Teniente Coronel Jefe del Batallón de Infantería Independiente número 32, de guarnición en esta plaza, expuesta en su atento escrito núm 751 de fecha 2 del  actual, de que se de el nombre de “Avenida del Comandante Díaz Trayter” a la prolongación de la “Calle Nueva”, en memoria del Comandante de Infantería don Santiago Díaz Trayter, cuyo ilustre finado dio gloriosamente su vida por Dios y por la Patria en la pasada Guerra de Liberación, este ayuntamiento asociándose a tan justo homenaje en memoria del heroico militar, de íntimo recuerdo como hijo de esta tierra, ya que convivió en ella desde el comienzo de su carrera, creando su hogar y familia y contribuyendo al mejoramiento de los intereses públicos de Fuerteventura al frente de la Comandancia Militar de esta isla y la Delegación del Gobierno de S.M., cuya autoridad militar y civil ejerció por los años de 1925 a 1926 en el empleo de teniente y capitán después, poniendo de relieve en su laboriosa gestión militar y gubernativa todo su amor y cariño a este pueblo, acuerda por unanimidad, aprobando la propuesta del Teniente Coronel Jefe del expresado Batallón, de dar el nombre a la prolongación de la calle Nueva al glorioso militar, denominándose “Avenida del Comandante Díaz Trayter.-. Que para el descubrimiento de la placa rotuladora que lleva la calle, con la solemnidad que el acto requiere, y al que asistirá la representación oficial de este Ayuntamiento, queda su organización a la acertada iniciativa del referido Teniente Coronel.”

Entre los apuntes de la hoja de servicios militares  y de las necrológicas de la época se contaban algunos de los pocos datos que hemos podido añadir a la reseña biográfica de este personaje del callejero de Puerto del Rosario:
Correspondió a don Santiago Díaz Trayter acudir al Gobierno Militar de Las Palmas el 18 de julio de 1936 para recibir el bando que declaraba el estado de guerra; entonces tenía el grado de capitán y como tal se le encargó también participar en reprimir la oposición al golpe militar en distintos núcleos de la isla de La Palma ("Semana Roja de La Palma").
Y desde aquí, a la Península, se desplazó voluntario con dos de sus hijos (!), yendo él con destino al sexto Tabor de Regulares de Ceuta, del que llegó a ser comandante jefe. Se adentró por la provincia de Málaga con destino a la capital andaluza y en esta campaña cayó herido de muerte, falleciendo el día 4 de febrero de 1938 en el hospital de Granada...

Entre sus funciones civiles, a él correspondió ejercer el cargo de Delegado del Gobierno en Fuerteventura a mediados de la Dictadura de Primo de Rivera, entre 1925 y 1926, cargo que por entonces recaía en los jefes militares que comandaban las fuerzas de guarnición en Puerto de Cabras. Y en esos años se produjeron los reajustes municipales derivados del Estatuto de 1924, con las agregaciones de Tetir y Casillas del Ángel a la capital insular.
La foto, de la década de 1960, recoge las calles Comandante Díaz Trayter y Almirante Lallemand, adentrándose en el ya populoso Barrio de El Charco, paralelas 2ª y 1ª a la orilla del  mar.

La decisión municipal de aceptar lo que se le proponía se enmarcaba en el proceso de urbanización de  la zona de El Charco, a raíz de la construcción de la barriada militar, el colegio Primo de Rivera, las residencias militares y, sobre todo, los cuarteles, de cuya puesta en marcha nos hablaban las páginas de “El Majorero”, luego “Herbaria”, aquel fugaz semanario que nació y murió en 1944.
Por entonces se explanó la prolongación de la calle nueva y el camino -ya calle- de servicio que había surgido a raíz de la construcción del muelle comercial en la década de 1930; se expropiaron casas de pescadores que se reubicaron en Las Lojas y se trasladaron los hornos que "estorbaban" la ordenación de la zona hacia Punta Gavioto.

Había que rotular estos dos nuevos muñones de calle que se abrían hacia el hoy populoso barrio de El Charco, y la propuesta del Teniente Coronel para el que pasaba delante del Cuartel parecía ideal y así lo acordó el ayuntamiento. Sin embargo, por algún tiempo se continuaría llamando calle del Charco a la que corría paralela entre la del Comandante Díaz Trayter y el mar.
Copyright Francisco Javier Cerdeña Armas

martes, 18 de septiembre de 2012

La memoria recuperada en el callejero: Bernardina y Nazaret

En 1987 se incorporó al callejero de Puerto del Rosario el nombre de dos ancianitas de El Time, con el propósito de rotular la que hasta entonces fue calle Batalla de Guadalete. El texto que el viandante puede ver hoy en el barrio de La Charca es el de “Calle Bernardina y Nazaret”.
Lo aprobó el pleno del ayuntamiento, creo que de forma unánime, haciéndose eco de una moción de la alcaldía sobre rotulación de vías en varios puntos de la ciudad, y con cuya resolución se adelantaban a la normativa para la recuperación de la memoria histórica,
“…recordando a estas víctimas de la represión durante la Guerra Civil de 1936-1939, a quienes para vergüenza y escarnio pasearon por las calles de la capital con las cabezas rapadas…”
Y es que la Historia Oficial ha pasado de puntillas sobre este episodio local. Las propias asociaciones para la recuperación de la memoria deberían investigar en las fuentes orales para rescatar algo más que el nombre de estas dos víctimas. Desconocemos el motivo por el que decidieron humillarlas pero fuera cual fuese el desencadenante de aquel desatino, a él deberíamos añadir también su condición de mujeres y campesinas majoreras en una etapa realmente difícil.
Para empezar proponemos arrancar el sondeo en la memoria colectiva con la aportación de sus nombres completos, el respeto a su memoria así nos lo demanda:
Nazaret Zerpa Mota, nació en el entonces caserío de El Time, perteneciente al municipio de Tetir, en 1871, y murió en el mismo barrio en 1949, cuando ya pertenecía a Puerto de Cabras. Allí vivió soltera en la casa de su hermana, Wenceslaa Zerpa Mota (El Time, 1872) y su cuñado, Miguel Montañez Fuentes (La Oliva, 1874). A través de la descendencia de uno de sus sobrinos, Basilio (El Time, 1925), hijo de aquellos, podemos encontrar la fuente oral complementaria.
Bernardina Cubas Rodríguez, nació en Tetir en 1864 y murió en 1942 en El Time, Puerto de Cabras. Estuvo casada con Felipe Cabrera Rodríguez (Antigua, 1853), con el que tuvo al menos cinco hijos, localizándose su descendencia actual por los herederos de su hija María Cabrera Cubas (1905-2000), en cuya dirección puede rastrearse la fuente oral complementaria.


Por nuestra parte, consideramos cumplida la identificación de las víctimas que recoge el rótulo de la Calle Bernardina y Nazaret, en la ciudad de Puerto del Rosario, sin ánimo de herir susceptibilidades, simplemente lo considero un deber para con la memoria de aquellas personas.
Copyright Francisco Javier  Cerdeña Armas