lunes, 11 de febrero de 2013

El primer parador de Fuerteventura, 1947


La inauguración del "Hotel Fuerteventura" en Puerto de Cabras.

Entre los años 1944 y 1946 se había construido en Puerto de Cabras una de las últimas obras que hizo el Mando Económico de Canarias en Fuerteventura y la única destinada al turismo.
Me refiero al “Hotel Fuerteventura”, construido a la salida del muelle comercial, a muy pocos metros de las líneas de atraque.
Fue diseñado por el arquitecto José Enrique Marrero Regalado, que lo había concebido en reducidas dimensiones, a modo de vivienda que pudiéramos enmarcar en el estilo “neocanario”, “regionalismo historicista” o, al decir de Antonio Sebastián Hernández Gutiérrez, encuadrable en cualquiera de las fórmulas imperantes en la época, seguidas, entre otros por el también arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre que había realizado otras obras insulares como la Delegación de Gobierno con similares inquietudes estéticas.

Recorte de prensa: el parador según proyecto de Marrero Regalado [Archivo de Prensa Digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, JABLE]
El edificio que nos ocupa intentaba cubrir funciones de parador de turismo, pues hasta la década de 1940 habían existido en la capital de Fuerteventura otros alojamientos similares que no llegaron a tal categoría; casos del abierto por doña Benigna Pérez Alonso, viuda de José Galán Sánchez, alrededor de 1883, el hotel que abriera don Francisco de Vera Manrique en noviembre de 1920 o la propia fonda de Blas Sánchez Rodríguez, “el de la esquina”, en la explanada del muelle chico.
El hotelito que dibujó Marrero Regalado junto al muelle de Puerto de Cabras, estaba concebido para acoger con comodidad y calidad a muy pocos huéspedes, pero sufrió importantes alteraciones que desdibujaron por completo su diseño original; unas modificaciones que posiblemente se ejecutaran en la década de 1960, cuando se acordaron del edificio para incorporarlo a la oferta alojativa de la capital insular en los inicios del turismo de masas.
Además, las importantes alteraciones del entorno y de las riberas del mar, con una requetepensada avenida marítima, miraban más hacia el desarrollismo de rascacielos y modernidad que hacia lo recoleto que pudiera resultar mantener el frente marítimo que mostraba la ciudad entre el muelle grande y la playa de Las Escuevas.
Y es que por entonces se miraba hacia Playa Blanca, donde entre arenas y matorrales surgieron los primeros chalets que se brindaron a la industria turística y, justo allí, también el nuevo parador, construido a partir de 1965, esta vez diseñado, entre otros, por el arquitecto J. Palazauelo. Y cerca de allí las obras del nuevo aeropuerto de El Matorral, pieza clave en la reorientación económica de la isla.
Pero volvamos a nuestro “Hotel Fuerteventura” que aún se conserva con las alteraciones mencionadas y con funciones bien distintas, en la esquina de las calles Guanchinerfe y Almirante Lallemand, en la rotonda de “El Vigía”, a la salida del muelle comercial de Puerto del Rosario, para retomar la noticia de la ya lejana inauguración como parador:

Primer parador de Fuerteventura en Puerto de Cabras, según diseño del arquitecto José Enrique Marrero Regalado. [Foto  del "Puerto de Cabras/Puerto del Rosario. Una ciudad joven"]

El diario “Falange”, en su edición del 10 de enero de 1947, comentaba: “Puerto de Cabras. Inauguración del Hotel “Fuerteventura”, donación del extinguido Mando Económico”. La recepción oficial tuvo lugar el día de reyes de aquel año, en los salones del Cabildo Insular. Estuvieron presentes el Delegado del Gobierno, don Ceferino Erdozaín Elizalde, el alcalde Puerto de Cabras, don Teodomiro Pérez Martín, el Juez Municipal, don Ramón Peñate y demás autoridades civiles y militares para contemplar cómo don Antonio González Sánchez, Comandante Militar de la isla y teniente coronel jefe del Batallón de Infantería XXX, en nombre del Capitán General de Canarias, donaba a don Lorenzo Castañeyra Schamann, Procurador en Cortes y Presidente de la institución insular, el primer hotel que hizo las veces de parador de turismo.