viernes, 1 de febrero de 2013

El ayuntamiento de Puerto de Cabras durante la dictadura de Primo de Rivera, 1923


Dificultades para constituir la Corporación de 1923 y para nombrar al alcalde:

En base a la Ley Municipal que entonces regía, Puerto de Cabras tenía un ayuntamiento de 8 concejales que se renovaban, de ordinario, por mitades de dos en dos años, saliendo en cada renovación los ediles más antiguos. (conviene recordar que para ser elector, bastaba con ser cabeza de familia con casa abierta y, al menos, dos años de residencia fija en el término municipal, cierta cuota tributaria u ocupar empleos del Estado, la Provincia o el Municipio).
La Junta Municipal de Vocales Asociados se componía del ayuntamiento (los ocho miembros) y de los vocales asociados en número igual al de concejales, o sea, la integraban 16 componentes, elegidos dichos vocales por secciones, en función de su nivel tributario al Municipio, a la Provincia o al Estado.
A finales de 1920 Puerto de Cabras tenía un censo que rondaba los 900 habitantes (aún no había agregado a los municipios colindantes), quedando por debajo del tramo poblacional en que la normativa situaba a Tetir y a Casillas del Ángel, otorgándoles un concejal más a cada uno de ellos.
En los tres municipios que mencionamos se dieron las dificultades para constituir su ayuntamiento por causa de las eventuales incompatibilidades que, por edad, enfermedad o cargo cabildicio, entre otras, se alegaron.
Y es que, entre los tres  municipios, se movían en cada proceso 52 personas entre miembros de la corporación y vocales asociados. Andábamos aún entre el caciquismo y el analfabetismo, entre monárquicos y republicanos, con una cierta presencia, si quiera testimonial, del socialismo y del republicanismo federal junto al Partido Majorero.

Consecuencia del golpe de estado en la vida municipal:

Cuando a raíz del golpe de estado se decretó la disolución de todos los ayuntamientos, se disponía también que los miembros de estas corporaciones fueran sustituidos por vocales de la Junta Municipal de Asociados.
A tal efecto se convocó el pleno de Puerto de Cabras que se reunió el 1 de octubre de 1923.
Asistieron el alcalde, José Pérez Medina y los concejales Manuel Oramas Martín, don Victoriano González Carballo, Pedro Hernández Barrios, Juan Martín Alonso, José Castañeyra Carballo y Manuel Martín Cabrera.
El señor Pérez Medina entregó la presidencia del ayuntamiento al comandante militar de Fuerteventura y delegado gubernativo, Manuel Moreno Sarráiz, que presidió el acto de toma de posesión del nuevo ayuntamiento, integrado por los siguientes señores, todos miembros y vocales de la Junta Municipal de Asociados (cuerpo paralelo al ayuntamiento e integrado por los mayores contribuyentes del término, en proporción igual al número de concejales):

Juan Peñate Quevedo (Las Palmas de Gran Canaria, 1860).

Don Juan Peñate Quevedo, (Las Palmas, 1860)
Agustín Medina Rodríguez, (Las Palmas, 1866)
Miguel Saavedra Peña, (Puerto de Cabras, 1886)
Isidro Jorge Núñez, (Puerto de Cabras, 1854)
Francisco Medina Berriel, (Puerto de Cabras, 1889)
Secundino Alonso Alonso, (1855-1924)
Agustín Pérez Rodríguez, (Puerto de Cabras, 1850)
Antonio Bordón Melián, (Antigua, 1890)

Lo difícil fue la elección de alcalde presidente.

Primer intento:

Constituidos así en corporación, procedieron, en votación secreta, a elegir los nuevos cargos concejiles del ayuntamiento, con el siguiente resultado:
Alcalde, Francisco Medina Berriel; teniente de alcalde, Juan Peñate Quevedo y Síndico, Miguel Saavedra Peña.
Aparentemente pacífica esta primera corporación agradeció al comandante militar que había actuado como delegado gubernativo en la sesión constitutiva, la sensatez y cordura con que supo llevar a cabo el trascendental acto que acababan de verificar.
Pero el desplazamiento de los vocales de la Junta de Asociados para formar el ayuntamiento requería la cubrición de las vacantes que dejaban. Y comenzó el baile de miembros de dicha junta y de concejales que dio poca estabilidad a este ayuntamiento.
La Junta Municipal de Asociados intentó cubrir sus vacantes incorporando a Manuel López Rodríguez, Ángel González Brito, Benito Sanz Peray, José Machín Rodríguez, Felipe Martos Santana, Ignacio Jorge Núñez, Vicente Felipe Bravo y Gonzalo Cúllen del Castillo.

Las renuncias: borrón y vuelta a empezar.

Comenzaron a producirse de inmediato, viéndose las primeras en la sesión que celebraron 7 días después, coincidiendo con la festividad patronal:
La de Secundino Alonso Alonso, alegando incompatibilidad con la consejería del Cabildo, por la que optaba. La de Felipe Martos Santana y  la de Vicente Felipe Bravo como vocales de la Junta Municipal de Asociados. Los dos últimos fueron sustituidos por Victoriano González y Juan Cabrera Aguilar, pero el ayuntamiento quedaba “cojo”.
Y más desestabilizado iba a quedar al padecer, el día 17 de octubre, un nuevo reajuste, fruto de las renuncias presentadas por Benito Sanz Peray, Victoriano González Carballo, Juan Cabrera Aguilar y Gonzalo Cúllen del Castillo, que igualmente alegaron incompatibilidades, y la de José Machín Rodríguez que dijo ser analfabeto. La lista de mayores contribuyentes proporcionó las cinco sustituciones de las señaladas para la Junta de Asociados, con las personas de Francisco del Toro Rivero, Ramón Castañeyra Schamann, Tomás Felipe Bravo, Laureano Saavedra Peña y Salvador Machín Rodríguez.
Acto seguido fue el propio Francisco Medina Berriel, quien alegando su indebida inclusión en la Junta de Asociados, presentó la renuncia a los cargos de alcalde y concejal, siendo sustituido por Juan Peñate Quevedo.
Hizo lo propio Agustín Medina Rodríguez y Antonio Bordón Melián.

Segundo intento:

A resultas de tantas renuncias en el Ayuntamiento y en la Junta Municipal de Asociados que según el Real Decreto debía proporcionar los nuevos concejales, el 17 de octubre surgió la nueva Corporación Municipal con los siguientes señores:

Salvador Machín Hernández, (Puerto de Cabras, 1877)
Tomás Felipe Bravo, (Puerto de Cabras, 1855)
Ramón Castañeyra Schamann, (Puerto de Cabras, 1897)
Manuel López Rodríguez, (¿?)
Laureano Saavedra Peña, (Puerto de Cabras, 1884)
Agustín Pérez Rodríguez, (Puerto de Cabras, 1850)
Isidro Jorge Núñez, (Puerto de Cabras, 1854)
Miguel Saavedra Peña, (Puerto de Cabras, 1886)

Los cuales procedieron en votación secreta a la elección de alcalde presidente, con el resultado de 4 votos a favor de Ramón Castañeyra Schamann, quien quedó posesionado de forma interina al amparo de la Real Orden de 5 de octubre de 1891 sobre renovación de ayuntamientos, dejando constancia de que ya no había suficiente número de contribuyentes para completar la Junta Municipal de Asociados.

Tercer intento:

Se llevó a cabo en sesión del 21 de octubre, a raíz de la renuncia al cargo de concejal y alcalde interino, presentada por Ramón Castañeyra Schamann, alegando incompatibilidad de orden moral.
Por cuatro votos se rechazó a Salvador Machín Hernández como concejal sustituto, defendido por Juan Peñate Quevedo y Agustín Pérez Rodríguez.
Y se procedió a votar la alcaldía interina, en cuyo proceso salió elegido por mayoría relativa Laureano Saavedra Peña.

Cuarto intento:

Vino marcado en la sesión del 30 de octubre, con la protesta presentada por Manuel López Rodríguez contra el acuerdo adoptado el día 21, en que se dio el voto a Juan Peñate Quevedo y a Agustín Pérez Rodríguez, incapacitados, según él para ejercer el cargo de concejales por ser arrendadores de locales al municipio, y pidiendo se anulasen los nombramientos y se cubrieran las vacantes con los primeros vocales de la Junta de Asociados que, como vimos, ya estaba incompleta.
Se volvió a repetir la votación, dando como resultado  3 sufragios para Laureano Saavedra Peña y 2 para Tomás Felipe Bravo.

Definitiva elección del primer alcalde de la dictadura:

En sesión de 4 de noviembre de 1923 se dio lectura a un comunicado del Delegado del Gobierno de Su Majestad, donde condenó el cese de los concejales Peñate Quevedo y Pérez Rodríguez, dando posesión como ediles a los que eran vocales de la Junta Municipal de Asociados, Ángel González Brito, Ignacio Jorge Núñez y Francisco del Toro Rivero, circunstancia que provocó la quinta votación de alcalde y la tercera que defendió Laureano Saavedra Peña, que empató con Tomás Felipe Bravo en tres votos.
El sorteo fue quien, finalmente, dibujó el primer ayuntamiento de la dictadura de Primo de Rivera:
Alcalde presidente, Tomás Felipe Bravo; teniente de alcalde, Manuel López Rodríguez; depositario, Ángel González Brito.