jueves, 14 de julio de 2011

El pesquero "Alfeite" naufraga en la baja de Caleta de Fustes, 1956

Naufragio en la baja de El Castillo. El diario ABC en su edición para Andalucía del 6 de mayo, domingo, de 1956 se hacia eco de un cable de la agencia de noticias CIFRA, según el cual a seis millas náuticas al sur de Puerto del Rosario había embarrancado el pesquero portugués “Alfeite”. El accidente –continúa la nota- se produjo al chocar la embarcación con un fondo de grandes piedras, acudiendo en su auxilio el correo Viera y Clavijo y el francés Tamara.
En un primer momento, desconociendo el peligro, el capitán creyó salvable el buque, para lo que pidió asistencia de un remolcador del puerto de Las Palmas de Gran Canaria, pero en pocas horas, descubriendo la abertura producida en el casco, notificó a la Estación Costera de Radio que el barco estaba definitivamente perdido.
La tripulación saltó a unas balsas sobre las que llegaron a tierra, distante unos trescientos metros.
El pesquero había salido de Lisboa a primeros de mayo con destino al banco canario sahariano; a su bordo, además de las artes de costumbre, cargaba 130 toneladas de carbón y 90 de hielo, necesarios para una singladura de 22 días de pesca. Termina la noticia.

El suceso corrió como reguero de pólvora en Fuerteventura y Canarias, saltando a los rotativos de tirada nacional: En los bajos de El Castillo de Caleta de Fustes, (Antigua, Fuerteventura), había embarrancado el “Alfeite”.

A las 11 horas de la noche del viernes, 4 de mayo de 1956, el pesquero portugués, de 363 toneladas de registro bruto, matrícula LI-20 A, procedente de Lisboa, encalló en los bajos de Caleta de Fustes, frente a la playa del Castillo, 13 kilómetros al sur de Puerto del Rosario. A las nueve y media del día siguiente, sábado 5, no quedaba en el barco ninguno de sus 22 tripulantes que, desde la orilla no les quedó más remedio que contemplar su hundimiento.
El capitán de la nave, Sr. Rainho, “un experimentado marino de 70 años de edad y 53 de vida en el mar, ante su carta de navegación americana de la U.S. Navy comenta…: No ponía que hubiera bajo ninguno. Estaba todo  blanquiño…”
Hacia las once de la noche el barco navegaba con viento de fuerza tres cuando en su fondo se oyó crujir el casco; el capitán, alertado otea la cubierta para contemplar cómo las olas golpeaban la embarcación de estribor a babor mientras restregaba su panza sobre las piedras del bajo, dando bandazos.
Sin dejar de hacer sonar la sirena en demanda de ayuda de otros barcos o de la gente de tierra, el radiotelegrafista lanzó un SOS que fue recogido al menos por dos buques y numerosas estaciones de radio costera:
 Por el correillo “Viera y Clavijo” que llegó a arriar un bote en el punto señalado erróneamente en la inmediaciones del faro de La Entallada, corrigiéndose posteriormente el mensaje de socorro para advertir que el naufragio se situaba unas diez millas al norte de aquel faro, en las cercanías de la entrada a la playa del Castillo de Caleta de Fustes, hacia cuya baja se dirigió aquel correo, arriando, como se dijo, un bote para contactar con la embarcación siniestrada cuyo capitán le contestó que por su cercanía a tierra no parecía arriesgada la situación, por lo que el Viera continuó su viaje hacia Gran Canaria. Desde este correíllo se radiotelegrafió a las cinco y media con Funchal, Lisboa y estaciones costeras españolas y portuguesas manifestando que la tripulación del Alfeite estaba a salvo y que el buque no necesitaba auxilio.

También acudió a la llamada de auxilio el buque francés “Tamara” que, sobre las tres de la madrugada, acudió en su ayuda con la intención de salvar tripulación y equipaje, pero el capitán del “Alfeite” que ya había ordenado la evacuación, prefirió intentar el remolque, persistiendo en su actitud.

La falúa en que subió la tripulación se zarandeaba bajo rachas de un viento moderado que no le puso fácil llegar a tierra donde las hogueras encendidas por los vecinos de El Castillo alentaban a los náufragos mientras acudían en su ayuda.

El capitán permaneció en la cubierta toda la noche del viernes día 4, hasta las nueve y media del sábado, en que se percató del desastre, agotada ya su esperanza de salvar la embarcación. Allí se perdió toda su carga y los casi cinco millones de pesetas que costaba la nave.

Y todos, capitán y tripulación se trasladaron a Puerto del Rosario en espera de ser conducidos a Gran Canaria para, desde allí partir hacia el puerto de su base en Lisboa.

[Foto publicada en el bloc Etnografía de Fuerteventura, de Roberto Hernández Bautista]

El “Alfeite” se había construido en 1909 en unos astilleros ingleses, y hasta 1930 navegó con una compañía catalana bajo pabellón español con el nombre de “Ramón”. En aquel último año fue adquirido por la Compañía de Pesca Portuguesa, bajo cuya bandera se perdió.

La prensa de la época recordaba que en aquella baja ya se habían producido al menos otros tres naufragios y que, en aquellas horas otro accidente se había producido en las costas majoreras, esta vez protagonizado por el motovelero “San Rafael”, hundido en la travesía de Arrecife a Gran Tarajal y Tarajelo, rumbo a Gran Canaria; un barco muy querido en nuestras islas pues era uno de los fruteros que, en época de zafra del tomate, transportaba estos frutos desde Fuerteventura a las otras islas, preferentemente Gran Canaria.

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